Asociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó
:: Magdalena Medio, Colombia ::
Informe de la gira técnica exploratoria
Guamocó: abandono estatal, minería y conflicto político, social y armado
 

Guamocó es una zona ubicada en el costado occidental de la serranía de San Lucas, entre los departamentos de Antioquia y el sur de Bolívar; administrativamente la mayoría de veredas que allí se encuentran pertenecen al municipio de Santa Rosa del Sur, Bolívar, y las demás hacen parte de El Bagre, Antioquia. Guamocó es conocida por ser una región rica en oro, pero también tiene un gran potencial maderero e hídrico, que la hacen una zona estratégica para el desarrollo de megaproyectos. Actualmente, a la multinacional Kedhada, filial de la Anglo Gold Ashanti Mines, la segunda mayor extractora de oro en el mundo, se le han dado en concesión extensas zonas ricas en recursos auríferos, que son habitadas y explotadas por comunidades campesinas y mineras desde hace más de 40 años.

En el mes de diciembre de 2006 miembros del equipo técnico de las Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra (ACVC), con el acompañamiento del Observatorio Internacional de Paz (IPO), efectuaron una gira exploratoria a la región de Guamocó, visitando las veredas de Palma Chica, Alto de las Brisas, Ventarrón, Santa Fe de La Vega, Los Tomates y Minguillo; y durante la cual se llevaron a cabo talleres de formación en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, legislación minera y manejo ambiental en la pequeña minería.

Además, durante esta gira se realizó junto a la comunidad, un diagnóstico respecto a tres ejes fundamentales: el primero, comprende la situación actual de la región en lo referente a Infraestructura, producción agrícola y minera, características socioculturales de quienes habitan Guamocó, salud y educación; el segundo, hace un análisis de cómo se desarrolla la actividad minera en los aspectos jurídicos, organizativos, tecnológicos y ambientales, la distribución del trabajo en la mina, y la comercialización del oro; y el tercero, evalúa el estado actual de los Derechos Humanos (civiles y políticos) y el Derecho Internacional Humanitario en la región.

Lo expuesto en este documento corresponde a información suministrada por habitantes de la región durante los talleres que se realizaron, o mediante entrevistas y conversaciones informales. El equipo técnico de la ACVC sólo ordenó la información mediante el presente informe, para así poder evidenciar la grave situación por la que atraviesa esta región del país.

1. Condiciones económicas, sociales y culturales en las que se encuentran los habitantes de Guamocó

Infraestructura

El acceso a la región de Guamocó se realiza básicamente por dos entradas: una por el municipio de Santa Rosa del Sur, donde hay que abordar un vehículo hasta la vereda Canelos, luego se toma un motor canoa por la quebrada La Inanea, y finalmente se realiza una caminata de uno o dos días; y la otra entrada es por el municipio de El Bagre, donde se aborda un carro hasta la vereda La Corona, que hace parte de Guamocó, y luego se toma el camino de herradura hasta la vereda de destino. Como es evidente, para los habitantes de Guamocó es mucho más fácil la comunicación con El Bagre, razón por la cual la mayoría de mineros y campesinos de la región sostienen relaciones comerciales e incluso familiares, con este municipio.

Internamente existen diversos caminos que comunican una vereda con otra. El más importante de ellos es el camino de herradura o camino real, que atraviesa la región y al cual llegan los otros caminos más pequeños. Además, existen senderos que conducen a veredas de San Pablo, Sur de Bolívar, y Remedios, en el Nordeste Antioqueño.

En Guamocó el acceso a servicios domiciliarios es totalmente restringido, el agua llega a las casas por medio de mangueras que la comunidad instala desde las nacientes de las quebradas hasta la vereda, aunque también existen veredas como Alto de Las Brisas y Las Majaguas, en las que dichas instalaciones no existen, y por lo tanto la comunidad se ve obligada a transportar el agua en canecas o crear formas de almacenamiento de agua lluvia. La luz eléctrica es prácticamente inexistente en las más de 20 veredas de esta región. Sólo los establecimientos públicos como cantinas e iglesias cuentan con motores Líster o pequeñas plantas eléctricas mediante las cuales suplen esta necesidad.

Las casas en Guamocó están construidas en madera y techos de plástico o paja, no cuentan con servicios sanitarios ni con alcantarillado, y en las que hay baterías sanitarias la mayoría de las veces los desperdicios no van a pozos sépticos sino directamente a las quebradas; aumentándose así la contaminación de las fuentes de agua que se da por el uso de mercurio y cianuro en el trabajo de la minería.

La disposición de los residuos sólidos en las veredas de Guamocó se hace sin ningún tipo de tratamiento, no hay separación entre residuos orgánicos e inorgánicos, además no existen lugares específicos y adecuados para depositarlos, por lo cual suele ocurrir que las basuras sean arrojadas en las quebradas y ríos, y en la parte trasera de las casas, generando esto un aumentando de la contaminación de los cauces de agua y problemas sanitarios por la presencia de roedores, culebras y zancudos en las viviendas. La única vereda que se puede exceptuar de esta situación es Palma Chica, pues allí existe un lugar en el que se realiza el depósito de todas las basuras que generan sus habitantes, lugar que está ubicado a cien metros del caserío.

En lo relacionado con la comunicación telefónica, sólo existe una vereda en la que se cuenta con este servicio: Alto de las Brisas, pues es uno de los pocos lugares de la región a los que llega señal de telefonía celular. Allí, el minuto por celular cuesta entre 1000 y 2000 pesos, dependiendo del operador al que se llame. Es importante resaltar que además de lo complicado que resulta la captación de la señal, la prohibición de la insurgencia respecto al uso de celulares en la región, es una de las razones para que sea tan restringida la prestación de este servicio en la región.

Producción agrícola y minera

Para hablar de lo que produce Guamocó es necesario dividir en dos partes esta región: la primera, la zona alta, conformada por las veredas que se encuentran más al interior, más lejos de El Bagre, las cuales se dedican principalmente a la extracción de oro en minas de veta y aluvión; y la segunda, la zona baja, conformada por las veredas que se encuentran más al exterior, las cuales son veredas de vocación agrícola.

Teniendo presente esto, es posible decir que en la zona alta de Guamocó la principal actividad productiva es la extracción de oro, el cual se vende en bruto al tendero de la vereda o en El Bagre sin purificarlo, es decir, en aleación con otros metales, razón por la cual el valor del oro extraído disminuye.

Los cultivos que se encuentran en esta zona son pequeños y para el autoconsumo: plátano, yuca, ñame y maíz, principalmente. La producción de gallinas y cerdos es mínima, y la de reses nula, pues la ganadería dejó de ser una actividad económicamente viable, debido a que la guerrilla practicó el abigeato perjudicando a los dueños de reses, quienes tuvieron por ello pérdidas económicas. La producción de alimentos en esta zona de Guamocó no es suficiente para abastecer las necesidades de la población, razón por la cual quienes viven allí son totalmente dependiente de la importación de alimentos desde El Bagre.

Esta escasa producción de alimentos se presenta porque los habitantes de esta zona se dedican prioritariamente a la extracción de oro, y con el dinero que obtienen por ello compran sus alimentos; además, las personas que trabajan en la minería son por lo general población flotante, que ingresa a la región por algunos meses en busca de “un poco de suerte” en la extracción del precioso metal, por lo que consideran que cultivar no tiene sentido pues pretenden marcharse al poco tiempo.

Suele pasar que quienes ingresan a la región a “probar suerte” como mineros permanezcan durante años en Guamocó en busca de la cantidad de oro suficiente para establecerse en otro lugar, pero a pesar de ello no adquieren un sentido de pertenencia y arraigo en la región, pues están a la espera de la oportunidad para irse, así en esa espera pasen 10 o 20 años.

Por el contrario, en las veredas de la zona baja la población se dedica principalmente a la agricultura y cría de animales: allí se encuentran cultivos de maíz, plátano, yuca, ñame y fríjol, los cuales son para el autoconsumo y los excedentes se comercializan con otras veredas de la región. También existe producción de especies menores como gallinas, cerdos y patos, pero la producción de ganado bovino es nula debido a que los paramilitares en sus incursiones robaban reses, lo que conllevó a que los campesinos de la zona desistieran de esta actividad económica. A pesar de que esta área es de vocación agrícola y genera muchos más alimentos que la zona alta, Guamocó no logra garantizarse su seguridad alimentaria, por lo que también sus habitantes se ven obligados a importar alimentos desde El Bagre.

Esta situación de no producir sus propios alimentos hace que Guamocó sea una región totalmente vulnerable al bloqueo alimentario que realizan los paramilitares y el Ejército, pues al depender totalmente de la importación de alimentos desde El Bagre, el bloqueo, junto a los operativos militares y paramilitares, cumple su función de generar condiciones objetivas para el desplazamiento de los habitantes de esta región, que para el caso serían la escasez de alimentos y el terror.

Además de la agricultura, la otra actividad económica de gran importancia para la zona baja de Guamocó es la arriería. Muchos habitantes de esta zona viven de transportar a través de mulas los víveres y enseres de los campesinos y mineros de la región. Esto se presenta principalmente en la vereda La Corona, vereda a la que llega la carretera que sale desde el casco urbano del municipio de El Bagre.

La población que reside en la zona baja de Guamocó está constituida principalmente por campesinos que colonizaron estas tierras desde hace más de 40 años, que tienen sentido de pertenencia y arraigo por la región, que se ubican en parcelas que son directamente trabajadas por ellos, y distinto a la zona alta de Guamocó, la extracción de oro es una actividad ocasional que realizan los campesinos mediante el barequeo (1) durante sus tiempos libres o cuando se encuentran con problemas económicos que deben resolver inmediatamente.

Es de resaltar que en la zona baja de Guamocó existen cultivos de coca, los cuales en su mayoría no sobrepasan la hectárea de extensión, y al igual que otras zonas del país, los campesinos recurrieron a esta actividad económica por cuanto la comercialización de otros productos agrícolas es prácticamente imposible: el mal estado de las vías, los altos costos de transporte, los elevados costos de producción, la falta de asesoría técnica, entre otros factores, dificultan que el campesino lleve sus productos a los centros de comercialización a un costo que le permita competir, y por lo tanto se vea compelido a cultivar coca, la cual se presenta como el único cultivo rentable.

El Estado colombiano ha decidido tratar esta situación como un problema de carácter delictivo y penal, por lo cual, al igual que en el resto del país, ha adelantado su política de fumigaciones con glifosato, hecho que ha ocasionado que los cultivos de pancoger, los animales de cría y la salud de los campesinos se vean afectados. Estas fumigaciones en lugar de desestimular los cultivos de coca, le dan más argumentos a los campesinos para optar por esta alternativa económica, pues agudiza las razones por las que los campesinos recurrieron a ella: tratamiento militar a los problemas de orden social, económico y político por parte del Estado.

La última fumigación en Guamocó ocurrió en octubre de 2005, y en el 2006 fumigaron en un corregimiento cercano, Puerto López, viéndose igualmente afectados los campesinos de Guamocó por los operativos militares y las implicaciones del glifosato en la salud de los humanos y los animales, y en la destrucción de los cultivos de pancoger.

Características socioculturales

En el aspecto sociocultural es posible decir que Guamocó es una zona poblada principalmente por migrantes de los departamentos de Córdoba, Sucre y Chocó, aunque en menor cantidad también hay personas provenientes de Antioquia, Santander, Boyacá, La Guajira y Valle del Cauca. La identidad y arraigo de estas personas a la región está determinada por la tenencia de tierra y realización de cultivos de pancoger en ella, pues esto les ha implicado tiempo, trabajo e inversiones económicas. Además de este tipo de población, en Guamocó hay presencia de minorías étnicas, afrodescendientes e indígenas: los primeros, provenientes del departamento del Chocó y habitantes de la vereda Santa Fe de La Vega; y los segundos, pobladores ancestrales de estas tierras y pertenecientes a la etnia de los Tahamíes.

La diversión de los habitantes de Guamocó se reduce a los campeonatos veredales de fútbol, la asistencia y apuestas de dineros en las peleas de gallos, y la concurrencia, especialmente los fines de semana, a las cantinas de los caseríos a ingerir alcohol. En esta región no existen grupos musicales, danzas folclóricas, teatro, ni ninguna otra actividad cultural.

Desde mediados de los años ochenta en esta región hacen presencia diversas iglesias cristianas: interamericana, evangélica y adventista, las cuales tienen una fuerte influencia sobre los mineros y campesinos que participan en ellas. Tal es la incidencia que tienen estas organizaciones religiosas y la visión que ellas ofrecen de la realidad, que hay campesinos que para participar en otras actividades organizativas consultan su decisión con sus líderes religiosos, conocidos como “pastores”, algunos consideran que cuando hay disminución en las acciones de las guerrillas, el ejército o los paramilitares, es debido a las plegarias que se hacen en el marco del ritual religioso, e incluso hay quienes consideran que el Ejército Nacional es enviado por Dios para acabar con lo ilegal y “malo”: la guerrilla y los paramilitares.

La vida cotidiana de Guamocó en gran parte está determinada por las acciones que realizan las guerrillas, los paramilitares y la fuerza pública, en el marco del conflicto político armado que vive el país, y por ende la región: la organización social ha sido desestructurada por los paramilitares a partir de amenazas y asesinato de líderes comunitarios, el ejército atropella a los campesinos por vivir en una zona en la que hace presencia la guerrilla, y ésta última opera en toda la región.

A nivel organizativo es de mencionar la existencia de Juntas de Acción comunal con sus respectivos comités de trabajo, deporte, educación y salud, y las asociaciones de mineros que se constituyeron recientemente ante la posibilidad de que esta región sea entregada en concesión a las multinacionales para la explotación del recurso aurífero; situación que se expondrá en detalle en el aparte dedicado a la organización social minera.

También es de mencionar que las únicas organizaciones sociales que se han acercado al proceso organizativo que adelantan los mineros y campesinos de Guamocó, son la Federación Agrominera del Sur de Bolívar, Fedeagromisbol, y la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra, ACVC. Esta última, en el año 2006 en los meses de mayo y diciembre ha visitado la región con el acompañamiento del Observatorio Internacional de Paz, teniendo como propósito el conocimiento de la región y el apoyo a los mineros y campesinos de Guamocó en su proceso organizativo.

Salud

“…la salud por aquí es algo muy costoso, porque una persona se llega a accidentar, se corta o se rompe un hueso y se la llevan a alguien que entienda de coger un punto o que le haga la curación, sin ninguna garantía porque no se consigue ni un botiquín bien dotado, y mucho menos un centro de salud. Acá la salud se vive como se puede. Hace unos meses a un muchacho le machetearon el brazo y murió antes de llegar a la Corona, desangrado. No existen garantías, aquí la salud no existe”. (2)

Esta expresión de un habitante de Guamocó da clara cuenta de la situación que en materia de salud se vive allí: no hay atención en salud, el acceso a medicamentos es restringido, la última brigada de salud que se realizó fue hace más de 8 años y no hay presencia de profesionales de la salud, sólo existe en más de 20 veredas, un farmacéutico que tiene conocimientos en primeros auxilios y practica las pruebas de malaria y receta el respectivo tratamiento.

Las enfermedades que más comúnmente se presentan se pueden dividir en dos grupos: las enfermedades endémicas y las ocasionadas por el trabajo en la minería. En el primer grupo, se encuentran enfermedades como el paludismo, la fiebre tifoidea, la leishmaniasis, el mal de chagas, el dengue clásico, las gripas, y las picaduras de culebra; en el segundo grupo, se hallan principalmente los problemas respiratorios, las lumbalgias, los problemas renales y los accidentes de trabajo. Los mineros cuentan que también se presentan casos de disfunción eréctil, al parecer por la contaminación con mercurio, a la que se exponen en el trabajo de la minería. Además de estos dos grupos de enfermedades, se presentan casos de enfermedades de transmisión sexual (blenorragia y sífilis), derrames cerebrales, paros cardiacos, parasitismo, e infecciones cutáneas.

La contaminación con mercurio es tan frecuente que en el año 2005 ingresó a la región un grupo de profesionales de la salud, enviados por la administración municipal de El Bagre, a practicar muestras de sangre y orina para conocer el grado de contaminación por mercurio que presentaban los habitantes de Guamocó, y obtuvieron resultados tan alarmantes como el de la vereda Santa Fe de La Vega, en donde el 96% de quienes se practicaron dicha prueba se encontraba afectado por la presencia de este metal en su cuerpo.

La precariedad de la atención en salud en la región de Guamocó es tan grave que para el tratamiento de cualquier enfermedad que ponga en riesgo sus vidas, los mineros y campesinos tienen que dirigirse a El Bagre para ser atendidos, pero cuando no tienen recursos económicos para ello, se ven expuestos a morir en la región sin ningún tipo de tratamiento médico.

Esta inexistencia de atención en salud influye para que se presente con mucha frecuencia el autodiagnóstico, hecho que puede perjudicar aún más la salud de los habitantes de la región: “cuando alguien se enferma, si conoce a alguien que padeció la misma dolencia se toma el mismo medicamento que curo a ésta.” (3)

Para tratar sus enfermedades los habitantes de Guamocó, además de acudir al autodiagnóstico, también acuden al saber popular: curanderos o brujos, quienes tratan especialmente picaduras de culebras o pequeñas dolencias recurriendo a recetas que incluyen hierbas y rezos. Así mismo, las mujeres embarazadas que no tienen recursos para ir a El Bagre al parto, recurren a parteras que habitan en la región. También se presentan casos en los que personas con conocimientos en el tratamiento de animales, sean quienes suministren los primeros auxilios, realicen suturas y apliquen inyecciones a quienes en determinada circunstancia lo necesiten.

La mayoría de habitantes de la región cuenta con el carné del SISBEN, expedido por las administraciones municipales de Santa Rosa o El Bagre, y mediante el cual pueden acceder al régimen subsidiado de atención en salud en el municipio donde fue expedido este documento. Los habitantes de Guamocó señalan que esta atención en salud es deficiente, pues acceder a una cita médica y a los medicamentos es muy difícil, además que suele ocurrir que para distintas enfermedades los médicos receten las mismos medicamentos: acetaminofen, diclofenaco e ibuprofeno.

Esta problemática en salud se agrava con el bloqueo sanitario que realizan los paramilitares y las fuerzas militares que operan en El Bagre, quienes impiden el ingreso a la región de medicinas para tratar enfermedades como la leishmaniasis y el paludismo, arguyendo que son para la Insurgencia que opera en Guamocó.

Educación

Hemos sufrido total abandono por parte del Estado porque nos han desprotegido primordialmente de la salud y de la educación. Debido a esto, nuestros hijos se ven obligados a desempeñar trabajos de minería a muy temprana edad, ya que no existen medios adecuados para su educación. En la vereda, los alumnos se capacitan pero no del todo, hace falta que todas las instituciones educativas tengan acceso tan siquiera a un computador… por aquí los niños terminan la primaria y no conocen lo que es un computador. También hacen falta muchos útiles estudiantiles y muchas herramientas. La infraestructura está en mal estado: la escuela de la vereda mide 10 metros de largo por 8 de ancho y en ese espacio se meten hasta 45 alumnos, desde primero hasta quinto primaria”. (4)

Si en Guamocó el Estado no cumple su deber constitucional de garantizar la atención en salud, en educación la situación es la misma: no existe la infraestructura adecuada para que los niños se eduquen, hace falta pupitres, material didáctico, libros, y docentes con la formación adecuada para adelantar su labor. La educación sólo se da a nivel de primaria, en escuelas que han sido construidas por los padres de familia y que en la mayoría de los casos se encuentran deterioradas. Por esta razón, los padres de familia que tienen la posibilidad económica envían a sus hijos a El Bagre, para que allí reciban su educación primaria y secundaria.

La contratación de docentes para que laboren en Guamocó se hace mediante la intermediación como contratista de la Diócesis de Santa Rosa de Osos, Antioquia, y una entidad no gubernamental de nombre CORLIN, quienes contratan a jóvenes bachilleres como docentes por los 10 meses del calendario escolar, jóvenes que no cuentan con la formación necesaria para desempeñar su labor, y a los que en ocasiones la Diócesis y CORLIN les incumplen en el pago de sus salarios.

2. La minería artesanal, principal actividad productiva en Guamocó

Situación jurídica de las minas de oro

En la región de Guamocó la gran mayoría de las minas se encuentran sin títulos, los mineros explotan estas tierras desconociendo la normatividad existente sobre el particular, en específico, que ante el código minero del año 2001 la actividad que realizan es ilegal; como ellos mismos dicen: “la legalidad es que el que la descubre, la explota”.

Quienes desde las nacientes asociaciones de mineros han emprendido la labor de pedir en concesión la mina, han encontrado que estos terrenos ya están solicitados para ser explotados por personas ajenas a la región, tal es el caso de las minas La Libertad y Torcoroma, en la vereda Palma Chica, que se encuentran solicitadas por Jhon Miller; las minas Gallo Salo y la Mamarteña, en la vereda Alto de las Brisas, que están solicitada por Héctor Raúl Vargas; y la mina El Ventarrón, en la vereda Ventarrón, que se encuentra dada en concesión a Jorge Diomedes Rojas desde 1996. Cuando las respectivas asociaciones de mineros se acercaron a la secretaría de minas en Cartagena, encontraron que las coordenadas que llevaban para solicitar en concesión estos terrenos se superponían con las coordenadas de los terrenos que solicitan Miller, Vargas y Rojas, que como se mencionó son personas ajenas a la región.

También hay casos en los que no se presenta esta dificultad al momento de solicitar en concesión áreas a explotar, tal es el caso de las 100 hectáreas que solicita el señor Ricaute, minero de la zona, en la vereda El Ventarrón, y de las 1280 hectáreas que solicita la Asociación de mineros de la vereda Manisosa. En estas dos áreas los mineros de manera individual o colectiva se encuentran realizando los respectivos trámites que exige la normatividad para el caso, y el problema que enfrentan no es el de superposición de coordenadas, sino el de los altos costos de los estudios y trámites que deben realizar de manera previa a la entrega en concesión de las minas.

Experiencias organizativas y de liderazgo

La organización comunitaria en Guamocó ha estado determinada por dos situaciones características de esta región: la inestabilidad propia del minero y el conflicto armado.

Desde la década de 1980 los habitantes de Guamocó han intentado organizarse mediante la conformación de Juntas de Acción Comunal (JAC), pero la inestabilidad propia de los líderes y de la comunidad en general, que cambian de lugar de residencia dependiendo de la producción de las minas, ha dificultado la organización de estas veredas, pues se inician procesos que se ven truncados por la aparición de una nueva mina en otra vereda, el decaimiento de la mina de la que dependen la mayoría de lugareños, o sencillamente porque el minero se va a “probar suerte” a otro lugar. Esta inestabilidad de los habitantes de Guamocó conlleva a una falta de identidad y de arraigo por el territorio, a que no haya sentido de pertenencia por la región, y a que su estadía en determinado lugar esté sujeta a las posibilidades de extracción de oro.

Durante los 1990 la población comenzó a estabilizarse, a ubicarse en parcelas, proceso de estabilización que hoy continúa, pues aún existe población que es totalmente flotante, que se establece en una vereda dependiendo de la producción de oro. Este paulatino proceso de estabilización ha permitido que desde mediados de la década de 1990 los habitantes de Guamocó se organicen mediante JAC, formas organizativas que en ese momento tramitaron su personería jurídica en el municipio de El Bagre y que desde 1999 han sido objeto de amenazas y hostigamientos por parte de las estructuras paramilitares que operan allí, arguyendo que son promovidas por la insurgencia. Esta situación conllevó a que la organización comunitaria que aun se encontraba en proceso de estructuración, se desarticulara y que los posibles líderes de estos proceso se atemorizaran y desistieran de participar en estos espacios de organización social.

En el año 2005 los pobladores de Guamocó retoman la organización comunitaria mediante las Juntas de Acción Comunal, pero esta vez deciden obtener la personería jurídica en el municipio de Santa Rosa del sur, Bolívar, y adelantar allí todo tipo de gestión y diligencias en pro de su comunidad (5). Pero fue tan fuerte la ofensiva que desde 1999 adelantaron los paramilitares en contra de las JAC, que una de las mayores dificultades que ha encontrado el proceso organizativo es el temor de la mayoría de habitantes de Guamocó a ocupar cargos directivos en las JAC, son pocos quienes se arriesgan a jugar un papel protagónico en la organización comunitaria, pues los asesinatos y desapariciones de antiguos líderes son escenas que ningún otro quiere repetir.

Además de la inestabilidad de la población minera y de las continuas amenazas de los paramilitares, la comunidad en general considera que las principales dificultades que enfrenta la organización comunitaria son: la falta de capacitación de los líderes, de unión entre los habitantes de Guamocó, de experiencia, y la falta de conciencia de la necesidad del trabajo organizativo.

Es importante resaltar que las Juntas de Acción Comunal, que hasta el momento son sólo doce debido a que las demás se desarticularon por la arremetida paramilitar, se han articulado en una estructura organizativa más amplia que se le denomina ASOCOMUNAL, proceso organizativo que lleva más de un año, y que busca integrar y articular el proceso de las Juntas de Acción comunal de Guamocó en su interlocución con la alcaldía de Santa Rosa y otros entes. Las veredas integrante de la ASOCOMUNAL son: Ventarrón, Palmachica, Alto de las Brisas, Boca de Ventarrón, Los Tomates, Santa Fe de la Vega, Marisosa, Minguillo, La Majagua, Aquenque, Amaserie, Raisero y Honduras.

A la organización comunitaria mediante JAC se suma las Asociaciones de Mineros, que desde el 2005 se vienen estructurando en la región. Estas formas organizativas son aun muy nuevas, algunas todavía se encuentran realizando sus trámites para la consecución de la personería Jurídica y definiendo sus objetivos de acción. Por lo general, estas asociaciones agrupan mineros de una misma vereda y pretenden solicitar en concesión minas que son explotadas de manera colectiva por los habitantes de la zona. Las asociaciones de mineros se estructuraron por veredas, debido a que los líderes comunitarios en su momento consideraron que la extensión de la región de Guamocó hace difícil el trabajo organizativo a partir de una única estructura.

Desarrollo tecnológico y manejo ambiental de la minería

El desarrollo tecnológico que ha tenido la minería en Guamocó se refleja en la siguiente frase enunciada por un minero: “Antes era a pico y pala, ahora es a pico y pala”. El desarrollo tecnológico de la actividad minera en esta región ha sido incipiente, pues la falta de recursos económicos y de capacitación ha impedido el acceso a la maquinaria y tecnología necesaria para llevar a cabo esta actividad productiva.

La manera en la que se desarrolla la minería es totalmente artesanal, y las mejoras tecnológicas que ocurran dependen de la inversión que estén en capacidad de realizar los mineros, por ello el desarrollo tecnológico en las minas es desigual: aun cuando hay minas que son trabajadas con pico y pala, hay otras que son trabajadas con compresores, taladros, motores y pequeñas plantas eléctricas, que no son suficientes para adelantar en las mejores condiciones la actividad minera.

Al no contar con la tecnología ni con la maquinaria necesaria, la extracción de oro que se realiza en Guamocó es incipiente y, en términos de los mineros, “cuestión de suerte”. Tanto así que actualmente no es posible tener un dato exacto de la cantidad de oro que se extrae de cada una de las minas, pues al no estar la explotación de oro sujeta a un proceso de tecnificación y control, se hace variable. A esto se suma que los mineros son celosos con este tipo de información, por lo que tener un dato aproximado de la producción real de oro, en las condiciones actuales, es prácticamente imposible.

Es importante tener presente que las minas hacia los años de 1940 eran explotadas por compañías mineras, los lugareños mencionan la Compañía Ospina Pérez y una empresa alemana, que contaban con la maquinaria y la tecnificación necesarias para adelantar este tipo de labor, el abandono de la extracción del oro por parte de estas empresas está asociado al inicio de la llamada época de la Violencia en Colombia, en la década de 1950.

En lo relacionado con el manejo ambiental, los mineros no hacen ningún tipo de control ni tratamiento, pues carecen de asesorías técnicas que les brinden los conocimientos necesarios que en materia ambiental deben tener presentes al momento de trabajar la minería. Por lo tanto, la mayoría de ellos manipula el mercurio y el cianuro, elementos utilizado en el proceso de extracción del oro, sin ningún tipo de precaución.

Respecto a la utilización del mercurio es posible señalar que los mineros no utilizan protección en las manos al momento de manipular la amalgama (mercurio-oro) que se forma luego del proceso de molienda de las rocas extraídas de las minas, lo que ocasiona que absorban el mercurio por los poros de las manos; la quema de esta amalgama en muchos casos se hace en las cocinas de las casas y sin protección de las vías respiratorias, por lo cual el mercurio es inhalado por quien realiza esta actividad y quienes se encuentran a su alrededor; y cuando los mineros lavan la amalgama es frecuente el derrame de mercurio, el cual va directamente a las quebradas, presentándose casos de quebradas en tal grado de contaminación que quienes realizan el barequeo encuentran muchas veces amalgama, en lugar de oro puro.

Similar situación se presenta con la utilización del cianuro: las arenas que salen de la molienda pasan a un proceso de cianuración que se hace sin las debidas precauciones, razón por la cual ocurren frecuentes derrames que conllevan a la muerte de flora y fauna, y dejan inhabilitados los terrenos para la agricultura. Además, los residuos de la cianuración son almacenados al aire libre sin ningún tipo de cubierta, representando un peligro para la salud de los animales y humanos que habitan la zona.

A esto se suma que el trabajo al interior de las minas se hace sin los implementos de seguridad necesarios: botas, cascos, y guantes; con escasa luz, lo que podría causar accidentes; y muchas veces sin un compresor que suministre aire a la mina, por lo cual se presentan problemas respiratorios entre los mineros.

Distribución del trabajo en la mina

El trabajo en la mina carece de una estructura organizativa que garantice la estabilidad laboral del trabajador, los contratos son realmente acuerdos verbales que están sujetos a la voluntad del “dueño de la mina” y el trabajador. El dueño de la mina puede ser la persona que la descubrió, o el dueño (colono) de la tierra en la que ésta se encuentra. Siendo así, no existe ningún tipo de sujeción del minero hacia la mina, razón por la cual éste se desplaza de un “frente de trabajo” a otro dependiendo de la producción de oro y de la posibilidades de trabajar allí.

El trabajo en la mina se distribuye a través de distintos “puestos de trabajo” que “cada uno de los mineros está en capacidad de ejecutar”, razón por la cual se alternan. No son puestos fijos, existe rotación por cada una de las distintas actividades que implica el trabajo en la mina, pues cada uno de ellos está en capacidad de desempeñar cualquier función. A pesar de que cada mina tiene su propio sistema, no habiendo uniformidad entre ellas, fue posible identificar los siguientes “puestos de trabajo” que se presentan según las necesidades particulares de cada mina:

-  El chorrero (el que conduce el chorro de agua): es el que vierte agua con la manguera al cerro
-  Cachador (el que cacha): es el que echa piedra a la parihuela (6)
-  Parihuelo: bota la piedra que está en la parihuela
-  Barra: pica el frente del cerro.
-  Frenteros: los que van abriendo el túnel
-  Azadón: hala la arena para el cajón
-  El que corta el oro con la batea.
-  El que quema el oro.
-  El explosivista: el que pone la pólvora
-  Carretillero
-  Enmaderador: el que va colocando la madera al interior del túnel.
-  Colero: con la pala bota la piedra y mete la pólvora.

Entre los mineros que ocupan estos puestos de trabajo se reparte las ganancias en partes iguales. Distinto ocurre con el que pone el dinero para la compra de las herramientas, el combustible, la madera u otro elemento necesario para la explotación de la mina, quien se queda con un porcentaje que se encuentra entre el 20 y el 50 por ciento de la producción; caso similar ocurre con el dueño de la molienda o los llamados “cocos”, a quien se le paga por el uso de esta maquinaria con “sumas” que van del 10 al 50 por ciento de lo producido. En algunas ocasiones “el dueño de la mina” no es la misma persona que aporta el dinero y/o la maquinaria, aún así a él también le corresponde un porcentaje de lo producido, el cual puede oscilar entre el 20 y el 50 por ciento. Es de aclarar que estos porcentajes varían entre una mina y otra, pero lo usual entre los acuerdos verbales que se dan, es que estas personas que aportan dinero, maquinas o son los “dueños de la mina”, no están obligadas a aportar su fuerza de trabajo en la explotación del oro para recibir ganancias.

En lo referente a la presencia de trabajo infantil y femenino, se encontraron casos que evidencian esta situación. Hay niños que participan en actividades relacionadas con la explotación del oro: ayudantes en las moliendas, cargadores de madera para entablar la mina, e incluso, jóvenes entre los 15 y 18 años que trabajan al interior de los túneles, es consabida esta situación, pero no se cuenta con un dato exacto de la frecuencia con que se presenta. Las mujeres generalmente practican el barequeo, aunque se conoció dos casos de mujeres que hacían parte de los frentes de trabajo, una en una mina de veta y la otra en una de aluvión, pero la generalidad es que las mujeres sean las encargadas de preparar los alimentos a los mineros. Esta situación se ve reforzada porque existe la creencia entre algunos habitantes de Guamocó que es “mala suerte” que una mujer ingrese a la mina, además se considera el trabajo del minero como “pesado” y no apto para una mujer.

La explotación de una determinada área se organiza por frentes de trabajo, integrados por grupos de 2 a 6 personas, quienes con pico, pala y pólvora, van abriendo los túneles al interior de los cerros. Estos túneles se abren hasta donde lo permite la escasa maquinaria con la que se cuenta, y las condiciones de seguridad en la que se encuentren dichos túneles. Existen casos en los que se abandonan las minas por falta de recurso para seguir adentrándose en la montaña.

La minería en Guamocó se adelanta sin protección, sin las medidas de seguridad necesarias para llevar a acabo esta actividad tan riesgosa, además de las prácticas poco seguras con el mercurio y el cianuro que ya se mencionaron, se encuentra que no utilizan cascos, guantes, botas, gafas, luz ni aire suficiente al interior de los túneles, y mucho menos cuentan con seguridad social.

Todos estos hechos que evidencian las precarias condiciones en las que se explota el oro: la falta de seguridad al interior de las minas, el trabajo infantil, el nulo manejo ambiental, la falta de seguridad social y la precaria explotación de este mineral; pueden ser los principales argumentos a los que recurra el Estado y/o las multinacionales al momento de entregar las minas en concesión, pues se supone que las empresa privada, en este caso, la multinacional KEDHADA sí estaría en capacidad de ofrecer garantías laborales a sus obreros, un adecuado manejo ambiental, y una explotación sostenida, que se “traduciría en más regalías para el país”.

Experiencias de comercialización y valor agregado

Los mineros cuentan con dos formas de comercialización del oro: la primera, consiste en cambiar el oro que extraen por alimentos, ropa, medicamentos o trago al tendero del caserío; y la segunda, comercializarlo directamente en El Bagre, donde al igual que todo aquel que lleve oro para comercializarlo allí, se ve expuesto a venderlo al precio que estipule el comprador, desconociendo el valor real al que se encuentra el oro en el mercado. Debido al mal estado en el que se encuentran las vías de comunicación, los mineros suelen cambiar el oro por los víveres y enseres que necesitan con el tendero de la vereda, quien periódicamente viaja a El Bagre a comercializar el oro y posteriormente ingresa de nuevo la región trayendo nuevos víveres y mercados.

En El Bagre la comercialización del oro está determinada por el dominio que los paramilitares ejercen en esta cabecera municipal, según versión de los habitantes de Guamocó, ellos deben vender el oro en este municipio y al precio que dispongan las dueños de los lugares en los que se compra oro, de lo contrario corren el riesgo de ser asesinados por los paramilitares, quienes controlan la comercialización del oro en este municipio.

Todo el oro que sale de la región pasa por el Bagre y le imponen el precio, el que ellos le quieren poner y nunca se ven buenos resultados (…) Ninguna organización comunal de la región se atreve a reclamar porque les da miedo que los maten. El municipio del Bagre es totalmente corrupto, la policía, el ejército nacional, la fiscalía, la notaría y la alcaldía, todos son patrocinadores de los grupos paramilitares…Si una persona demanda, termina de decir la última frase y ya lo están matando”. (7)

Si usted es un comerciante de Guamocó, reconocido en El Bagre, el día que usted decida pasar y vender oro en Caucasia, está expuesto a acompañar a los peces en el río Nechí”. (8)

A lo anterior se suma otras dificultades que deben enfrentar los habitantes de Guamocó al momento de comercializar el oro: no existe certeza del valor de este mineral en el mercado, su precio no es estable y cambia cada semana, actualmente las minas producen poco debido a la falta de maquinaria, por lo que el oro que extraen sólo “les da para vivir”, la insurgencia les cobra un “impuesto” del 10 por ciento sobre el oro “en boca de mina”, y llevar el oro hasta El Bagre es costoso debido al alto precio del transporte y al mal estado de las vías de penetración a la región.

El oro que se extrae de las minas de Guamocó se vende en bruto, no se le da valor agregado, pues no hay condiciones para ello: falta de capacitación, no se conocen técnicas de cómo agregarle valor al oro, hay ausencia de maquinaria para separar los metales que se extraen con el oro, y poca valoración del oro trabajado, incluso se prefiere lucir como joya el oro tal cual como se extrae.

Es importante mencionar que la mayoría del oro que se extrae en Guamocó (por no decir que la totalidad) proviene del área que se encuentra en el departamento de Bolívar, pero al ser comercializado en Antioquia las regalías se quedan en este departamento, y no se reinvierten en la región que genera dicha riqueza. Eso sin contar la consabida corrupción que se presentan en los municipios, en los departamentos y en la nación, con el manejo de las regalías. Los mineros le generan recursos al Estado, pero este no reinvierte en salud, educación, ni en vías para la región.

Los mineros de Antioquia S.A. le pagan al municipio del Bagre las regalías por la explotación del oro (que son aproximadamente 1000 millones de pesos anuales). Esa plata se sabe que la empresa la pasa al municipio y nunca se ve en qué la invierten o qué hacen con ella. El minero de Guamocó cada día más cansado y viejo nunca obtiene un buen beneficio”. (9)

3. Conflicto armado, derechos humanos y Derecho Internacional Humanitario

La región de Guamocó, al igual que muchas otras zonas rurales, es un escenario en el que se evidencia el conflicto político, social y armado que vive el país. Allí hacen presencia las guerrillas de las FARC-EP y el ELN; el Ejército Nacional a través del Batallón de Contraguerrilla No 10 con sede en Montería, el Batallón Plan Especial Energético y Vial N. 5, el Batallón de Infantería No 3 “Bárbula”; y los paramilitares del Bloque Mineros, bloque que tiene como radio de acción la zona del bajo Cauca.

El Ejército, la Policía y los paramilitares

Es de resaltar que en el marco del proceso de legalización de las estructuras paramilitares que adelantan el Gobierno Nacional, el Bloque Mineros de las mal llamadas autodefensas se desmovilizó en el mes de enero del año 2006, hecho que desmienten los mineros, campesinos y demás habitantes de Guamocó, pues aún siguen siendo objeto de las acciones de esta estructura paramilitar que opera en el municipio de El Bagre Antioquia, con la anuencia de las Fuerzas Militares y de la Policía.

¿Qué los paramilitares se entregaron? Vaya al Bagre a ver si no ve a los paramilitares con la pistola en la cintura. ¿Qué democracia? ¡Que mande más un paramilitar que un policía! Tú sales a denunciar al Bagre y ahí mismo te matan… no vayas a ser tan bruto de ir a la estación de Policía a denunciar porque ahí mismo llaman a los paramilitares y les dicen: ¡pilas!, aquí estuvo Fulano de Tal y está denunciando.” (10)

Entre las principales acciones que adelantan los paramilitares se encuentran: control de la comercialización del oro, asesinatos y desapariciones de líderes comunitarios o personas que desatienden sus disposiciones, y el bloqueo alimentario y sanitario; así mismo han realizado incursiones armadas a las veredas de Guamocó, dejando como resultado la muerte de campesinos y mineros, la quema de caseríos y la desestructuración de la organización social.

Bloqueo sanitario y alimentario

El bloqueo sanitario y alimentario lo llevan a cabo los paramilitares y el Ejército desde 1998 hasta hoy día, pero en el transcurso de estos años se ha venido implementando con algunas modificaciones. Inicialmente se impedía la entrada de alimentos, permitiendo sólo el ingreso de mercados que no superaran los doscientos mil pesos ($200.000), luego este tope se elevó a seiscientos mil pesos ($600.000), y se obliga a los comerciantes a pagar un “impuesto” de cien mil pesos ($100.000) mensuales. El bloqueo no es sólo de alimentos, sino también de tipo sanitario, pues los paramilitares y actualmente el ejército, impide el ingreso de medicamentos para tratar enfermedades comunes en la región como lo son el paludismo y la leishmaniasis, bajo el argumento de que son “enfermedades que le dan a los guerrilleros”.

El bloqueo se hizo especialmente fuerte durante los años 2000- 2002, los paramilitares exigían que cada minero saliera a El Bagre y comprara sus alimentos, a los comerciantes los amenazaron argumentando que éstos ingresaban alimentos para la guerrilla y los obligaban a pasar una lista en la que indicaran las personas a las que les vendían los alimentos. Este bloqueo trajo como consecuencias la escasez de alimentos que conllevó a un alza de los precios de los mismos, el desplazamiento de muchos habitantes de la región, el decaimiento de la producción minera y la desarticulación del trabajo organizativo de Guamocó.

El bloqueo económico ha causado que los insumos mineros y los alimentos sean muy costosos. A causa de todo esto se dio un gran desplazamiento de población, todas las comunidades quedaron sin líderes, sin deportes, sin gente… ¡Murió todo!. Hubo veredas en las que quedaron sólo 4 personas, yo fui uno de ellos, sufrí mucho durante esa época, me tocó comer durante tres semanas plátanos con sal apenas. Luego salí de la vereda durante tres días al Bagre, porqué no podía aguantar más. La restricción de la comida siguió pero los poquitos que eran pudieron aguantar casi tres meses en soledad, para esa época ¡una libra de arroz o de azúcar era más valioso que el oro! Después del bloqueo los que resistimos fuimos unas ocho personas. A lo que se tranquilizó nuevamente fueron retornando los habitantes pero con mucho temor”. (11)

Esta situación se mantuvo hasta diciembre de 2005, pues ya en enero de 2006 los paramilitares del Bloque Mineros supuestamente se desmovilizan, por lo que la forma de implementar el bloqueo varía, pues ya no son directamente los paramilitares los que lo realizan, sino los mismos militares quienes para colocar la firma que autoriza el ingreso a la zona de alimentos y medicamentos exigen “la donación voluntaria” de gaseosas, adornos navideños, implementos de aseo, tarjetas prepago para telefonía celular, entre otros artículos que los mineros se ven obligados a “regalar” a los militares para poder ingresar sus alimentos a la región de Guamocó.

A esta grave situación se suma que la Policía cobra “impuestos” por el ingreso de gasolina a la región, es así como en el sitio conocido como la estación de gasolina del puente Villa en el municipio de El Bagre, los uniformados cobran cuarenta mil pesos ($40.000) por cada caneca de gasolina que contienen 55 galones de combustible. Además, si en la carretera que conduce de El Bagre a la vereda La Corona existe algún reten militar, en las requisas los militares hurtan alimentos y combustibles a quienes llevan sus mercados hacia la región de Guamocó.

Incursiones paramilitares

Los paramilitares han realizado incursiones a la zona minera de Guamocó, incursiones en las que llevan a cabo masacres, torturas, quemas de caseríos y amenazas contra los habitantes de la zona, bajo el argumento de que éstos son auxiliadores de la guerrilla. En 1999 se presentó la primera incursión paramilitar realizada desde la vereda La Corona, pasando por Las Claritas, Las Conchas, Anitas y finalmente la vereda Minguillo, en donde asesinaron 17 personas y hurtaron 100 reses propiedad de los campesinos. Debido a esto muchos habitantes de la región se desplazaron por el temor de ser objeto de las acciones paramilitares.

En el año 2000 realizan una nueva incursión, esta vez ingresan a la región por la vereda Tarachica y llegan hasta la vereda Bocas de Borrachera, en donde decapitan a tres campesinos acusándolos de ser parte de la Insurgencia. Luego, entre el 2000 y 2002 realizaban continuos retenes en la carretera que comunica El Bagre con la vereda La Corona, allí bajaban los campesinos de los carros, los expropiaban de sus pertenencias, y los amenazaban por vivir en una zona en la que opera la guerrilla.

En el año 2002 los paramilitares realizaron tres incursiones a una misma vereda, Palma Chica, en los meses de febrero, mayo y agosto llegaron a esta vereda, la primera vez amenazando a la comunidad por vivir en una zona de influencia guerrillera, la segunda vez quemaron dos tiendas, y la tercera vez quemaron por completo el caserío, razón por la cual la comunidad se vio obligada a reconstruirlo en otro lugar. En esta última incursión también pasaron por la vereda Alto de las Brisas, en donde destruyeron la escuela con la que contaba la comunidad, hoy día esta vereda aún se encuentra sin la infraestructura necesaria para que sus niños estudien.

Actualmente hay temor en los habitantes de Guamocó pues existen rumores y amenazas de posibles incursiones de paramilitares, que se han reagrupado después de las desmovilizaciones bajo el nombre de “Águilas Negras”. Estas amenazas señalan que incursionarán en la región para asesinar a todo aquel que tenga nexos con la Insurgencia, y como es sabido, para los paramilitares habitar una región en la que la guerrilla haga presencia, ya es un motivo para ser su objetivo militar.

La insurgencia

En la zona de Guamocó hacen presencia las guerrillas de las FARC y el ELN, quienes cobran “impuestos de guerra” sobre la actividad minera, los mineros deben pagar a las guerrillas el 10 por ciento del oro que extraen, como dicen ellos “del oro en boca de mina”, recurso que se divide en el 5 por ciento para el ELN y el otro 5 por ciento para las FARC. Además de este “impuesto”, la guerrilla del ELN cobraba el denominado “impuesto de tienda”, que consistía en el pago de cincuenta mil pesos mensuales por parte de los tenderos de los caseríos. Este cobro fue abolido a mediados del año 2006, por la exigencia que hizo la comunidad de Guamocó al ELN para que desistiera de dicho cobro.

Como en el mencionado caso, la comunidad en repetidas ocasiones ha tenido que exigirle a los Insurgentes para que respeten su condición de civiles. Es de resaltar la solicitud que hicieron las comunidades de Guamocó para que el camino que conduce de la vereda Palma Chica a la vereda La Fortuna fuera desminado: este camino se encontraba minado por la Insurgencia desde el 2002 con el propósito de repeler la incursión paramilitar de ese año, pero luego de esto el camino no podía ser utilizado por los lugareños debido al grave riesgo que representaba, ante esta situación los habitantes de Guamocó exigieron a la Insurgencia el desminado inmediato de esta zona, logrando que este sendero de nuevo fuera de uso comunitario.

Otra acción que adelanta la Insurgencia y que afecta directamente a los civiles que habitan en Guamocó, es la prohibición del uso de telefonía celular, arguyendo que ésta puede ser usada para suministrar información al Ejército y los paramilitares sobre su paradero. De igual manera, la guerrilla ha prohibido la participación de los habitantes de Guamocó en el Programa Gubernamental conocido como Guardabosques amenazando a quienes se han vinculado a éste, por considerar que dicho programa hace parte de la política antisubversiva del Estado y contempla la creación de una red de informantes en la región. (12)

A esta ya grave situación se suma que a raíz de la política de desmovilización y reinserción del Gobierno Nacional, varios desmovilizados de las FARC y ELN ingresan a la región acompañados de tropas del Ejército acusando a los mineros y campesinos de Insurgentes o colaboradores de la guerrilla, y adelantando detenciones arbitrarias y amenazas contra éstos, presentándose casos en los que los campesinos y mineros que son señalados por los desertores, luego son asesinados o desaparecidos por los paramilitares en el municipio de El Bagre.

4. Compromisos de la ACVC con la región de Guamocó

Además de la realización de los talleres de formación y el diagnóstico sobre las condiciones actuales en las que vive la población de Guamocó, la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra se comprometió con los mineros y campesinos de la región a gestionar y adelantar un Encuentro Humanitario, evento que busca que delegados de distintas organizaciones sociales nacionales e internacionales, y del gobierno local, departamental y nacional conozcan Guamocó y la grave situación que enfrenta en medio de la riqueza aurífera, maderera e hídrica con la que cuenta.

Así mismo, existe el compromiso por parte de la ACVC de acompañar a los habitantes de esta región en el proceso organizativo y defensa de sus territorios, pues actualmente se encuentran solicitados en concesión por la multinacional Kedhada, desconociendo la existencia de la comunidad minera y campesina que habita esta zona. La ACVC está dispuesta a compartir su experiencia organizativa con los habitantes de esta región a fin de que logren fortalecer su resistencia y defender sus territorios.

Notas:

1. El barequeo consiste en el lavado de arenas por medios manuales sin ninguna ayuda de maquinaria o medios mecánicos, y con el objeto de separar y recoger metales preciosos contenidos en dichas arenas. Se practica en las quebradas y ríos de zonas de riqueza minera.

2. Entrevista con habitante de Guamocó. Guamocó, Santa Rosa del Sur, Bolívar. Diciembre de 2006.

3. Opinión expresada por un habitante de Guamocó, en el desarrollo de los talleres. Guamocó, Santa Rosa del sur, Bolívar. Diciembre de 2006

4. Entrevista.

5. Es importante tener presente que muchas de las veredas, la mayoría, administrativamente pertenecen a Santa Rosa, aunque exista más facilidad de comunicación con El Bagre, Antioquia.

6. Utensilio para transportar pesos entre dos personas, formado por dos barras entre las que se sostiene una plataforma.

7. Entrevista con habitante de Guamocó. Guamocó, Santa Rosa del Sur, Bolívar. Diciembre de 2006.

8. Ídem.

9. Ídem.

10. Entrevista con habitante de Guamocó. Guamocó, Santa Rosa del Sur, Bolívar. 5 de diciembre de 2006.

11. Entrevista con habitante de Guamocó. Guamocó, Santa Rosa del Sur, Bolívar. 11 de diciembre de 2006.

12. Conversación informal con un habitante de Guamocó que participa en el programa de Guardabosques. Guamocó, Santa Rosa del Sur, Bolívar. Diciembre de 2006.