Paramilitares agreden a fundaciones ambientalistas y campesinos en Pueblo Rico (Risaralda)

por Comité Permanente de Defensa de los Derechos Humanos
Bogotá, 21 de febrero de 2005


Los "comandantes" de las AUC posan sonrientes con el comisionado de paz Luis Carlos Restrepo. Mientras el Gobierno abre paso a la impunidad, los paracos siguen matando.

El Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos se permite denunciar ante nuestras organizaciones hermanas los hechos de los cuales están siendo objeto los habitantes de la vereda Tatamá en el municipio de Pueblo Rico (Risaralda):

Antecedentes

La vereda Tatamá del municipio de Pueblo Rico hace parte del Parque Nacional Natural Tatamá, uno de los parques naturales más importantes del occidente colombiano, que se encuentra protegido y administrado por el Sistema Nacional de Parques Naturales, organismo adscrito al Ministerio del Medio Ambiente. Alli se encuentra ubicado uno de los cabildos indígenas más grandes del departamento llamado Docabú, compuesto por la etnia Embera-Chamí.

En dicha vereda se encuentran dos reservas naturales de orden privado, correspondientes a dos organizaciones ambientales, la primera de ellas es la Fundación Grupos Ecológicos de Risaralda, organización no gubernamental, fundada en 1978, con una importante presencia y reconocimiento por su labor ecológica en todo el departamento desde su nacimiento; dicha organización posee desde hace 14 años una reserva natural en dicha vereda compuesta de 400 hectáreas, dedicadas exclusivamente al cuidado, protección y conservación de la naturaleza, así como a la realización de un trabajo de educación ambiental a jóvenes del departamento que realizan en dicha reserva natural. La segunda reserva natural es la correspondiente a la organización ambientalista llamada Madre Tierra con sede en la ciudad de Bogotá.

Hechos

1. El día 7 de diciembre del 2004 llegaron a la reserva natural Karagabí, de propiedad de la fundación ambiental Grupos Ecológicos del Risaralda, un grupo de casi 50 hombres armados, vestidos con uniforme camuflado, y quienes no presentaron identificación, lo que hizo presumir a los campesinos que eran hombres del Ejército Nacional. Dichos sujetos procedieron a allanar la vivienda del centro de investigaciones ecológicas y la granja de agroecología de dicha fundación, y además tomaron algunos víveres y animales de corral para su consumo.

2. El mismo 7 de diciembre, obligaron al trabajador de dicha organización a que los acompañara a varias fincas de la zona, entre las que se encontraron "Providencia", también una reserva ecológica, propiedad de la fundación ambiental Madre Tierra. Una vez allí procedieron a allanar la casa y a intimidar a los dos trabajadores y sus familias; a uno, por ser de Bogotá y llevar poco tiempo en la región, le ordenaron salir de la zona de inmediato so pena de ser asesinado; a otro de los campesinos que se encontraba en el lugar lo acusaron de ser insurgente y por ello le dieron la orden de abandonar el municipio lo más pronto posible.

3. Después del primer día en que este grupo allanó en forma ilegal varios predios rurales, por cuanto no presentaron en momento alguno una orden de allanamiento emitida por autoridad competente, procedieron a saquear las viviendas de los centros de investigación y conservación de ambas reservas naturales, las cuales se encuentran ubicadas en la cima de la montaña que hace parte de la vereda Tatamá,

4. El miércoles 8 de diciembre, se dirigieron a la parte baja de la vereda, ubicada a sólo cuatro kilómetros del parque central del área urbana del municipio de Pueblo Rico y a tres kilómetros de la base militar del batallón San Mateo. Allí ocuparon las fincas del señor Jaime Morales, manejada por la familia del campesino Nelson Osorio, la finca del campesino Antonio Cardona y otra finca de propiedad del señor Marcos Martínez. En el momento de la llegada de dicho grupo armado, la familia del campesino Nelson Osorio se encontraba en una festividad familiar, dentro de la cual se encontraban algunos vecinos. Para dicha fiesta la familia preparó abundante comida, hecho que fue tomado como prueba de apoyo a la guerrilla, por cuanto afirmaron los integrantes de dicho grupo armado que esa alimentación era destinada a la insurgencia, por lo tanto decidieron llevarse a Nelson Osorio.

5. Igualmente, había un grupo de seis campesinos de la zona realizando un trabajo comunitario con el fin de restaurar un puente peatonal sobre la quebrada Tatamá. El grupo armado observó que uno de los campesinos portaba un arma, por lo cual acusaron a dichos campesinos de ser milicianos de un grupo guerrillero, procediendo a maltratarlos tanto física como verbalmente, además los amenazaron con asesinarlos "si encontraban nuevos indicios de presencia guerrillera en la vereda". Después de allanar las tres viviendas campesinas y consumir víveres y animales de corral, llegada la noche, el grupo abandonó la vereda Tatamá al parecer con rumbo al municipio de Santuario.

6. El día 11 de enero de 2005, de nuevo la reserva Karagabí recibió la visita del grupo armado, compuesto esta vez por más de 100 hombres que tampoco poseían identificación alguna de grupo armado, sin embargo portaban armamento pesado así como uniforme camuflado, sorprendieron igualmente a los campesinos. En dicha ocasión nuevamente el trabajador de la reserva fue obligado a bajar con ellos hasta la parte baja de la vereda y a recoger todo el ganado (vacas y caballos) de la vereda Tatamá, el cual fue llevado hasta la finca "Providencia". Esta vez la actitud de dicho grupo armado fue mucho más agresiva y directa con la población civil, lo que hizo presumir a los campesinos que se trataba de un grupo paramilitar que comenzaba a ingresar a la zona. En dicha ocasión, saquearon las viviendas campesinas y consumieron lo poco que tenían los mismos campesinos, y posteriormente fueron hasta las fincas de varios campesinos y hurtaron el ganado que se encontraba dentro de las mismas, completando un total de 51 cabezas las cuales fueron llevadas al parecer al municipio de Santuario.

7. Antes de abandonar el lugar, informaron a algunos campesinos que habían asesinado al campesino Nelson Osorio por tener vículos con la subversión.

8. Las amenazas hechas a las familias campesinas llevó a que todos los afectados abandonaran la vereda, desplazándose hasta la zona urbana de Pueblo Rico. Es del caso aclarar que en todos los casos se trata de familias campesinas con muy escasos recursos económicos y que su único medio de supervivencia es el campo.

9. La Fundación Ambiental Madre Tierra, después que sus trabajadores fueron maltratados y amenazados, decidió detener las labores que se venían realizando.

10. Igualmente, la Fundación Grupos Ecológicos de Risaralda encuentra imposible seguir adelante con las actividades de investigación y los proyectos de gestión ambiental en el municipio de Pueblo Rico, puesto que el proceder de este grupo armado paramilitar les hace presumir que cualquier persona o institución que haga presencia en la zona se puede considerar en peligro de muerte, por tanto cerró todos los programas y labores que desde hace 14 años realiza en la región.

Desde hace varios meses el Comité Permanente ha venido denunciando la creciente presencia paramilitar no sólo en Risaralda, sino en todo el Eje Cafetero. Las autoridades departamentales y locales reiteradamente han negado que en la región existan grupos paramilitares, lo cual se ha convertido en una especie de encubrimiento a las actividades criminales de estas bandas. Tampoco la fuerza pública actúa, permitiendo que dichos grupos cometan sus crímenes impunemente, a pesar de que se han comprometido con un cese de hostilidades contra la población civil.

Llamamos a la opinión pública nacional e internacional a exigir al Gobierno Nacional cumpla con su labor constitucional de proteger la vida y la integridad de la población.

 
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