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Amenaza, riesgos y protección a defensores de derechos humanos en la región Caribe
Jorge Freytter Franco / Miércoles 15 de octubre de 2014
 

Colombia vive un conflicto interno de mas de cuatro décadas, el cual ha puesto la mirada de la mayoría de los organismos internacionales que cada día exigen un mayor y eficaz respeto, protección y promoción de los derechos humanos.

En la actualidad, Colombia vive un momento histórico importante. Los diálogos de Paz de la Habana, Cuba, resaltan la necesidad y el urgente reclamo de las colombianas y de los colombianos por que la Paz y el respeto y protección de los derechos humanos se hagan realidad, para que esto se vea traducido en una paz y una cohesión social justa y duradera.

En materia de Derechos Humanos, se hace necesario que en el desarrollo de la cuestión, se tomen en cuenta diferentes aspectos para un mejor análisis e interpretación de los distintos aspectos que componen el campo de los derechos humanos. En ese sentido se hace necesario que se tengan en cuenta los puntos de vista no solo jurídico, sino que también un apoyo de otras disciplinas académicas se pueda tener para un espectro amplio de discusión y de una puesta en marcha de buenos planes de contingencia y aplicación. De esta forma se podrán llegar fácilmente a entablar debates sostenibles sobre la Paz y el camino del desarrollo humano, social y económico responsable.

La Región caribe colombiana es el nodo de acción de varios proyectos que propenden, algunos, por el trabajo con las victimas, la verdad, la justicia y por el trabajo político y social. La Región caribe es una de las zonas geográficas de Colombia donde las desigualdades continúan su curso y de igual manera todo tipo de actores armados ilegales que continúan violando los derechos humanos muy a pesar del aparente trabajo e influencia de los programas del Estado, en algunos casos también se presentan acción u omisión de agentes del Estado en las violaciones. Se hace entonces necesario la implementación y desarrollo efectivo de planes de acción y mitigación de estas acciones sobre todo contra los y las defensoras de los derechos humanos quienes son la base fundamental para que la efectividad de la paz sea posible.

Las y los defensores de los derechos humanos afrontan situaciones que ponen en peligro sus vidas y en consecuencia su ardua y loable labor. Esto pone de manifiesto la identificación de los principales puntos comunes como lo son: la amenaza contra la vida, El riesgo por la labor y por la efectividad de las amenazas y los mecanismos para proteger la vida.

Para poder permanecer en la labor de defensor o defensora es preciso entender a profundidad los teoremas y mecanismos útiles para preservar la vida y por consiguiente la labor diaria.

¿Qué es una amenaza?

La Real Academia de la Lengua Española define la amenaza como, un delito consistente en intimidar a alguien con el anuncio de la provocación de un mal grave para él o su familia. De igual forma Amenazar, verbo proveniente del concepto de amenaza que se define  como : i) Dar a entender con actos o palabras que se quiere hacer algún mal a alguien y ii). Dar indicios de algo inminentemente malo o desagradable [1]. En ese sentido el anuncio consistente en un ilícito posible a futuro tiene la finalidad de causar una fuerte inquietud en este caso en la persona amenazada. En algunos casos las amenazas son escalonadas de forma indirecta, es decir las amenazas van dirigidas directamente a la organizaron donde se trabaja que a los miembros que están siendo amenazados. Es cierto que una amenaza puede tener todo tipo de orígenes particularmente, las relacionadas con el medio ambiente y que pueden a futuro causar desastres perjudiciales para las personas.

En el caso que nos compete el cual esta relacionado con las amenazas a las y los defensores de los derechos humanos, las amenazas pueden o no ser creíbles de llevarse a cabo, esa probabilidad la determina el origen de la amenaza y las capacidades que la fuente posea para llevar a cabo su cometido, así como también las precauciones que se tomen para disminuir la intencionalidad. Por otra parte es posible que la amenaza solo constituya una intención declarante de miedo persuasivo, donde el afectado sea una persona u organización que se vean obligados a abandonar la actividad por la cual se les amenaza.

Los defensores de los derechos humanos tienen todas y todos una debilidad frente a las amenazas, la cual se manifiesta en la imposibilidad de conocer con exactitud la veracidad de los hechos y mas aun el momento exacto de la acción violenta contra sus vidas, en muchos de los casos las amenazas existen pero no se hacen efectivas, aun si continúan en el tiempo. Este hecho puede constituir un agravante en la medida que las personas amenazadas y su esquema de seguridad pueden optar por caer en el error de disminuir la atención y aumentar su exposición frente a los violentos. El desafío esta en alcanzar un nivel de comportamiento tal, donde la persona pueda manejar con cordura y tranquilidad la amenaza a la vez que continua siendo eficaz en el desarrollo de su trabajo útil para las comunidades, para las organizaciones o para la causa que se este liderando.

El Riesgo

No es tarea fácil trabajar por la defensa de la vida, la dignidad, el medio ambiente y el futuro de nuestra humanidad, de ahí la importancia de los defensores de derechos humanos quienes realizan un trabajo humanitario y de interés publico, ellos enfrentan a diario diversidad de situaciones en las que se les pone en una mayor visibilidad frente a los violentos y a los grupos con interés económicos particulares a los que las actividades reivindicativas y de denuncia publica les afecta.

Se les puede considerar defensores o defensoras de los derechos humanos a todas aquellas personas u organizaciones que trabajan de manera no violenta a favor de otras personas o a favor de un bien común, por alguno o por todos los derechos inscritos en la Declaración Universal de Derechos Humanos. En esta consigna se encuentran todo aquel que trabaje en favor de los derechos civiles y políticos, los derechos sociales, económicos, ambientales, religiosos y culturales, y por el derecho a la igualdad, como quienes trabajan por los derechos de la mujer y de personas lesbianas, gay, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI). Desarrollar estas labores pueden considerar un riesgo para la vida y labor de las personas y organizaciones.

En Colombia y particularmente en la región Caribe colombiana, donde las bandas criminales BACRIM o neoparamilitarismo, los agentes del Estado, el narcotráfico, el paramilitarismo, los parapoliticos, contrabandistas, las mafias, el auge de empresas multinacionales y nacionales que difieren del sindicalismo y la libre asociación, continúan poniendo en riesgo a los defensores y líderes los cuales pertenecen a los sectores indígenas, sindicalistas, comunales y campesinos; pero también se encuentran en alto riesgo los líderes juveniles y culturales, y teniendo en cuenta el análisis histórico del conflicto colombiano, podemos argüir de que continúan siendo los departamentos de la Región caribe colombiana los de mas alto índice de agresiones.

La idea de las agresiones, amenazas y atentados contra los defensores de los derechos humanos se basa mayormente en afectar la psicología de la persona. Los hechos victimizantes son comunes para hacer que los defensores se sientan vulnerables, ansiosos, confusos, impotentes, pierdan la confianza en dirigentes y colegas, para así aumentar el riesgo y poder actuar con mayor efectividad y garantizar la impunidad.

Según el Manual de defensores y defensoras de los derechos humanos [2], el riesgo se puede analizar y contrarrestar según la formula siguiente:

FÓRMULA DE RIESGO

RIESGO = AMENAZAS x VULNERABILIDADES CAPACIDADES

RIESGO = posibilidad de que ocurra un incidente que produzca algún daño.

AMENAZA = declaración o intención de infligir un daño, castigo o herida (reciente o inmediata).

CAPACIDAD = cualquier recurso (incluyendo habilidades y contactos) que mejoran la seguridad.

VULNERABILIDAD = cualquier factor que vuelva más factible que el daño se materialice o que pueda resultar en un daño mayor.

En esta formula uno de los factores mas difíciles de controlar es el de la amenaza y se pueden realizar u optar por tomar varias formas de disminución del riesgo es posible que en algunos países, los defensores y las defensoras sufran amenazas y se encuentre en un alto riesgo de victimización identificadas como parecidas es por ello que se puedan aplicar medidas como tomar nota por escrito los detalles, redacción de denuncias, descripción de posibles victimarios, número de placas, pero en otros países pueda que esto no aplique en el proceso de identificación o disminución del riesgo, como resultado se tiene claramente que cada persona u organización afectada debe tener en cuenta su propio contexto para manejar las situaciones.

Mecanismos de protección

Cuando se habla de protección a las defensoras y defensores de los derechos humanos, tenemos que precisar que es el Estado, en este caso particular, el Estado colombiano el encargado constitucionalmente de velar por la vida, bienes y honra de los ciudadanos colombianos, en concordancia con esto tenemos que Colombia esta dictaminada por organizaciones multilaterales de proteger la vida de las y de los defensores de los derechos humanos, so pena de sufrir un alto costo político, social y en muchos casos económico debido a las reparaciones en caso de ser hallada culpable por acción u omisión en hechos de violación de los derechos humanos. Los mecanismos de protección usuales para la protección a lideres de las comunidades, son los de ejercer constante presión a los gobiernos, que son los directos responsables ante el Derecho Internacional y quienes muchas veces son los culpables de ataques y medidas represivas contra los defensores en cabeza de sus organismos de seguridad y fuerzas militares y de Policía.

De igual manera la denuncia permanente de los actos victimizantes ante los organismos y organizaciones pertinentes a nivel nacional e internacional son de vital importancia para desarrollar las capacidades de cada actor político y social para mejorar su seguridad e integridad personal. Es importante tener en cuenta que el principal riesgo de los defensores es que a menudo las amenazas de hecho se convierten en violaciones reales y colocan en riesgo la vida, bienes y honra de los que a diario se manifiestan a favor de la vida y de las causas que dignifican al ser humano, esto debido a que los agresores poseen la voluntad porque muchas veces están organizados, los medios porque pertenecen en el común de los casos, a grupos económicos, políticos o militares que los financian y con ello el respaldo de la impunidad para llevar a cabo las amenazas.

Por lo tanto, podemos argüir de que uno de los mejores instrumentos para proteger a los defensores y por ende garantizar una efectividad en las políticas para la paz y la reconciliación en el postconflicto es el fortalecimiento de la cooperación interinstitucional, la incidencia en los medios de comunicación, así como también la acción política dirigida a los gobiernos, esta particularmente es una tarea casi diaria por parte de la sociedad civil, que se debe en cargar de presionar y actuar políticamente contra aquéllos que día tras día amenazan, hostigan y matan a las defensoras y los defensores de los derechos humanos.

[1] Real Academia  Española: “Diccionario de la Lengua Española”, Vigésima Segunda  Edición, Espasa Calpe S.A. , 2001 pág. 136.

[2] http://www.somosdefensores.org/atta... (Consultado el 11 de septiembre de 2014 )