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Opinión
Cuando los medios prestan más atención a la Justicia de Venezuela que a la in-Justicia de Colombia
Para los medios hegemónicos en Colombia las condenas pueden ser "injustas" y merecer toda la difusión, o las injusticias pueden no importar y ser invisibilizadas; depende del lado de la frontera en que sucedan.
Colombia Informa / Sábado 19 de septiembre de 2015
 

Desde que el pasado viernes fue condenado a 13 años y 9 meses de prisión el político venezolano Leopoldo López, voces de indignación colmaron la agenda de los medios hegemónicos de comunicación en Colombia. Sin embargo el mismo día otro hecho, más cercano, pasó desapercibido para esos mismos medios: la liberación de 13 líderes del movimiento social a quienes el presidente Santos había señalado como autores de atentados. Para qué los colombianos querríamos conocer tantos detalles sobre una juez venezolana, mientras desconocemos todo sobre la juez que prejuzgó y cometió irregularidades en el caso de los jóvenes líderes sociales en Bogotá.

Cuando se conoció la condena de Leopoldo López por parte de las autoridades venezolanas, sectores conservadores de todo el continente levantaron su voz de protesta, generando un gigantesco despliegue mediático en torno al caso. Denuncias por falta de garantías políticas en Venezuela llovieron por parte de personajes como el expresidente del gobierno español, José María Aznar o el infaltable Álvaro Uribe. Poco les importó que la juez Susana Barreiros encontrara responsable a López de los delitos de instigación pública, asociación para delinquir, daños e incendios a la sede del Ministerio Público.

Ante esta noticia, la prensa colombiana registró el hecho como "infame" y todas las notas televisivas, de prensa, radio y demás, estuvieron encaminadas a mostrar su profunda "indignación" ante lo que consideraron un atropello. Esta noticia acaparó a tal punto la agenda de los medios televisivos, que olvidaron registrar que ese mismo día otro juez, esta vez colombiano, concedió la libertad por vicios de procedimiento a los 13 detenidos pertenecientes al movimiento social, que desde hace dos meses se encontraban recluidos en centros penitenciarios. Mientras que por el caso López los noticieros de RCN y Caracol repasaron una y otra vez lo sucedido, por el caso de los jóvenes injustamente detenidos no dedicaron el tiempo que la novedad ameritaba.

Más atención a la justicia de Venezuela que a la injusticia de Colombia

Resulta paradójico que los medios de comunicación en Colombia tengan la suficiente información de Venezuela, no sólo para registrar que el nombre de la juez que condenó a López es Susana Barreiros, sino para dar realce a los diferentes casos que han pasado por sus manos, e incluso el nombre del claustro universitario en donde cursó sus estudios de derecho en la Universidad Bicentenaria de Aragua, y reproducir una supuesta carta que publicó uno de sus profesores, en donde expresa su decepción ante la medida de su antigua aprendiz.

Si se trata de informar a la sociedad, también hubiese sido pertinente mencionar que fue Irma Francisca Cifuentes Prieto la juez colombiana que ordenó la medida de aseguramiento contra los 13 jóvenes detenidos en Bogotá, difundir su fotografía, o quizás enseñarnos cuáles son sus definiciones frente a los anteriores casos en los que ha incidido, tal como hicieron con la juez venezolana. Pero los antecedentes, la trayectoria, incluso el rostro de dicha juez, son un misterio bien custodiado por el silencio de los medios hegemónicos de comunicación.

Por el contrario, apelando de una forma muy particular al principio de información y "objetividad", la Revista Semana, uno de los medios que se ha cuidado de no informar sobre la jueza que cometió el gafe jurídico de dictar las medidas de aseguramiento sobre los jóvenes del Congreso de los Pueblos ahora liberados, publicó en cambio una serie de supuestas “pruebas” de uso privado de la Fiscalía para insistir en la culpabilidad de los acusados. Una vez conocida la decisión del juez 44 que contradijo a su colega que apresuró las medidas de aseguramiento dos meses atrás, el enfoque que dio la revista a la noticia fue de “polémica decisión", insistiendo en señalar a los jóvenes como "presuntos milicianos del ELN”, insistiendo en el prejuzgamiento público.

Para los medios hegemónicos en Colombia las condenas pueden ser "injustas" y merecer toda la difusión, o las injusticias pueden no importar y ser invisibilizadas; depende del lado de la frontera en que sucedan.