Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra
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19 de octubre: día mundial de la lucha contra el cáncer de mama
La experiencia de vida de una mujer de la Zona de Reserva Campesina del Valle del río Cimitarra, sobreviviente de cáncer de mama
Sol Mary Cuellar Pérez / Miércoles 19 de octubre de 2016
 

A pesar de la dificultades y del gobierno, resistimos y exigimos garantías de salud para todas las mujeres del valle del río cimitarra. Éste es un relato para que tomemos conciencia de la necesidad que las mujeres tenemos de amarnos cada día más y conocer nuestro cuerpo.

Primero quiero dar gracias a Dios por darme esta oportunidad y a Prensa Rural por permitirme este espacio para contarles cuál ha sido mi experiencia de vida en la lucha contra el cáncer de mama.

A partir de esta vivencia, tengo el compromiso social y moral de difundir y compartir con familiares, amigas y con todas ustedes esta oportunidad que nuestro dios todopoderoso me ha dado y poderles decir que es un milagro de Dios todo lo que he vivido en estos últimos dos años.

Todo comenzó cuando asistí a un examen médico ocupacional de la empresa donde laboro actualmente. La doctora me examinó los senos y palpó varias masas, por lo cual me recomendó hacer seguimiento con la EPS para determinar de qué tipo eran y el tamaño de las mismas.

Pasaron 10 meses cuando decidí hacerme una ecografía mamaria y la gran sorpresa para mí fue que el ecógrafo me recomendaba una biopsia para descartar malignidad en una de las masas detectadas. Preocupada por la situación, me hice la biopsia y luego de un mes me llegó el resultado de patología donde me decía que la masa presentaba células malignas e inmediatamente me di cuenta que tenía cáncer. En ese momento no pude describir el sentimiento de tensión, tristeza, dolor, angustia que embargaron mi corazón y mi mente; pensar que iba a dejar a mi hija sola en esta vida y no darle las bases o herramientas para que saliera adelante. Lloré mientras la peinaba ese día, era incontrolable el dolor que me agobiaba.

A partir de esa fecha comencé la lucha con el tiempo, ya que todos los segundos, minutos, horas, días para mí eran eternos cuando debía hacerme exámenes y asistir alguna consulta. Como todo tiene un proceso para la autorización y luego pedir las citas, fue una eternidad esos dos meses para definir el tratamiento a seguir. En julio de 2014 me realizaron la cirugía para extracción de la glándula mamaria, la masa y algunos ganglios linfáticos que salieron sin ningún compromiso.

En septiembre de 2014 comencé 35 sesiones de radioterapia. Todos los días debía asistir al centro oncológico en la Clínica Ardila Lule. Allí conversaba con otras mujeres que se encontraban en la misma condición, algunas más complicadas. El panorama era desalentador para muchas, pero para mí siempre estuve convencida de que lo vivido fue un milagro de Dios.

El hecho de padecer una enfermedad como ésta genera un desplazamiento del pueblo donde uno vive, ya que no tenemos acceso a servicios de segundo y tercer nivel de atención, por lo que nos obliga a salir a buscar una detección temprana y tratamiento oportuno. Esto implica gastos, tener recursos para transporte, hospedaje, alimentación, pago de algunos exámenes para los cuales hay demora en la autorización; y sobre todo, alejarse de los seres queridos con los que has compartido muchos momentos. Esta enfermedad no discrimina a ninguna persona por su estrato económico, sexo, raza, religión. Todos podemos padecerla si estamos en riesgo.

Hoy doy gracias a Dios porque todo me ha salido muy bien, estoy en tratamiento hormonal (tomando unas pastillas diariamente) que disminuye la producción de receptores hormonales culpables de la aparición de mi tumor. Estoy en control cada tres meses con el médico oncólogo y me realizo exámenes de seguimiento para asegurar que no se ha vuelva a presentar.

Es importante que conozcamos que es el Cáncer: “Crecimiento descontrolado de células. Éstas adquieren la capacidad de dividirse sin control ni orden, haciendo que se reproduzcan hasta formar un tumor”.

Cuáles son los factores de riesgos: Edad Avanzada, menstruación a temprana edad, no haber tenido hijos, antecedentes familiares de cáncer de mama, consumo de hormonas (estrógenos/progesterona), consumo de alcohol, raza blanca, mutaciones genéticas heredadas.

Cómo podemos prevenir y detectar a tiempo: Con una alimentación adecuada, evitar o disminuir el consumo de alcohol y tabaco, hacer ejercicios, conocer la auto exploración de mama y asistir regularmente al médico.

Quiero decirles que sí podemos ganar la batalla a la lucha contra el cáncer de mama, si cada una de nosotras conocemos lo que tienen nuestros senos, los tocarnos todos los meses y miramos los cambios que se presenten.

Un aplauso para aquellas mujeres que no ganaron la batalla (mujeres guerreras), para las que la están viviendo esta lucha (mujeres luchadoras) y para todas las mujeres que a partir de hoy se comprometen a tocarse para que no les toque (capaces de cambiar al mundo y especialmente las estadísticas de mortalidad por cáncer de mama).

GRACIAS A TODAS

Cordialmente,

Sol Mary Cuellar Pérez – Mujer Sobreviviente, campesina del valle del río Cimitarra