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Fumigaciones en la Dominga y Caña Brava, Bolívar, Cauca
Asoinca / Lunes 11 de febrero de 2008
 

Las veredas de La Dominga y Caña Brava quedan a 20 km de la cabecera municipal de Bolívar por carretera destapada más 5 km por camino de herradura, en el sur del departamento del Cauca. Los habitantes son campesinos que se dedican a la agricultura de subsistencia con cultivos de yuca, fríjoles, guandul, guineo, plátano, caña panelera y maíz.

La tierra es de regular calidad, con suelos amarillos y un terreno bastante quebrado. No hay vías transitables de acceso ni electricidad.

En La Dominga algunas fincas cultivan alguito de coca, pero realmente no es mucha. En Caña Brava habían erradicado la coca manualmente hace seis meses y la habían sustituido con cultivos de maíz, yuca, plátano y fríjoles. Todo eso se perdió con la fumigación del 4 de enero de este año.

Aparte de los cultivos, el Glifosato perjudicó algunos potreros que sirven de alimento para las mulas, el único medio de transporte e indispensable para la molienda de la caña. A los campesinos ahora les toca alimentar las mulas con lo que queda de la caña fumigada y arrendar potreros, aunque no saben de dónde sacar la plata.

Aparte de los cultivos fue fumigada la fuente de agua en el cerro El Cachimbo que con sus cinco arroyos no sólo surte La Dominga, sino también cuatro veredas del corregimiento de La Carbonera. Además había planes para llevar esta agua a Caña Brava, donde la gente sólo tiene agua durante los meses de lluvia. En los meses secos les toca desplazarse a otros sitios. Ahora no saben qué hacer. Esa fuente de agua había sido reforestada con ayuda de la alcaldía de Bolívar y con el esfuerzo de las comunidades. En el entorno no había ni una matica de coca.

Dado que los pequeños campesinos ahora no tienen cultivos ni para vender ni para comer, les toca alimentarse de lo que sobrevivió al Glifosato, es decir les toca comer la yuca, la panela, los fríjoles envenenados y tomar el agua envenenada de la fuente fumigada. Además, algunos campesinos trabajaban en sus parcelas cuando pasó la avioneta y los fumigó también, ya que nadie les avisó de la fumigación. Tampoco les habían ofrecido antes erradicación manual u otras alternativas al cultivo de la coca. Como consecuencia, la mayoría de los habitantes presentan problemas de salud, tales como diarrea, cólicos, dolor de cabeza prolongado, tos, desaliento, ronchas en la piel. El maestro de la escuela de La Dominga comenta que el 90% de los niños presentan alguno de estos síntomas causados por el Glifosato. Luego de la fumigación de hace dos años hubo cuatro casos de partos prematuros donde se murieron los bebés. Ahora las mujeres gestantes temen que pasará lo mismo.

Ahora los campesinos esperan que alguna institución gubernamental les ayude por lo menos con los insumos para volver a sembrar cultivos de pancoger. Funcionarios de la CRC-Bolívar llegaron hasta la escuela, a una hora de la zona fumigada, pero se negaron a ir más lejos y les exigieron a los campesinos aportar fotos para ayudarles con la denuncia. No se ha sentido ningún apoyo por parte de instituciones gubernamentales. Hasta ahora nadie se interesa por la miserable situación en que se encuentran los campesinos de La Dominga y Caña Brava.