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| Indígenas u'wa se oponen con ayuno a interés de Ecopetrol por buscar petróleo en su territorio por José Alberto Mojica Patiño La estatal petrolera intenta retomar las banderas de la estadounidense Oxy, que hace tres años desistió de seguir explorando en la zona. Por eso, aunque los u'wa se someten a tres ayunos por año, el de ahora no es como los demás. Esta vez, el objetivo del milenario ritual es obtener orientación de sus dioses para proteger las 220.275 hectáreas de su resguardo --tan grande como Quindío-- y no permitir que los blancos entren a él, exterminen su cultura y se lleven el petróleo. En total, son unos siete mil indígenas que comenzaron el ayuno la semana pasada. La poca comida que consumirán (yuca, plátano y maíz crudos) se repartirá en raciones pequeñas una sola vez al día, como lo exige la tradición. Además del ayuno, los indígenas movilizarán a la opinión pública, tal como lo hicieron a finales de la década pasada, cuando amenazaron con un suicidio colectivo. En su cruzada cuentan con el respaldo de influyentes ONG. "Muchas veces, la civilización ha exterminado culturas y patrimonios ambientales. Por eso, los seguiremos respaldando", advirtió Giuseppe De Marzo, delegado de la organización Asud. El proceso de acercamiento Por su parte, Ecopetrol está dispuesta a ser paciente, pues sabe que el tema es espinoso. Voceros de la empresa aseguraron que el proceso será diferente al de la Oxy y que, de llegar a un acuerdo, se preservará la invaluable riqueza ambiental. Además, la petrolera se compromete a invertir en proyectos de salud, obras públicas y educación. Una de las razones que llevaron a la Oxy a abandonar sus pretensiones en tierras u'wa, después de invertir cerca de 60 millones de dólares (139 mil millones de pesos) y de una lucha que duró casi una década, fue la poca cantidad de crudo que halló. En el 2002, cerca de los dominios u'wa, entre Santander y Boyacá, Ecopetrol continuó con la tarea de la Oxy y encontró 630 mil millones de pies cúbicos de gas, que equivalen a lo que Colombia consume en tres años. Ahora, y a juzgar por los acercamientos iniciales, convencer a los indígenas no será nada fácil. A comienzos de mayo debía hacerse la primera reunión para establecer los pros y los contras de la iniciativa, pero por problemas de orden público la comitiva estatal no llegó al sitio pactado (la vereda El Chuscal, en el municipio boyacense de Cubará). Los aborígenes se sintieron plantados y decidieron que si el Gobierno quiere hablar con ellos tendrá que esperar hasta agosto, cuando terminarán su ayuno. El viernes pasado, una comitiva del Ejecutivo se desplazó hasta Cubará para iniciar la consulta previa, pero tuvo que regresarse a Bogotá sin cumplir su cometido porque ningún nativo asistió. La exploración empieza en las comunidades Convencer a las grandes petroleras de invertir cientos de millones de dólares en un país en guerra es quizás el reto más difícil que enfrenta el Gobierno en medio de su imperiosa necesidad de aumentar las menguadas reservas de crudo. Pero las intensas negociaciones para sacar a flote un sector que representa la cuarta parte de los ingresos de la Nación no se desarrollan solamente sobre los lustrosos escritorios del capital transnacional. Casos como los del Bloque Samoré y La Cira, ambos en el Oriente, muestran cómo, antes de salir a vender los proyectos de explotación en Colombia (y en ocasiones al mismo tiempo), Ecopetrol tiene que vérselas con las comunidades locales que se sienten afectadas por la renovada "fiebre del oro negro". Hace unos años, lo mejor habría sido dejar en paz a los colonos de El Centro, en Barrancabermeja (Santander) y a los indígenas u'wa, famosos por amenazar con un suicidio colectivo si la Oxy seguía buscando hidrocarburos en sus tierras. Hoy, tras seis años de caída sostenida en las reservas de crudo y ante la posibilidad real de que Colombia se convierta en importador de petróleo, la administración Uribe no puede darse el lujo de obviar ningún prospecto. El gigantesco resguardo u'wa y el corregimiento El Centro constituyen una muestra del gran reto local que enfrenta Ecopetrol como parte de su tarea de darle continuidad a una actividad económica en franco retroceso, que actualmente genera el 26% de las exportaciones de este país. Además, representan dos vertientes complementarias de la estrategia gubernamental: aumentar el número de nuevos pozos perforados (de 21 en el 2004 se planea pasar a más de 40 al finalizar este año) y, al mismo tiempo, extraer hasta la última gota de los yacimientos históricos, como los de Tibú (Norte de Santander). |