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Desde Quindío se hace un balance del 2016, el año de la paz
Partido Comunista Colombiano, Unión Patriótica / Sábado 31 de diciembre de 2016
 

En medio de complejidades, amagos de crisis, turbulencias y contradicciones políticas, concluye el 2016 dejando como hecho histórico la firma del nuevo acuerdo final que le pone fin a un conflicto armado prolongado en el tiempo y que abre la posibilidad de iniciar la construcción de la paz democrática con justicia social en Colombia. Lo conquistado hasta el momento constituye el inicio de una nueva época histórica para el país.

La forma como se ha desarrollado el proceso del diálogo de paz nos demuestra una inocultable contradicción que nos atrevemos a caracterizar como dialéctica. Mientras en La Habana las partes en conflicto buscan una salida política, en Colombia se defiende la negociación en el fragor de la guerra y la profundización en el campo social y económico de las políticas neoliberales, causantes de la desigualdad, la miseria, la pérdida de soberanía, la destrucción de nuestros ecosistemas, las concesiones del territorio a las multinacionales para la explotación de los recursos naturales y la concentración de la tierra para los grandes proyectos de agro combustibles.

Pero además “existe la posibilidad indeseable de que no se pondere con suficiente profundidad el significado de la firma del acuerdo, o de que las crispaciones del momento impidan asimilar la densidad histórica que implica la cesación convenida de la guerra entre el gobierno y una parte decisiva de la insurgencia”.

El 2016 nos deja un nuevo momento político cargado de riesgos y dificultades, pero también con brotes de esperanzas. La paz democrática ocupa el centro del debate nacional. Construirla es el gran reto de la época. La búsqueda permanente de la paz “ha trazado su propia historia como algo que ha hecho camino al andar mediante la acción frecuentemente contradictoria de gobiernos y guerrillas”.

La apropiación del acuerdo final por parte de las comunidades urbanas y rurales, de los trabajadores, de las diferentes organizaciones femeninas, estudiantiles, étnicas, indígenas, de negritudes, de los intelectuales orgánicos, sectores democráticos y de la sociedad en general comprometida con los cambios que apunten a profundizar la ampliación de la democracia y con una visión hacia el socialismo como fuerza transformadora, humanista y de justicia social. Se torna en un deber ineludible de las fuerzas que han luchado por las transformaciones de las costumbres políticas en Colombia. La tarea que nos espera es pensar en profundidad y en forma integral aquello que hasta ahora llamamos “Vida Política”.

El departamento del Quindío no puede quedar el margen de este compromiso de la época que se inició. Es inaplazable la conformación de una fuerza política que gane en amplitud y profundidad la conciencia popular para impulsar los cambios democráticos el relevo de una clase dirigente anquilosada en el pasado, sumida en la mediocridad con contadas excepciones y de alguna manera carente de capacidad de vislumbrar la perspectiva historia que ofrece el nuevo momento político.

El Frente Amplio por la Paz y la Democracia, creado en 2015, tiene vigencia y por lo tanto se hace urgente su reestructuración y ampliación con nuevas fuerzas y movimientos sociales. El frente debe jugar el papel de elemento articulador de la unidad de acción de quienes han luchado por la defensa del proceso de paz, del acuerdo final y de su implementación; debe recoger además las necesidades populares y los latentes problemas que aquejan a la sociedad actualmente.

El Frente Amplio por la Paz se constituirá en una fuerza aglutinante si trabaja con una propuesta mínima como la que plantea el preámbulo del acuerdo final:

“Poniendo en consideración que la suma de los acuerdos que conforman el nuevo acuerdo final contribuyen a la satisfacción de los derechos fundamentales como son los derechos políticos, sociales, económicos, y culturales, los derechos de las víctimas del conflicto a la verdad, la justicia y la reparación, el derecho de los niños, niñas y adolescentes, el derecho de libertad de culto y de su libre ejercicio, el derecho fundamental a la seguridad individual y/o colectiva y la seguridad física y el derecho fundamental de cada individuo y de la sociedad a no sufrir la repetición de la tragedia del conflicto armado interno que con el presente acuerdo se propone superar definitivamente.

Subrayado que el nuevo acuerdo final presta especial atención a los derechos fundamentales de la mujeres, de los grupos sociales vulnerables, como son los pueblos indígenas, las niñas, niños y adolescentes, las comunidades afro descendientes y otros grupos étnicamente diferenciados, de los derechos fundamentales de los campesinos y campesinas, y de los derechos esenciales de las personas en condiciones de discapacidad y de los desplazados por razones del conflicto, de los derechos fundamentales de las personas adultas mayores y de la población LGBTI”.

El comité departamental del partido Comunista Colombiano y la junta departamental de la Unión Patriótica, al desearle un próspero año a su militancia, amigos, simpatizantes y al pueblo en general, los convoca a trabajar y luchar en unidad de acción por la implementación de los acuerdos, la construcción de la paz democrática y la preparación del paro cívico nacional como respuesta de masas al modelo económico neoliberal que rige la vida política e institucional de Colombia.

Comité departamental Quindío del Partido Comunista Colombiano
Junta departamental Quindío de la Unión Patriótica