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Se ultiman detalles para la primera acción humanitaria en Tierralta, Córdoba
"Por el derecho a la vida, la dignidad, la tenencia de la tierra y la permanencia en el territorio"
 

Más de mil quinientas personas provenientes de la región del Alto Sinú, de Tierralta - Córdoba y municipios cercano, además de delegaciones de ciudades como Barrancabermeja, Bogotá, Medellín y de diferentes subregiones de Antioquia, nos daremos cita el próximo 26 y 27 de abril, en el corregimiento de Crucito del municipio de Tierralta, para llevar a cabo la Primera Acción Humanitaria convocada por la Asociación Campesina para el Desarrollo del Alto Sinú ASODECAS, con el apoyo de la Coordinación Agrominera del Noroccidente y Magdalena Medio Colombiano, el Comité Nacional de Constituyentes por la Paz de Colombia y la Fundación Manduco. La Acción Humanitaria por el derecho a la vida, la dignidad, la tenencia de la tierra y la permanencia en el territorio, pretende denunciar y divulgar la crisis humanitaria que viven las comunidades del Alto Sinú en el Sur de Córdoba, que se evidencian a partir de las frecuentes violaciones de derechos humanos, expresadas en fumigaciones indiscriminadas que afectan los cultivos de pan coger, la fuerte presencia paramilitar que hay en la zona, los frecuentes señalamientos, hostigamientos y detenciones arbitrarias por parte de las fuerzas militares y en particular, la persecución, estigmatización y criminalización contra la organización campesina del Alto Sinú ASODECAS.

En el marco de esta actividad, se realizará la recepción, recolección y sistematización de denuncias, para la documentación y seguimiento de casos de violación de derechos humanos. En este sentido y contando con la participación de colectivos artísticos y culturales y procesos organizativos, se llevaran a cabo una seria de talleres y conversatorios simultáneos que permitan generar un intercambio de saberes y experiencias emanadas de las prácticas cotidianas, organizativas y de resistencia, lo que permitirá enriquecer, fortalecer y dinamizar, no solo la Acción Humanitaria, sino a las y los participantes; así mismo se desarrollaran actividades lúdicas desde una perspectiva psicosocial que dinamice y oriente el juego, la escritura, la pintura, el canto y demás expresiones artísticas, mediante las cuales se refuercen los procesos identitarios de los niños, niñas y adolescentes, con su territorio, la necesidad de cuidarlo y resistir en él.

Contexto regional

Históricamente la región del Nudo de Paramillo ha poseído una riqueza natural, hídrica, ambiental, con gran biodiversidad en fauna y flora; es reconocida por “haber sido un antiguo camino prehispánico, donde se han encontrado restos de los primeros hombres que llegaron al continente americano”; es concebida como un pulmón ambiental, pues su gran riqueza radica, en que a su interior se localizan los nacimientos de los ríos Sinú, Manso, Esmeralda, Rio Verde, Tigre, San Jorge, Rio Sucio, Antadó y San Pedro entre otros, lo que convierte a la región en una de las potencias hídricas y ambientales más importantes de Colombia y de Sur América. Esta realidad despierta intereses económicos y de control territorial sobre la región por parte de grandes transnacionales, que se proponen el saqueo, despojo y la explotación indiscriminada de las riquezas que caracterizan la región, afectando de forma directa nuestra permanencia como habitantes históricos de estas tierras, a pesar de los múltiples llamados que hemos realizado alertado sobre los impactos nefastos, no solo ambientales sino también económicos, sociales y culturales, que se desencadenan de esta ocupación territorial. No obstante estas alertas, la presencia de empresas transnacionales a través de megaproyectos de explotación, ha empezado a generar impactos negativos en nuestras comunidades indígenas y campesinas, que van desde los desvíos de los cauces naturales de ríos y la extinción de especies nativas, hasta la frecuente y sistemática violación a nuestros derechos humanos a través del accionar militar y paramilitar, al cual se suma el total abandono estatal que hemos vivido históricamente.

Desde mediados del siglo pasado, la región del de Nudo Paramillo comenzó a ser colonizada por campesinos de Ituango, Peque, Dabeiba, Tierralta, Montelibano, Puerto Libertador y así mismo se convirtió poco a poco en territorio receptor de población indígena proveniente del Bajo Sinú, Antioquia y Chocó. Gran parte de quienes terminamos poblando la región, llegamos a estas tierras como resultado de las lógicas de desplazamiento forzado, la inexistencia de una redistribución equitativa de la tierra en el país y la violencia latifundista, que nos obligó a buscar nuevas tierras, para crear formas propias de vida y subsistencia que nos permitieran vivir en condiciones dignas.

No obstante esta realidad, la presencia de multinacionales en nuestro territorio con su estrategia de despojo, ha encontrado útil para el logro de sus interés la utilización de la violencia paramilitar y militar, mediante cual se ha sembrado la región de muerte y desolación, generando las condiciones para el desarrolla megaproyectos como el de Urrá 1, que ha dejado daños irreparables, tanto ambientales, económicos y sociales, además, de una grave situación en materia de derechos humanos, producto de los frecuentes atropellos a los que se nos vemos sometidos los pobladores de este territorio, debido a los frecuentes señalamientos, persecución, amenazas, detenciones arbitrarias, montajes judiciales, desplazamiento forzado, asesinatos y masacres, que han venido desatando una grave crisis humanitaria.

Pese a todo ello, los habitantes de este territorio seguimos resistiendo a través de las iniciativas organizativas, como una constante colectiva y como mecanismo para hacerle saber a los actores del conflicto y al Estado, que no estamos interesados en participar de la guerra que desangra cada vez más nuestro territorio y nuestro país. Por ello insistimos en la necesidad de dejar a las comunidades por fuera de la confrontación armada y consideramos que la construcción de la paz se logra con justicia social, el respeto a derechos humanos y sobre todo, con el derecho al territorio y la posibilidad de permanecer en él en condiciones de dignidad humana.