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¿Cuál realidad?
A muchos les cogió a --esperpéntico-- contrapié la flamante victoria de Bush. A mí, la verdad, no demasiado. Verán: imagínense a esos 59 (¡horror!) millones de votantes que depositaron la papeleta con el nombre del George W... es decir, imagínense a 59 millones de personas para quienes, por ejemplo, sus 1.141 compatriotas muertos en esta edición de la guerra contra Iraq o los más de cien mil civiles asesinados allí desde la invasión ni siquiera son cifras, sino algo peor: para ellos son figurantes de otra teleserie más de las que consumen ávidamente desde que se sientan a desayunar ante el televisor, tazón de corn-flakes en mano. No hay diferencia, para esa abrumadora cifra de 59 millones de... personas, entre esos protagonistas de novela ambientada en Iraq y los hispanodelincuentes y demás protagonistas de persecuciones trepidantes seguidas 24 horas y en directo por la CNN. En estas elecciones, simplemente, los 59 han seguido
participando, desde sus burbujas con aroma a realidad, en ese gigantesco
juego de rol televisado que es para casi todos ellos la vida. Definitivamente, una siente que la distancia entre la realidad y la vida "real" que, aparentemente, se vive por acá o en EU es cada vez más y más enorme... En este post-capitalismo --donde el objeto de transacción somos nosotros mismos-- no tenemos otra que pelear con los ojos bien abiertos, aprendiendo a bucear en la realidad "real", bajo ese mundo donde venden comida para perros hiperactivos o donde se celebran elecciones que, supuestamente, van a cambiar en algo las cosas... ¡porque bajo esa capa hay vida y es real! |