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Sobre las relaciones entre España y Colombia Por Sagrario García Ruiz y Bárbara Burgos
Si leemos un poco vemos que en el tema colombiano, Rajoy y Zapatero sí están de acuerdo en algo: Hay que ayudar a Colombia. Y aún tienen la cara de mencionar al pueblo colombiano cuando hablan de esa supuesta "ayuda". Hasta ahora la ayuda a Colombia se ha centrado en ventajas a las multinacionales que están desangrándola. Y no es sólo una palabra al hilo, hablamos de muertos de verdad. Los que el paramilitarismo y el militarismo están dejando entre los sindicalistas, por ejemplo. Más de cien sindicalistas han sido asesinados sólo durante el gobierno de Uribe, bien apoyado económicamente por Bush. Por no hablar de los campesinos a los que obligan a abandonar sus tierras para que tal o cual multinacional entre sin problemas. Pero la ayuda española también es para el propio gobierno Uribe, quien llegó al poder con una abstención del 53%. Porque en Colombia muchos campesinos no votan por miedo a toparse con un retén de motosierra durante el desplazamiento a las cabeceras de comarca. Otros votan a cambio de poco más de un buñuelo y un refresco, tal es el desamparo social que impera gracias también a la privatización de casi todo. Pero el actual gobierno español, el de Zapatero, acaba de manifestar que apoya a este gobierno. El gobierno más de extrema derecha que en los últimos tiempos ha tenido Colombia. Decorado con una mal llamada "estrategia de seguridad democrática" donde la inseguridad ataca con más virulencia que nunca a los pobres, la democracia, como ya es tradición en ese país, ni se huele porque los líderes con posibilidades que da la izquierda acaban siendo asesinados, así sean candidatos a la Presidencia. Y es a este gobierno al que Zapatero le ofrece "ser su voz en Europa". Y al que sigue sin negarle definitivamente la ayuda armamentística. Vemos, pues, con tristeza que en el tema colombiano, el nuevo gobierno español no tiene tan claro lo que es luchar por la paz como parecía habernos transmitido. O será que no oye suficientes voces-votos que le obliguen a posicionarse a su favor y contra gobiernos que, por muy invitados a la boda que estén, no dejan de ser responsables de la sistemática violación de los derechos humanos en su país. Lo siento señor Zapatero. De Rajoy se esperaba, pero algunos albergábamos una ligera esperanza de que ustedes, el nuevo Partido Socialista Obrero Español, el nuevo PSOE, fueran sinceros en el tema de la justicia social y la no violencia. Saben (y la ONU lo hace público cada año) que los gobiernos colombianos están muy lejos de respetar los derechos humanos. En las últimas elecciones, y también por evitar el mal que nos estaba avasallando, muchas personas de izquierda les votaron. Ojalá no les defrauden en la lucha por la justicia social y la paz. Veremos qué depara la próxima visita del señor Miguel Angel Moratinos, nuevo ministro de Relaciones Exteriores, a Colombia. Pero, porque otro mundo es posible y queremos asumirlo, seguimos diciendo "No a la guerra en Colombia". |