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Jair Quesada Arango: el poeta campesino del sur de Atá
“Mi apelativo es Ramo y estoy pa´ servirle al amo con tuita resignación”
Yurany Muriel Luengas / Lunes 20 de marzo de 2017
 

La misión de un hombre que respira

Un hombre es un hombre
En cualquier parte del universo
Si todavía respira.

No importa que le hayan quitado las piernas para que no camine,
No importa que le hayan quitado los brazos para que no trabaje,
No importa que le hayan quitado el corazón para que no cante.

Nada importa
Por cuanto
Un hombre es un hombre
En cualquier parte del universo
Si respira todavía.

Y si todavía respira
Debe inventar unas piernas
Unos brazos
Un corazón
Para luchar por el mundo

José María Memet

En su Arte Poética Huidobro menciona: “Que el verso sea como la llave que abra mil puertas Estamos en el ciclo de los nervios. El músculo cuelga como recuerdo en los museos; mas no por esto tenemos menos fuerza: el vigor verdadero reside en la cabeza…”. Hablando sobre poesía y vigor comenzamos este texto, que tiene como propósito, dar a conocer al poeta campesino, que encontró la comisión de paz de la Revista El Salmón a la ZVTN (Zona Veredal Transitoria de Normalización en Marquetalia, al sur del Tolima), donde aparte de corroborar el penoso incumplimiento del Gobierno a los acuerdos establecidos con la Guerrilla de las Farc – EP, en su proceso de dejación de armas, en relación a la construcción de los campamentos para albergar a los 150 guerrilleros provenientes del Frente 21 – Cacica La Gaitana, del Bloque Occidental; contamos con la fortuna de encontrarnos, también, con Jair Quesada Arango, versificador empírico, quien confiesa la influencia que ha tenido la figura de Mario Moreno en su creación y opina que “no hay necesidad de ir a las aulas universitarias para ser poeta, ni pintor; solamente acercarse, abrir el libro de la naturaleza y estudiarlo”.

En adelante nos referiremos a un par de encuentros con el poeta campesino, donde “probó” su talante creativo y pondremos su propuesta en relación con dos exponentes de la poesía latinoamericana. Es conveniente indicar que fue en el Sur de Atá donde nos sorprendió por primera vez recitando un poema en homenaje a Manuel Marulanda. Jair dirigía un recorrido por los vestigios del primer asentamiento del municipio de Planadas: Sur de Atá, bañado por las aguas turbias y ricas del Rio Atá que bajan del Nevado del Huila, y que luego van a nutrir al Rio Saldaña, al Tolima entero, cuyo recorrido marca el cañón que transitaron, combativas, las fuerzas campesinas organizadas ante la injustica social. Estando en la escuela (que consta de dos salones en una endeble infraestructura) y terminando ya el recorrido por algunos restos de trabajos realizados por los presos, hace ya mucho tiempo (antes de ser reubicado el casco urbano a, lo que es hoy en día, Planadas), Jair, poncho al hombro, afinó su voz para recordar al General al rayo del sol sureño:

Yo, el indio paez

Yo vengo de Marquetalia,
Una región muy bonita
Donde los malos gobiernos
Hicieron nacer guerrillas
De muy buenos campesinos,
Sembradores de semillas.

Un líder los defendía
De Rabins*: el genocida,
Que con macabras bacterias
Quiso acabar con sus vidas.

Es Pedro Antonio Marín,
El famoso Tirofijo
Comandante de sus frentes,
Pesadilla de los ricos.

Hoy en plena capital
Se encuentra resucitado
Dirigiendo sus milicias
Después de tanto matarlo.

¡Que tiemblen las siete plagas
Pues ya les llegó la hora
De desocupar mí patria
Y dejar brillar mi aurora!

Cuando llegues hacia el sur,
Hacia el sur de mi Tolima
Debes llegar a Gaitania
Y después a Peña Rica.

Sigan Subiendo el Atá**
Hasta llegar a la cima
Donde el valiente Manuel
Formó valientes guerrillas.

No deben olvidar jamás
El sitio y puesto central
Donde haremos una estatua
A Manuel: el General.

Y ahora que el cambio ha llegado
Y aplican constituciones
No quiero que nos impongan
Las leyes de otras naciones.

¡Si no quieren que mi pueblo
Siga con rivoluciones
Y al fin, de tanto joderlo,
Se amarre los pantalones!

*Hace referencia a un asesor de guerra de origen estadounidense.

** Hace referencia al Río Atá, el cual nace en el Nevado del Huila y se junta con el Rio Saldaña para desembocar en el Magdalena.

Al preguntarle a Jair sobre el surgimiento de sus poemas, él advierte que se formó en la Universidad La Picota y completa: “es que la vida, la tierra, es una poesía” y por tanto sus composiciones están en ella inspiradas. “Yo miro una flor y la comparto, y por ejemplo digo: eres tan linda y bella como la primera estrella del oriente al tulipán…”, influenciado por el entorno, por las frases de Cantinflas y las canciones populares que cantan poemas, como es el caso de La gran miseria humana de Gabriel Escorcia Gravini, de donde proviene el último verso que relacionamos.

El segundo encuentro con Jair fue en el parque de Gaitania, donde, complacido, nos volvió a dar muestras de ser un rojo trovador. Con nostálgico tono nos recitó el poema Soy hijo de arriero, que inventó hacia 1980, en Bogotá, en la calle 27 sur con avenida Caracas, cuando trabajó con un llanero. En este poema se puede apreciar la valiosa correspondencia con el canto de los jinetes de patas sucias de los llanos orientales, con el uso medido y calculado de las palabras para encontrar la rima:

Soy hijo de arriero

(Homenaje a Manuel)

Cuentan la historia los viejos,
Padres y amigos de un fiero,
Que nació en rancho muy pobre
Encima de un rascaculero*.

Padres los que contaban,
Padres, amigos y arrieros,
Que tal vez por su nacencia
Se fugó con los muletos.

Dicen que el niño crecía
Dando, demostrando un talento
Que comía con mucho ahínco
Fríjoles, banano, peto,
Carne molida con huevo,
Ahuyama, vitoria** y queso.

Tumbaba, decían los viejos,
De una oreja una muleta,
Que caía rendida al cebo
Sin amarrarla a una horqueta.

Que después, al darla libre,
Ya se podía traer remesa
Como si fuera una mula,
Y no una brincona muleta.

Contaban que como estudiante
Era un bravo pa´ las letras,
Que también rendía con ellas
Como lo hacía con sus fuerzas.

Que por eso dejo el campo,
Su finca y su madre vieja,
Para ir a Bogotá a debatirse
Con gente de muchas letras.

Con López, Turbay, Galán,
Belisario, Doña Bertha,
El calvo Lleras Restrepo
Santofimio y otras lepras.
Que con tanta demagogia
Matan, enlutan y enferman.

Perdonen que yo les diga
Si quieren saber mi tierra
¡Yo soy del Tolima firme
Tierrita de berraquera!

No de los bonitos llanos,
De los hatos de nucheras ***,
Donde mataron a mi hermano
Por no sé qué berraquera.

Que ya no pelean como antes,
Llaneros de independencia.
Ya matan por darse gusto,
Ya perdieron la vergüenza.

Por eso Gaitania firme,
Que el gobierno mal la mira,
Que limita con el Cauca,
Cundinamarca y el Huila.

Que tiene en el fondo tierras
Donde aire puro se respira,
Cunas como Marquetalia,
El Pato en el Huila, Algeciras,
Donde peliaron hombres
Que ellas mismas producían.

Manuel Marulanda Vélez,
Belalcázar, Zacarías,
Joselo Lozada, El zorro,
Charro Negro y Jesús María.

Que donde se atrincheraban
Duraban meses y días,
Combatiéndole al Gobierno
Con unos fistos tan viejos
Que el Gobierno no tenía.

Que pa´ que querer acabarlos planes Pinilla ponía:
¡Tolima! ¡Suelten sus fistos!
¡Yo les ofrezco amnistía!
Que entregándose con todo (¡claro!)
Más fácil los matarían.

* Hace referencia a un hormiguero. Término regional.

** Hace referencia a un tubérculo de la zona. Término regional.

***Hace referencia a Nuche: Mosca que se introduce en la piel de animales y personas, generando lesiones, en su fase larvaria.

Sobre Soy hijo de arriero dice que es un “reaccionar para esto que está pasando hoy. Manuel dijo, claramente dijo: quien se meta guerrillero muera en la guerrilla. Si estuviera el viejo, las cosas serían diferentes”. La preocupación de Jair, frente al proceso de paz y los riesgosos antecedentes, es ineludible. El país donde ocurre la “grosería política”, una vez más, para la historia, incumple a las voluntades de un conjunto de combatientes en proceso de reinserción a la vida pública. A nuestro paso por la ZVTN en Marquetalia, encontramos a los ex - militantes del Frente Cacica La Gaitana desconcertados por los atrasos e irregularidades en las licitaciones, en la construcción de los albergues, lo cual afecta profundamente la confiabilidad en las promesas; sin embargo, ocupándose de asuntos antes impensados para ellos: durante el primer día algunos de los integrantes del Frente 21 utilizaban los baldíos del territorio designado para su alojamiento, para aprender a montar en bicicleta, una actividad que parecería común a los citadinos, actividad, sin embargo, irrealizable para un guerrillero en combate, como nos lo precisó Simona Bolchevique.

Acerca de sus versos, dice Jair que son “poemas verídicos”, son rimas que nos permiten recordar los Versos Sencillos de otro poeta (uno más conocido) cantando los abusos del mayoral, quien convirtió su poesía en un “atentado celeste” convocando a su pueblo, cansado de la iniquidad, a levantarse en armas. A continuación rememoramos algunos versos de Martí:

Yo soy un hombre sincero
De donde crece la palma,
Y antes de morirme quiero
Echar mis versos del alma.

Alas nacer vi en los hombros
De las mujeres hermosas:
Y salir de los escombros
Volando las mariposas.

Si ves un monte de espumas
Es mi verso lo que ves:
Mi verso es un monte, y es
Un abanico de plumas.

Mi verso es como un puñal
Que por el puño echa flor
Mi verso es un surtidor
Que da un agua de coral.

Mi verso al valiente agrada:
Mi verso, breve y sincero,
Es del vigor del acero
Con que se funde la espada.

¡Arpa soy, salterio soy
Donde vibra el universo:
Vengo del sol, y al sol voy:
Soy el amor: soy el verso.

Pocos salieron ilesos
Del sable del español:
La calle, al salir el sol
Era un reguero de sesos.

Yo sé de un pesar profundo
Entre las penas sin nombres
¡La esclavitud de los hombres
Es la gran pena del mundo!

¿Qué importa que tu puñal
Se me clave en el riñón?
¡Tengo mis versos, que son
Más fuertes que tu puñal.

¿Qué importa que este dolor
Seque el mar y nuble el cielo?
El verso, dulce consuelo,
Nace alado del dolor.

(Fragmentos del poema Versos Sencillos) José Martí.

“No morirá la flor de la palabra” mientras desposeídos y despojados caminen por los senderos de este planeta. Ante el abuso del capataz canta el poema insurrecto reclamando libertad, la exigencia de un techo digno, un trabajo digno, un trato digno continua y se realiza, así pues, por medio del arma (que) es la palabra. El verso vigoroso es inmutable. “La rebeldía no es cosa de lenguas, es cosa de dignidad y de ser humanos” promulgó la voz revolucionaria, el poeta campesino lo versa también, lo replica, mientras al firmamento mira a la espera de los Trecientos sesenta y cinco pájaros (que) tiene el cielo, y que auguró Vicente Huidobro entre sus canciones:

Trescientos sesenta y cinco pájaros tiene el cielo…

Trescientos sesenta y cinco pájaros tiene el cielo
Estos pájaros serán banderas del día del gran triunfo
Cuando los hombres oigan cantar la hora del hombre
Cuando nadie viva del esfuerzo nacido en otros pechos
Cuando nadie se nutra de la carne ajena
Ni respire por pulmones extraños
Ni se ate los pantalones con las tripas esclavas.

Trecientos sesenta y cinco paisajes tiene el ojo
Estos paisajes cantaran sobre el día del gran triunfo
Cantarán con la alegría de sus árboles tremolantes
Porque cayeron las cabezas de todos los espectros
Porque ya desangraron todos los fantasmas
Y se cerraron los ojos que tenían látigos
Y las bocas antropófagas de dientes arrogantes.

Ahora se puede cantar
Millones de hombres pueden cantar
Un canto inmenso como una montaña que trepa por el cielo
Se soltaron las canciones amarradas
Y el viento les dio la dirección de su esperanza.

Trescientos sesenta y cinco canciones suben al espacio
Canciones con los ojos azules
Canciones con los ojos negros
Canciones con árboles gigantescos
Canciones con olas infatigables.

Los dientes de los hombres ríen como los dientes de los niños
Cuando hablan en secreto a las niñas
El sol sale con traje nuevo a su trabajo diario
Los árboles suben hasta su propia punta sin descanso
Las olas chillan y se dan vueltas de carnero
Y los niños cantan
El sol cabizbajo
Sonando el badajo
Salió esta mañana
Muy tieso y muy majo
Con el cielo a cuestas
Y una nube al fajo.

Murió el fantasma que se nutría de pulmones
Las canciones sueltan sus amarras por los mares libres
Murió el vampiro que sorbía los globos de la luz
Las flores lanzan campanadas sobre el mundo
Murieron las aves de rapiña en su leyenda negra
Las olas juegan como los niños
Murió el señor de las batallas y la señora de las llagas
Los árboles bailan tomados de la mano
El viento nuevo borró todas las fronteras
Las fronteras dijeron adiós y dieron el último suspiro
La tierra las enterró bajo la tierra
Así es agradable la vida
Y la vida aplaude a la vida
Las sonrisas aplauden al viento
Las canciones aplauden a los pájaros
Los pájaros aplauden a la luz
La luz aplaude los árboles
Los árboles aplauden al cielo
El cielo aplaude al sol
El sol aplaude a las olas.

Y toda la vida es un teatro de aplausos
Así es agradable la vida y puede bailar como las flores
Que sueltan sus colores y sus perfumes de alegría.

(Fragmento del poema Ronda de la vida riendo) Vicente Huidobro.

Bibliografía

Antología General De La Poesía Chilena. Lelia Cisternas, José Minguez. Editorial Bruguera, S.A. Barcelona. 1969.

Bajo Amenaza. José María Memet. Chile. 1979.

Cuadernillos de Poesía. José Martí. Editorial Panamericana. Santa Fe de Bogotá, D.C. 1997.

Cuarta Declaración de la Selva Lacandona. 1996