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Brasil
Comercio Justo y Agricultura Familiar, convergencia y complementariedad
Marco Coscione / Jueves 1ro de octubre de 2015
 

La “Cooperativa de Produtores de Café Especial de Boa Esperança” es una cooperativa de pequeños productores de comercio justo de Brasil. Su Gerente, André Luiz Reis, además, es el actual presidente de BRFAIR, “Associação das Organizações de Produtores Fairtrade do Brasil”, la coordinadora de pequeños productores de comercio justo socia de CLAC en Brasil.

Costas 5588, como se conoce en Brasil, es una de las organizaciones de comercio justo que también participa del Programa Nacional de Fomento de la Agricultura Familiar (Pronaf) y su café tostado y molido para el mercado local lleva orgullosamente también el sello “Aquí Tem Agricultura Familiar” (Selo da Identificação da Participação da Agricultura Familiar, SIPAF).

Empresas que usen materias primas provenientes de agricultura familiar, así como agricultores familiares y asociaciones o cooperativas de agricultores familiares, que hayan recibido la aprobación del programa, pueden comercializar sus productos con este sello.

La cooperativa se encuentra en Boa Esperança, en el Estado de Minas Gerais, la región cafetalera por excelencia del país. A nivel internacional, su café ya se exporta hace varios años en los circuitos del comercio justo; Costas 5588 se certificó en 2007. Ahora, a través de programa nacional de agricultura familiar, una parte también está siendo comercializada a nivel local, ya listo para el consumo. Desde 2013, todo el café de Costas que se vende en el mercado local y nacional se vende con este sello, esperando que el desarrollo comercial de Fairtrade Brasil posibilite también ventas con sello Fairtrade; otros nuevos nichos de mercado podrían abrirse a través del Sistema Nacional de Comercio Justo y Solidario, que ya cuenta con un sello nacional de comercio justo, aunque su implementación aún podría tardar.

Los productores de la cooperativa, además, está organizando un grupo que pueda vender vegetales orgánicos también a través del programa. Para aquellas cooperativas que se dedican principalmente a un producto estrella, este tipo de programas abren otros nichos de mercado diferenciado que valoran adecuadamente los productos de la agricultura familiar a pequeña escala. Los productores de comercio justo, acostumbrados a canalizar su producción a través de circuitos comerciales Sur-Norte, podrían aprovechar estas ventanas para colocar nuevos productos en los mercados locales y, de esta manera, construir nuevas relaciones comerciales de las cuales el movimiento por un comercio justo y solidario podría verse beneficiado. Finalmente, la diferenciación que marcan los dos sellos, “Fairtrade” y “Aquí Tem Agricultura Familiar”, busca un mayor reconocimiento para quienes están produciendo, construyendo mayor confianza entre quienes están consumiendo.

De momento, solo el 0.15% de la producción de café de los socios de Costas 5588 se está comercializando en los mercados locales. Sin embargo, la Cooperativa tiene planeado aumentar estas ventas con el apoyo del Pronaf, para aumentar el valor agregado que recibe de un producto ya terminado, así como para construir nuevas relaciones comerciales. Según André Luiz, “lo mejor del programa de Agricultura Familiar es la concientización del consumidor, que sabe que está comprando un producto de calidad proveniente de agricultores familiares”. Los beneficios del programa son variados, no solamente la posibilidad de vender a nuevos nichos de mercado; “también estamos recibiendo capacitaciones en programas de mejoramiento de la gestión interna de la cooperativa y de la gestión comercial. Además, gracias al programa, estamos participando en otras ferias dando a conocer nuestra cooperativa y nuestros productos”.

En varios países de la región se están construyendo políticas públicas diferenciadas para la agricultura familiar, sobre todo a raíz del gran trabajo de incidencia que los movimientos campesinos, la academia, las organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales han estado llevando a cabo con los gobiernos durante el 2014, Años Internacional de la Agricultura Familiar. Brasil, en este ámbito, es seguramente pionero, pero otros países como Argentina (“Producido por Agricultura Familiar”) ya se están sumando a estas iniciativas.

La Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo es miembro activo del Comité Regional de Agricultura Familiar, en ello participan distintas entidades como FAO, IICA, OXFAM, FIDA, Diálogo Rural Andino, CEPAL, CIMMYT, Vía Campesina, REAF, entre otras. Este comité seguirá trabajando y fomentando la agricultura familiar por lo menos durante la próxima década, compromiso asumido en noviembre de 2014 con el “Manifiesto de Brasilia”.

Uno de los desafíos que enfrenta el movimiento por un comercio justo y solidario en América Latina y el Caribe es buscar las justas complementariedades para converger con acciones y políticas públicas que defiendan y promuevan la agricultura familiar. Del resto, alguien deberá consumir los productos de los agricultores familiares; la cuestión, aquí, es hacerlo con un justo reconocimiento y con un compromiso de largo plazo. Consumo responsable y comercio justo, siempre han buscado este justo reconocimiento, construyendo cadenas comerciales solidarias entre un productor cada vez más consciente de sus derechos y un consumidor cada vez más consciente de sus responsabilidades en la construcción de otro modelo de desarrollo.