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Soldepaz Pachakuti en Colombia En 2002, dos miembros de la ONG Soldepaz Pachakuti fueron expulsados por el solo hecho de estar en Colombia días antes de la marcha campesina. Por: Sara Cifuentes, Semanario Voz
--¿Cuál es la razón de la visita a Colombia? --Ésta es una de las visitas más afortunadas que hemos tenido por estas tierras para acentuar y fortalecer algunos trabajos de solidaridad. --Como miembro de esta organización internacional, ¿cómo ve el incremento de la violación de los derechos humanos, especialmente de dirigentes campesinos y sindicales en Colombia? --Con mucha preocupación. Hemos participado en Asturias, en el norte de España, en las movilizaciones de rechazo a la presencia del presidente colombiano. Denunciamos esa situación con la poca información que existe. Parte de esa información la trasladamos directamente con las organizaciones colombianas, pero con esa poca información hemos conseguido que centenares de personas se movilicen y que el conjunto de las ONG de Asturias se pronunciaran visceralmente contra esta violación de derechos humanos y que otros sectores sindicales, sociales y políticos de Asturias estén posicionados claramente contra la visita de Uribe que le salió tan aguada. Esa preocupación es la que nos hace insistir en un trabajo de derechos humanos que se viene implementando desde Asturias. --En 2002 algunos miembros de Soldepaz Pachakuti estuvieron en Colombia y fueron expulsados por el Gobierno. ¿Qué pasó en ese entonces y qué ocurrió con ellos? --En septiembre de 2002, dos compañeros de nuestra organización estaban acompañando una movilización agraria, o mejor, no siquiera se había realizado la movilización agraria, y fueron interceptados unas horas y deportados a España. Allí hubo una respuesta institucional y popular muy fuerte. Lamentablemente se da más importancia cuando es un europeo que cuando es un colombiano el que sufre represión. En este caso, la represión fue menor comparada con la que sufren los activistas en Colombia, pero eso sirvió por lo menos para que tuviera una repercusión mucho mayor que cualquiera de otras actividades que hemos tenido. Nuestra sede se llenó de cámaras de televisión, fotógrafos no sólo españoles, sino de otros países, y hubo una respuesta adecuada de las instituciones españolas, tanto que los ayuntamientos, la delegación del gobierno central en Asturias que es de la derecha, y la propia ministra de Exteriores tuvieron que hacer una pequeña reclamación al gobierno colombiano por esta deportación. Uno de los compañeros puede regresar en dos años y la otra dentro de cuatro. --¿Cómo es el trato del gobierno colombiano a las organizaciones de derechos humanos internacionales? --Yo creo que hay una preocupación grande por las declaraciones, los exabruptos que ha habido en los últimos tiempos por parte del gobierno colombiano respecto a las ONG colombianas y ese intento de clasificarlas en diferentes categorías, según le venga bien al Ejecutivo o le moleste más o menos, y eso repercute en las ONG españolas o europeas, no solamente por este hecho puntual de la expulsión, sino en cómo va a ser en el futuro, si se va a permitir o no que la llamada cooperación internacional se realice independiente con ONG de Colombia o se va intentar una manipulación, un control exhaustivo, un lineamiento hacia la guerra de las ONG, que es la intención. |