Saludo de Navidad desde la Cárcel

por Luz Perly Córdoba
17 de diciembre de 2004

Oye... te hablo desde la prisión... "A mis amigos les adeudo la ternura y las palabras de aliento y el abrazo, el compartir con todos ellos la factura que nos depara la vida paso a paso" (A. Cortés)

Queridos amigos y amigas, compañeras y compañeros, les escribo estas cortas pero sentidas palabras salidas de los más hondo de mi corazón, el cual, a pesar de las enmohecidas murallas y de las herrumbrosas cadenas con que se me quiere aprisionar, hoy late más libertario que nunca.

Encarcelar las rosas y los lirios del jardín de la patria libre es el sueño vano de los apátridas de turno, que en su delirio criminal pretenden acallar la voz de un pueblo que no renunciará jamás a sus sueños de una auténtica paz con justicia social para Colombia. ¿Quién encadena un corazón libre? ¿Quién amordaza la voz de un pueblo? ¿Quién corta las alas a la libertad cuando es el sueño de toda la patria?

Los herederos del vetusto y leguleyo Santander encarnados en la oprobiosa fiscalía colombiana, hoy se hallan parapetados tras las anacrónicas leyes de la injusticia especializada, desde allí, se han dado a la arbitraria tarea de infringir dolor a nuestro pueblo, en nombre de la democracia y la justicia clasista que representan. La carcomida boca Temis exhala un halo mortecino de prevaricato y sus ojos se hallan cubiertos por un velo cegador que le han colocado sus mancilladores para impedirle ver la realidad de nuestro dolido país. Cientos de expedientes prefabricados y miles de folios mentirosos, son parte de los adefesios jurídicos con que hoy se nos quiere sepultar tras las rejas de la prisión, por el único crimen de atrevernos a luchar por nuestros derechos y los de nuestros compatriotas.

Queridos compañeros y compañeras, en estas épocas de amargas festividades y fin de año, mientras en unos pocos hogares de Colombia disfrutan de la opulencia mezquina de banquetes y francachelas, millones de colombianos no cuentan con un plato de comida para mitigar el hambre cotidiana, mientras un ínfimo grupo de niños ricos se aprestan a disfrutar de todo tipo de juguetes, miles de niños en campo sólo conocerán la navidad de azadón y la pala, en las ciudades millares de niños continuarán vendiendo dulces en los buses o pidiendo limosna en los semáforos.

Mientras los medios masivos de desinformación de la oligarquía colombiana nos presentan el país feliz de la "seguridad democrática", de reinas prefabricadas, de fútbol masificado y de circos de paramilipaz, tres millones de desplazados deambulan con su casa al hombro; mientras tanto, el Gobierno titula las tierras de los campesinos a las bandolas de paramilitares que los sacaron a punta de motosierra de sus terruños. Mientras todo esto ocurre, el Gobierno acaba por decreto los hospitales, privatiza las empresas más rentables del Estado, despilfarra el presupuesto nacional en gastos militares, se incrementan los impuestos y terminan los pocos subsidios, pero no contento aún con todo esto, se da a la tarea de subastar el presente y futuro del país con la firma del ALCA y el TLC.

Mientras tanto, millones de campesinos, indígenas y trabajadores continuamos viviendo en la absoluta pobreza económica, ante la mirada indolente de un régimen que se empeña en plagarnos de miseria mientras se arrodilla complaciente a los intereses del imperialismo norteamericano. Todo esto en desarrollo de la inaceptable campaña de reelección de Uribe Vélez.

Queridos amigos y amigas, a pesar de la horrible noche que hoy nos cubre, envío desde aquí, desde la prisión, una voz de aliento a todos los presos y presas políticas de Colombia y el mundo, los invito a no desfallecer ante las oprobiosas condiciones que hoy se nos imponen, a continuar con la frente y la moral más alta que nunca, sé en carne propia que la obligada ausencia de los seres y amigos queridos lacera las fibras más profundas de nuestros corazones, pero la generosidad de nuestros sacrificios no será en vano. No tenemos nada que perder, por el contrario todo está por ganar.

A nuestros amados hijos, a nuestros padres y compañeros, les ofrecemos nuestras lágrimas y sufrimientos, pero ante todo, nuestro ejemplo valeroso de dignidad y patriotismo en estas horas de profunda amargura.

Envío un fraternal y efusivo saludo de fin de año, a todos aquellos amigos, compañeros y organizaciones nacionales e internacionales que se han solidarizado y han acompañado mi causa que no es otra que la del sufrido pueblo colombiano, los invito a continuar acompañándonos con su calor y aliento solidario, esa compañía no la detiene ninguna muralla, ni la encierra ningún candado.

Segura estoy de que vendrá un nuevo año donde aspiro a compartir con todos y todas ustedes las múltiples tareas para continuar luchando por ver florecer en Colombia una nueva primavera llena de luz para todos.

"Un barco frágil de papel parece a veces la amistad pero jamás puede con él la más violenta tempestad, porque ese barco de papel tiene aferrado a su timón por capitán y timonel... Un corazón".

Fraternalmente.

Luz Perly Córdoba
Dirigente campesina y defensora de derechos humanos
Presa política colombiana
Patio 6º Cárcel Buen Pastor, Bogotá, Colombia

www.perlylibre.org