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Diciembre inició con nuevo atentado contra Comunidad de Paz de San José de Apartadó
Comunidad de Paz de San José de Apartadó / Viernes 2 de diciembre de 2016
 

Un nuevo atentado contra la Comunidad de paz de San José de Apartadó se presentó iniciando diciembre. Fuerzas oscuras quieren apagar a como de lugar los anhelos de seguir construyendo paz. Se deja constancia ante la humanidad y la historia de los siguientes hechos:

El jueves 1° de diciembre de 2016, cuando eran cerca de las 11:40 de la mañana, dos miembros de la Comunidad de Paz, entre ellos Arley Tuberquia del consejo interno de la Comunidad, fueron abordados en el barrio Mangolo de Apartadó, por dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta de alto cilindraje quienes se identificaron como paramilitares y portaban armas de fuego con las cuales amenazaron e intimidaron a los miembros de la Comunidad de Paz señalándoles de guerrilleros a quienes debían matar sin compasión.

Los sujetos armados procedieron a requisar a Arley y su acompañante y les hurtaron un dinero destinado al pago de productos agrícolas de las familias de la Comunidad de Paz. Los paramilitares anunciaron también que no dejarían continuar esa "HP comunidad guerrillera".

Todo esto sucedió en medio de una calle transitada, bajo la mirada de varios transeúntes quienes fueron testigos de estos hechos de persecución, señalamiento y estigmatización contra la Comunidad de Paz e impidieron un desenlace lamentable. Los sujetos armados huyeron, no sin antes advertir que no se denunciaran nada o se tendrían que atener a las consecuencias.

Ese mismo jueves 1° de diciembre, Edwin Arteaga, miembro de la Comunidad de Paz, se dirigió a la estación de Policía para hacer una denuncia por la pérdida de las llaves de su vehículo durante el mencionado atentado. Pero fue inmediatamente detenido y señalado como sospechoso por parte de los agentes de la Policía quienes los amenazaron con seis años de cárcel. A las víctimas ahora se les considera como los principales victimarios y criminales por parte de las instituciones del Estado.

Se acude a la solidaridad internacionales para repudiar estos hechos atroces y exigir al Estado Colombiano unos mínimos respectos por los derechos humanos y las garantías judiciales con las que debe contar todo ciudadano.