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Arrecia la guerra en El Pato Balsillas (Caquetá)
Entrevista con Herson Lugo, presidente de la Corporación Defensora de Derechos Humanos Caguán Vive
Andrés Arias / Viernes 8 de mayo de 2015
 

Ante una alerta interpuesta por la delegación de paz de las FARC-EP desde La Habana (Cuba), una comisión de defensores de derechos humanos, con el acompañamiento de la comunidad internacional, visitó el departamento del Caquetá, con el objetivo de prevenir episodios como los sucedidos en el Cauca, en donde después de un enfrentamiento murieron 11 soldados y un insurgente.

Después de una verificación, VOZ conversó con Herson Lugo, presidente de la Corporación Defensora de Derechos Humanos Caguán Vive, quien respondió algunas preguntas respecto a este tema.

–Luego de que Pastor Alape, miembro de la delegación de paz de las FARC-EP, denunciara que los operativos militares en la región de El Pato generarían una tragedia como la del Cauca, ¿ese diagnóstico prende las alertas?

–Evidentemente, en sí la guerra misma es una tragedia atroz que demanda desde luego salidas políticas y concertadas. En Colombia hemos perdido el valor de la vida, nos asombramos por la lamentable tragedia del Cauca, pero nos plegamos al genocidio, al desplazamiento forzado, a las masacres selectivas, entre otras acciones de degradación del conflicto armado. El Caquetá no es para nada ajeno a la situación del Cauca. Es preocupante que se mantengan operativos a gran escala mientras se esté hablando de paz.

Considero particularmente que el diálogo en medio de la confrontación militar no solamente es desacertado. Ello contribuye al incremento de la población víctima en nuestra región; por otro lado es preciso mencionar que gran parte del conflicto armado se desarrolla en el campo colombiano. La región de El Pato Balsillas ha sido una de las más golpeadas históricamente por la confrontación militar por parte de los actores armados, pero también ha sido un región histórica de resistencia al conflicto armado y un semillero de paz estable y duradera.

–¿Lo que pasa en El Pato se replica en todo el departamento?

–Particularmente considero que en general los habitantes del Caguán han tenido que sobrevivir a la atrocidad de la guerra de manera constante. Recordemos que la ruptura de los diálogos de paz trajo consigo la implementación de la mal denominada seguridad democrática, a través del Plan Colombia y el Plan Patriota.

Dichos planes de operación militar generaron una mayor situación de vulneración a los derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario. Para los habitantes de la región del Pato Balsillas era una de sus tantas fases de resistencia a las acciones militares por parte de los actores armados; recordemos que esta comunidad se vio forzada a desplazarse en los años 80, pero desde antes ya habían sufrido la rigurosidad de la guerra. Es preocupante la situación humanitaria hoy en día y, desde luego, considero que, de no tomarse las acciones pertinentes para mitigar la situación de vulnerabilidad actual, se podría vivir nuevamente en esta región una grave crisis humanitaria.

–¿La seguridad de los ciudadanos y del país debe ir más allá de buscar la confrontación bélica, en especial en zonas tan golpeadas por la guerra como el Caquetá?

–Colombia, y particularmente el Caquetá, deben adquirir un mayor grado de compromiso y de conciencia frente al proceso de paz por un lado; por otro, los gobernantes han vendido el imaginario de que el problema de la seguridad son las FARC. Considero que esa posición y ese discurso de la guerra no es más que un mecanismo de distracción para ocultar los verdaderos problemas sociales del país, ¿o entonces dónde dejamos la seguridad alimentaria, el goce efectivo de derechos fundamentales, qué pasa con el sector educativo, con el sector salud, entre otras?

Son condiciones paupérrimas en las que nos encontramos. El Caquetá no es ajeno a esa situación, vivimos en una de las regiones con mayores condiciones de precariedad. A uno no le cabe en la cabeza que hasta el día de hoy haya centros educativos sin docentes y que tengamos una de las peores infraestructuras viales del país, todas esas ausencias generan violencia e inseguridad. Debemos cambiar esa perspectiva de la guerra por una de la paz con justicia social, sin dejar de lado la responsabilidad de las FARC en sus acciones.

–¿Cómo se debe evitar la agudización de la guerra y la violación de los derechos humanos en el Caquetá?

–En seis palabras, cese al fuego de manera bilateral. Nadie entiende la tesis que dice: militarmente se fortalece entre los actores armados si hay cese al fuego bilateral. Ese debe ser el único mecanismo para mitigar las graves violaciones a los derechos, que en su mayoría son la población civil quien padece la mayor consecuencia de las hostilidades.