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Germina un nuevo país
De Zonas Veredales a Espacios Territoriales de Capacitación, proyecto de ciudadelas sustentables
Cindy Lopera / Domingo 17 de septiembre de 2017
 
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Las nuevas generaciones que vivirán en paz. Foto: Cindy Lopera. Agencia Prensa Rural.

Son relativamente pocos los kilómetros que separan Icononzo, en el departamento de Tolima, de la capital del país; sin embargo, el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación -antiguamente Zona Veredal Transitoria de Normalización- ubicado en este municipio dista mucho aún de ser un espacio para la vida digna de 350 familias de excombatientes que pretenden asentarse allí.

Hace tan sólo unos pocos meses, este lugar contaba con algunas empinadas colinas y unos cuantos pobladores que dedicaban sus días al cultivo de frutas y hortalizas propias de esta región en límites con el Sumapaz. Hoy en día esta pequeña población de diez mil habitantes se ha visto inundada por una oleada de turistas, entre académicos, artistas, investigadores, funcionarios de gobierno y otros.

Este tipo de turismo difiere en varios sentidos de las familias, parejas y grupos de amigos que llegan a los balnearios de la cercana población de Melgar huyendo del frío capitalino; este nuevo tipo de turismo se ve atraído por la propuesta de ciudadelas verdes, autosostenibles, cooperativas y ecológicas que plantean los excombatientes del ahora partido político de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC).

El que ha transportado a gringos y gente famosa: don Manuel

Don Manuel ha sido testigo del cambio paulatino que ha vivido la región. El comercio, los restaurantes, alojamientos y el transporte han tenido un crecimiento en sus ganancias a costa de los nuevos visitantes que llegan al municipio. Con cincuenta y tantos años, don Manuel ha dedicado los últimos veinte a manejar un vehículo tipo van. Gringos, europeos y hasta personajes famosos han contado con el placer de ser transportados por este carismático tolimense.

Años atrás la institucionalidad era nula, los conflictos se resolvían por la ley del más fuerte, pero poco a poco los guerrilleros se fueron ganando un lugar en el corazón de los icononzunos, creando conciencia sobre la importancia de cuidar el entorno e intentar vivir en armonía con la naturaleza. Ahora unas juntas de acción comunal fortalecidas, con conciencia de sus derechos y capacidades, se vienen enfrentando a proyectos de multinacionales a través de procesos de consulta popular que además presentan propuestas para el manejo responsable de residuos y la explotación sostenible de recursos naturales.

Este tipo de propuestas son las que se pretenden poner en práctica en el nuevo poblado que está en marcha en la parte alta de la vereda La Fila. Agricultura sin químicos, crianza de animales en condiciones dignas, uso de energías renovables, reutilización de residuos, manejo de aguas, son algunos de los proyectos que se pretenden implementar de manera comunitaria gracias a la cooperativa Ecomún que surgió de los acuerdos de paz. Muchos han sido los acercamientos desde la academia para intentar tecnificar estos procesos y permitir un aprovechamiento óptimo de los recursos. Pero debido a la falta de materialización de algunos de estos proyectos, el escepticismo con el que los exguerrilleros miran estos acercamiento ha ido en aumento.

El que salió de prisión para volver a la academia: Yeison

Para Yeison, exprisionero político responsable del proceso de reincorporación en esta zona, es hora de pasar a la ejecución de las ideas. Si se quieren crear vínculos efectivos entre la academia y las comunidades se debe pasar de la observación a la participación colaborativa, escuchar a los directamente involucrados e iniciar procesos que beneficien a los habitantes de la región y no sólo a unos pocos. Así se están iniciando procesos de capacitación para que los mismos exguerrilleros sean los que siembren, críen, construyan y mejoren las condiciones de vida para ellos y sus familiares.

Las potencialidades de quienes durante décadas estuvieron en guerra y las posibilidades para la transformación del entorno son infinitas. Se proyecta que en unos pocos años los 26 Espacios Territoriales de Capacitación a lo largo y ancho de todo el territorio nacional sean ejemplos para replicar en otros puntos del país y por qué no a nivel internacional. Es importante resaltar la opción de regresar a poblar los campos luego de los desplazamientos masivos que padeció el campesinado, pero esta vez de manera planificada y con políticas que beneficien mutuamente al campo y la ciudad.

La que canta, siembra y estudia: Lucero

Lucero se prepara ahora para la implementación de los acuerdos de paz. Aunque extraña su fusil y su uniforme, ahora tiene sus metas, sus sueños y sus anhelos trazados hacia la posibilidad de estudiar, de capacitarse y continuar ofreciendo lo mejor de sí misma al interior del nuevo partido político.

Algunos conocimientos que adquirió durante la guerra sobre primeros auxilios y enfermería darán paso ahora a la validación del bachillerato con miras a continuar sus estudios en el área de la contaduría. Aunque extraña a su familia y le ronda la tentación de tener también su propia descendencia, prefiere por el momento encaminar sus esfuerzos en la construcción de lo que será el germen de la Nueva Colombia.

Lucero, Yeison, Mireya, Esteban, Brayan, Isabela, Antonio, Camila, Orlando y otros cientos de excombatientes continúan con sus labores diarias. Sus costumbres campesinas nunca se perdieron: aún se levantan antes de despuntar el sol y se acuestan, como popularmente se dice, “con las gallinas”. Sus armas quedaron atrás pero la disciplina que les permitió sobrevivir y pasar a la historia como una de las guerrillas más longevas del planeta se mantiene intacta.

Las tareas aún se reparten por igual: hombres y mujeres se turnan para cocinar en “la rancha”, hacer mantenimiento a los cultivos y a los animales, recolectar agua, limpiar los caminos y mantener en óptimas condiciones los espacios comunes como las canchas, enfermería, biblioteca, salas de recepción y aulas culturales. Aunque cada quien cuenta con su espacio personal en el que disponen decoraciones de sus equipos de fútbol favoritos, fotografías de sus familiares o afiches de famosos, la construcción de las habitaciones, baños, sitios de lavado y lugares de esparcimiento corre por cuenta de todos.

Éste es un ejemplo en pequeña escala de lo que debe ser la vida en comunidad: el aporte de cada quien, según sus aptitudes y capacidades, que contribuye al bienestar de todos; a la vez que se le retribuye su esfuerzo asegurándole la satisfacción de sus necesidades en la medida de los recursos con los que se cuenta en la comunidad, sin causar repercusiones irreparables al entorno. ¿Algo cercano al tan temido comunismo o simple coincidencia?

A pocos kilómetros de la capital del país, crece lentamente la semilla plantada con esperanza para la consolidación de ciudadelas sustentables y autosostenibles que forjarán el devenir de la nueva Colombia.

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Entre la ideología y las labores diarias. Foto: Cindy Lopera. Agencia Prensa Rural.