Sindicato de Trabajadores Agrarios del Sumapaz
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No al ecoturismo en el Sumapaz
Habitantes del páramo denuncian los planes de ecoturismo, que sin consentimiento de la comunidad destruyen el ecosistema
Jenny Cristina Gutiérrez García / Viernes 29 de abril de 2016
 
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Laguna de Sumapaz. Foto Carolina Tejada.

El circuito más grande de páramo en el mundo está en la localidad 20 de Bogotá, el Sumapaz. Sus 154.000 hectáreas le alcanzan para prolongarse hasta los departamentos del Meta y el Huila. Además de acoger en sus frías tierras a diez millones de habitantes aproximadamente, en su mayoría campesinos y campesinas, el páramo resulta ser el albergue de múltiples fuentes y espejos de agua que emergen de su suelo para luego dar lugar a ríos como el Tunjuelo y llegar a abastecer de agua el territorio sur de la capital.

En sus tierras escarpadas y húmedas, de recia nubosidad, crece una amplia variedad de vegetación, chuscales, pajonales, matorrales, musgo, destacándose el frailejón, erguido y de hojas lanosas que puede crecer hasta los 12 metros del altura, caracterizando los paisajes de esta región y convirtiéndose en especie emblemática del páramo de Sumapaz, por su capacidad para capturar agua y conservarla.

La defensa del ecosistema

Libia Villalba edilesa de la localidad de Sumapaz por la Unión Patriótica comenta que en el territorio desde hace años se ha venido dando la discusión acerca de los proyectos ecoturísticos que por estos días han hecho mayor presencia en el páramo, concluyendo que este es un ecosistema sumamente frágil, que no aguanta la carga de visitantes que se ha venido registrando en la zona.

“El páramo se puede deteriorar fácilmente y aún más cuando los turistas no valoran la importancia de este ecosistema como principal fuente del recurso hídrico. En muchas ocasiones no hay una correcta disposición de basuras y en varias oportunidades han irrespetado los senderos destinados para transitar por el parque, situaciones todas evidenciadas por los pobladores” afirma Villalba.

Turismo irresponsable

Advierte que actualmente personas y organizaciones sin ningún tipo de permiso por parte de la comunidad del Sumapaz están vendiendo paquetes turísticos entre $50.000 y $150.000. Considera que estas personas inescrupulosas se están lucrando con un recurso que no es de ellos y sin consentimiento alguno por parte de las comunidades campesinas del territorio.

La edilesa expone cómo cada fin de semana están llegando aproximadamente doscientas cincuenta personas a las lagunas de Chisacá, Los Tunjos, laguna Negra y sus alrededores, por ejemplo el alto de Buenos Aires, entre otros.

Comenta como fuertes reacciones de la comunidad fueron suscitadas por la posible extracción de frailejones y por la presencia de quienes tomaban de las aguas de la laguna para lavar sus vehículos de trasporte – buses, carros y motos-, lo que los lleva a estimar posibles acciones en contra de las organizaciones que comercian con el ecosistema del Sumapaz. Considerando la urgencia de un espacio de encuentro entre el campesinado y los operadores turísticos para expresar la inconformidad que se tiene sobre el tema.

Libia Villamil de otro lado, supone que el componente cultural en el territorio también sufre un detrimento. “La promoción del turismo puede ocasionar que los campesinos dejen cultivar la tierra y se dediquen a las ventas dado el incremento de actividades turísticas que se podrían dar en la zona”. Libia, ante todo como mujer rural, dice no estar de acuerdo con que los campesinos pierdan sus ideales, costumbres y prácticas en cuanto a la producción agrícola, perdiendo su vocación campesina.

Cita el ejemplo dado por los campesinos e indígenas de la región del Cocuy quienes el pasado mes de marzo denunciaron el deterioro que ha alcanzado el parque por cuenta de la actividad turística y la falta de control sobre la misma, situación que los obligó a cerrar e impedir la entrada de turistas durante semana santa.

Control ciudadano

Se espera que los pobladores del páramo se empoderen y le comuniquen a los promotores de estas visitas, que si hay un proyecto turístico llámese ecoturismo o turismo rural será de las organizaciones campesinas y no de organizaciones ajenas a la región. Libia además añade que: “Desde la alcaldía local de Sumapaz se están adelantando reuniones con la localidad de Usme y con Parques Nacionales para frenar un poco el avance del turismo en la región, pues en ocasiones se encuentra que incluso la Secretaría de Ambiente así como la alcaldía de Usme tramitan los permisos que dan vía libre a estas actividades”.

Por último la edilesa considera necesario aclarar: “No se trata de aislar al páramo, se trata de llamar la atención sobre su preservación, de adelantar visitas que auspicien la conservación del ecosistema a través de la educación y la investigación, con pleno conocimiento y participación de sus habitantes”.

Al páramo lo defienden sus campesinos, es indispensable apoyarlo en la defensa del ecosistema de páramo en Sumapaz.