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En busca de Eldorado por Juan Cendales
Mientras 25 millones de colombianos viven en la pobreza absoluta, el vicepresidente Santos ofrece millones de dólares a los cazarecompensas. Patético reconocimiento del fracaso del Plan Colombia y el Plan Patriota. "La plata está ahí y es para ellos", dijo en su chabacana forma de disparatar el vicepresidente colombiano Francisco Santos para invitar a todos los cazarrecompensas del mundo para que vinieran a ayudar a detener a los jefes guerrilleros de las FARC. De esta manera, luego de una semana de negar rotundamente el secuestro de Granda en Caracas, el gobierno colombiano reconoce que planificó, organizó y canceló la operación encubierta (dos millones de dólares). Pero el alocado vicepresidente fue más allá. Sin sonrojarse por la forma gansteril como violaron las leyes internacionales y la soberanía venezolana, anunció que seguirán utilizando los mismos procedimientos. Al mejor estilo de las enseñanzas del capo mayor, Don George Bush, o de sus carnales primos los agentes de El Mossad. ¿También en Dinamarca? ¡Nada extraño que en cualquier momento se produzca algún misterioso secuestro en las calles de la capital danesa! Uribe ha anunciado que no descansará hasta lograr la extradición de los voceros de Rebelión mientras que la justicia de este país se ha abstenido de judicializarlos por el apoyo brindado a las FARC. Para la guerra todo, para los jodidos nada Pero mientras el irremediable Santos ofrece millones de dólares a los cazarrecompensas, no tiene dinero para resolver los graves problemas que aquejan al país. No hay dinero para los programas de apoyo que requieren los tres millones de desplazados, ni para impedir el cierre de los hospitales públicos, ni para atender 25 millones de colombianos que sobreviven en la pobreza absoluta, 10 de ellos en la indigencia, ni para resolver las angustias de los más de cinco millones de desempleados. Y aunque parezca mentira, parece que no hay plata ni para atender a los denominados desmovilizados del paramilitarismo. Ayer mismo en Montería, corazón del paramilitarismo, centenares de ellos se tomaron las calles para protestar por el incumplimiento del Gobierno en el pago de las mesadas prometidas. Victorias que desnudan derrotas El cínico y desesperado llamado a los cazarrecompensas desmiente los supuestos grandes avances del Plan Colombia y el Plan Patriota en los que se han gastado billones de dólares en reingeniería militar, inteligencia estratégica, nuevos batallones, tropas élites, comandos especializados, aviones, helicópteros, armas, municiones, propaganda y otros gastos para erradicar a la guerrilla en el sur del país. No tienen resultados. Por eso tienen que recurrir a la desfachatez de convertir el país en un nuevo viejo Oeste americano, con recompensas para "capturar... vivos o muertos", no a los escurridizos jefes militares de la guerrilla sino a los desarmados voceros internacionales que tercamente buscan por el mundo apoyo a una salida política al conflicto social y armado que se vive en Colombia. "La plata esta ahí y es para ellos". Y seguramente que también para los hambrientos bolsillos de quienes manejan alegremente los billonarios fondos secretos de la piratería oficial. |