Caquetá clama por la paz

Angustioso llamado de las organizaciones sociales, comunitarias y políticas para que cesen las arbitrariedades del "Plan Patriota"

por Éder Márquez, Semanario Voz
24 de noviembre de 2004

La política de "seguridad democrática" del presidente Álvaro Uribe Vélez está mostrando todos sus dientes y su esencia represiva antipopular en las tierras caqueteñas al sur del país, mediante la aplicación del Plan Patriota.

El semanario VOZ pudo constatar en el terreno de los acontecimientos la cruda realidad que se presenta en municipios como El Paujil, Montañitas, El Doncello, Cartagena del Chairá y San Vicente del Caguán, sin mencionar lo que acontece en los territorios de la Amazonia adentro.

Para llegar a los sectores de ingreso al pulmón de América, como se denomina a la región amazónica, transitar significa pasar por retenes en las entradas y salidas de los caseríos, donde se somete a las constantes y minuciosas requisas y si se avanza hacia las zonas rurales se puede observar la militarización y el ambiente tenso que la guerra produce. Se siente a prudente distancia, centímetro a centímetro, el fragor y la intensidad de las confrontaciones con la insurgencia armada, especialmente con varios frentes de la FARC-EP.

Pero los campesinos son los que llevan la peor parte del conflicto, padecen sus rigores y así ha sido denunciado por las organizaciones comunales y la red de promotores de derechos humanos en documentos que han hecho llegar a diversas instancias y organismos del orden nacional e internacional. Muchas familias han tenido que desplazarse, unas a los centros urbanos más cercanos, otras selva adentro e incluso más allá de la frontera como medida para salvaguardar sus vidas. Son las consecuencias de los bombardeos indiscriminados y de los operativos de tierra arrasada del Plan Patriota. Tal es el caso de la inspección Unión Peneya, en el municipio Montañitas. Allí los habitantes dejaron el pueblo desde el 4 de enero de 2004, día en que se desarrolló el operativo por aire y tierra denominado "Año Nuevo" de la Brigada XII, acompañada del DAS, CTI de la Fiscalía, Policía Nacional, para detener indiscriminadamente a más de 20 personas, que después de ver destruidas sus fuentes de trabajo y sus hogares demostraron con sus abogados su total inocencia obteniendo la boleta de libertad, pero por los robos y cuantiosos daños en sus fincas y negocios ahora nadie les quiere responder. Similar tragedia vivieron en el caserío San Isidro a 30 minutos, y 48 veredas circunvecinas.

Desolación en las veredas

Union Peneya quedó desolado y la carretera que comunica con Florencia, capital del departamento, se mantiene bloqueada obligando a los dispersos labriegos a tomar otros caminos que les permitan salir por caseríos como Bolivia para lograr hacer sus compras y remesas en El Paujil. Desde luego que por el pésimo estado de estas "trochas", los conductores que se le miden al viaje en sus potentes motores de 24 válvulas y 4.5 cm cúbicos cobran fletes altísimos (ocho mil pesos por un bulto). Es toda una odisea llegar a los destinos en esta época invernal. Muchos habitantes padecen enfermedades, hambre y miseria.

En el caserío Bolivia, sus habitantes no se escapan de las detenciones. Soldados adscritos al Batallón contraguerrillas No. 12 "Diosa del Chairá", guiados por elementos de civil, al parecer desertores de la guerrilla, el 12 y 14 de noviembre pasado detuvieron a cuatro campesinos, señalados de pertenecer a las milicias de las FARC, pero ante la protesta de la comunidad y la Junta Comunal, y debido a la inexistencia de orden judicial, el capitán que dirigió la acción optó por remitirlos con un manuscrito para que se presentarán en los días siguientes a la Brigada con sede en Florencia. Este panorama se ha repetido en áreas del municipio de Cartagena del Chairá en donde el caserío Peñas Coloradas quedó semidespoblado tras otro operativo militar. También sucedió en las veredas Ánimas Bajas y Flandes donde hubo atropellos oficiales. En El Paujil, municipio a escasos 32 Km de la capital Florencia, el 10 de noviembre se realizaron marchas de protesta por la detención de 17 personas, todas reconocidas por su prestancia y laboriosidad.

Ante estas tropelías que deja a su paso la implementación de las políticas del gobierno de Uribe Vélez, se alzan las voces de representantes de la comunidad, sectores religiosos, congresistas y sectores políticos como lo ha expresado el representante conservador a la cámara Luis Fernando Almario, uno de los convocantes de la marcha en El Paujil. En igual sentido se han pronunciado dirigentes del Partido Comunista Colombiano.

La respuesta de las comunidades no se ha dejado esperar. Preparan con entusiasmo la realización de un Foro Regional de Derechos Humanos para los días 12 al 15 de diciembre en la inspección Remolinos del Caguán, municipio Cartagena del Chairá, con la presencia de los organismos nacionales e internacionales. De esta manera los pobladores del sur del país resisten heroicamente los planes de terror y muerte dictados desde el imperio y su Comando Sur con la anuencia de los gobernantes lacayos del Palacio de Nariño, como el Plan Patriota que tiene en operaciones a más de 13 mil soldados colombianos y mil expertos en inteligencia, técnicos (todos mercenarios). La solución efectiva al conflicto social y armado no está en estas políticas de tierra arrasada, la paz se logra a través del diálogo y la negociación política, con fórmulas que incluyan reformas en beneficio para los hombres del campo. El sur del país exige solidaridad nacional y mundial.

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