Corporación Caguán Vive
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Población con miedo
Habitantes de la vereda Villarrica en el municipio de San Vicente del Caguán (Caquetá) denuncian atropellos por parte de miembros del Ejército Nacional
Andrés Arias / Sábado 1ro de noviembre de 2014
 
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Lugar donde se realizaron los bombardeos.

Según la corporación para la defensa de los derechos humanos Caguán Vive, efectivos de la Brigada Móvil Número 1 del Ejército Nacional, que patrulla la zona, violentaron los derechos fundamentales de los labriegos el pasado 10 de octubre, cuando efectivos de la Fuerza Aérea realizaban bombardeos contra viviendas de civiles. Una de esas afectaciones fue a la casa de Juan Verú Cutiva.

Según Caguán Vive, la incursión armada de miembros del Ejército, después de los bombardeos a la vivienda del señor Verú Cutiva, dejó un cumulo de violaciones a los derechos de la población civil. Verú Cutiva fue sometido a interrogatorio ilegal y obligado a firmar un documento que buscaba inculparlo. Posteriormente fue subido a un helicóptero de las Fuerzas Militares y conducido hacia el municipio de La Macarena (Meta), y dejado allí en las instalaciones de la base militar. La rápida denuncia de defensores de derechos humanos obligó a dejar en libertad al labriego en razón de lo ilegal del acto y la evidente violación a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario.

Fueron más los atropellos

Pero la denuncia no acaba allí. Para Caguán Vive, miembros de la patrulla que realizó la operación que dio con la captura ilegal de Cutiva volvieron a la casa del labriego días después para amedrentar y amenazar a la familia entera.

“El teniente del Ejército de apellido Fonseca, llegó a la casa del señor Verú Cutiva y, aprovechando que este no se encontraba, procedió a intimidar e interrogar a su esposa, señalando a los habitantes de la finca como colaboradores de la guerrilla. Este teniente increpaba a la señora Malasia Montero para que entregara elementos de la insurgencia”, le dijeron a VOZ testigos de los hechos.

La amenaza llegó al punto de insinuarle que acudirían hasta el Bienestar Familiar para quitarle los hijos.

Después del hecho, miembros del Ejército acamparon a 50 metros de la casa durante tres días más, en una clara violación de las normas internacionales para los conflictos internos. Diez días permanecieron los militares en la zona.

Eventos deplorables

Este tipo de acciones por parte de la fuerzas del Estado genera gran conmoción en medio de la sociedad colombiana, ya que esta región, que ha sufrido de primera mano la sangre derramada de esta absurda guerra, continúa siendo objeto del abuso de los grupos en contienda, cuando la coyuntura actual del país demanda reconciliación y paz; es comprensible la voz de la comunidad a la hora de pedir justicia verdadera en contra de los militares que pisotean los derechos de los campesinos.