Con delegados de todo el país sesionó la IV Junta Nacional de Fensuagro

por Sara Cifuentes
11 de febrero de 2004

Del 5 al 7 de febrero se llevó a cabo en la capital de la República la IV Junta Nacional de Fensuagro, evento al cual asistieron delegados de todo el país, quienes con grandes esfuerzos económicos y pese a los problemas de seguridad se desplazaron de sus regiones, denunciando graves hechos de violencia contra las organizaciones sindicales de campesinos.

En el importante evento se acordó fortalecer el trabajo en varias de las regiones en donde el desempeño de la organización campesina ha sido más difícil por la implementación de la "seguridad democrática".

De la misma manera se planteó la realización de foros regionales en defensa de los derechos humanos, así como el IX Congreso Nacional de la Fensuagro para el mes de agosto. Se resaltó la necesidad de caminar hacia la unidad como se está haciendo en otras organizaciones agrarias. Así mismo la IV Junta Nacional aprobó la participación de Fensuagro a la jornada nacional de protesta del 26 de febrero próximo.

Se dieron a conocer hechos como el intento de recuperación de tierras en el Tolima, en la hacienda La Manigua del municipio de Cajamarca por parte de 42 familias, donde la respuesta del Gobierno fue una salvaje arremetida militar y paramilitar masacrando a varios campesinos. Hasta el momento no hay responsable de estas matanzas.

Según Fensuagro, en la zona hay un megaproyecto del departamento, que ha traído como consecuencia desplazamientos masivos, detenciones arbitrarias y pescas milagrosas, tal como ocurrió en el Oriente y Suroriente en donde capturaron, sin orden judicial, a más de 60 campesinos. Fensuagro afirma que esto se ha desatado única y exclusivamente para desocupar estos territorios, para que los macroproyectos se lleven a cabo a costa de la vida y la desaparición de culturas indígenas de estas regiones. Se refieren, específicamente al Túnel de La Línea. Es en Cajamarca en donde precisamente se ha sentido más la arremetida militar y paramilitar.

VOZ habló con Eberto Díaz, presidente de Fensuagro sobre esta IV Junta Nacional:

“El principal objetivo de esta IV Junta Nacional fue el de fortalecer a la organización para enfrentar la crítica situación que vive el campo colombiano a raíz del régimen de Uribe Vélez, que está de espaldas a la realidad que se vive en materia humanitaria, social y económica”.

Dialogamos también con varios de los delegados de las diferentes regiones que asistieron al evento y nos contaron algunas de sus angustias.

Liris Piñeres, delegada del departamento de Bolívar:

“Uno de los problemas prioritarios en la región es la falta de recursos. Otro, es el bloqueo económico que hemos sufrido y que ha perjudicado a los habitantes. Las detenciones se hacen por señalamientos, pero sin pruebas. Todavía hay presos en Bolívar. Recientemente hubo una quema de viviendas por parte del Ejército. Además, rompió las cercas para que el ganado se comiera los cultivos. Un campesino fue amarrado, le quemaron los pies y le marcaron la nuca. Nosotros contamos con Fensuagro y sabemos que va a hacer todo lo posible por denunciar estos atropellos que comete el Gobierno con los campesinos”.

Nellis Tovar, delegada de La Sabana (Sucre):

“Allí se está viviendo una situación caótica. En el pasado mes de diciembre capturaron a 34 personas, entre ellas 12 mujeres, estudiantes, campesinas, amas de casa, quienes a la fecha siguen detenidas. Venimos sufriendo por los retenes (paramilitares y militares) que no dejan pasar la comida. Esperamos que Fensuagro nos ayude a denunciar esta situación para que se resuelva prontamente”.

Jorge Polanía del Sindicato de pequeños agricultores del Tolima, Sintragritol:

“Hacemos un llamado a todas las organizaciones sociales, populares, étnicas, a personas demócratas y a todos aquellos compatriotas que no comparten esta guerra genocida en el país, a que salgan a acompañar y ejercer la resistencia campesina. Sabemos que un pueblo organizado no será pisoteado. Sabemos que es difícil que los ricos entiendan la necesidad y urgencia de hacer una reforma agraria integral, con justicia social, ya que en la actualidad no hay una política contra el desempleo, ni contra la absoluta miseria en la que se encuentran más de 28 millones de colombianos y 10 millones en la indigencia. Hay que agregar que los malos gobiernos han mantenido la pobreza en un 90%. Nosotros como campesinos sabemos esta realidad, tenemos conciencia de clase, creemos que el desarrollo en el campo es urgente y necesario para reactivar el agro. Creemos que esta no es la forma de conseguir la paz, porque una paz con hambre no llega y mucho menos con un presupuesto de guerra mayor tres veces al de la educación, seis veces mayor al de salud, seis veces mayor al de vivienda, 60 veces al de bienestar familiar y 157 veces mayor al de ciencia y tecnología. Resulta aberrante que las Fuerzas Armadas tengan 16 veces mayor presupuesto que todos los institutos del sector agropecuario en Colombia”.

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