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Video sobre la masacre de militantes de la UP en el nordeste antioqueño
21 años de la masacre de Segovia, Antioquia (Noviembre de 1988)
"El 11 de noviembre de 1988, 43 habitantes de Segovia fueron masacrados por más de 30 hombres que, vestidos de camuflado, ingresaron al pueblo en tres camperos. Ese día, los militares suspendieron el patrullaje que realizaban diariamente en la población a las seis de la tarde".
Producciones El Retorno, Verda Abierta / Jueves 12 de noviembre de 2009
 

A pesar de sus macabras dimensiones, la masacre del viernes 11 de noviembre de 1988 en la noche en la población de Segovia, Antioquia, le sonó a muchos colombianos como una historia conocida. Una vez más, hombres armados a bordo de camperos, entraban a sangre y fuego en una población que, en forma desprevenida, se preparaba para uno de esos largos fines de semana de tres días. Llovía a cántaros, pero los bares estaban atestados de clientes que, al son de la música de carrilera, apuraban los primeros tragos del viernes cultural. A ellos y a las gentes que conversaban bajo los aleros de las casas, los sorprendieron las primeras ráfagas de ametralladora, que iniciaron una noche de terror poco antes de las siete. Como si a los asesinos no les importara quién cayera, como si no hubiera objetivo preciso, la banda de criminales fue recorriendo las calles del pueblo, disparando y lanzando granadas. Gritos, de terror unos, de dolor otros, fue la única respuesta de los habitantes, incluyendo a los agentes del puesto de Policía que, según todos los testimonios, no reaccionaron ni pronta ni efectivamente.

Hora y media después, Segovia estaba convertida en un mar de sangre y su hospital declarado en emergencia. Más de 40 personas habían muerto y medio centenar más se encontraban heridas. Los que habían salido ilesos no se reponían del shock. Las madres buscaban a sus hijos. Las esposas, a sus esposos... En esa población de cerca de 20 mil habitantes, ninguno se libró de ser tocado por la tragedia. Cada uno tenía un pariente o un amigo entre las víctimas.

¿Qué había pasado? En medio de la conmoción y del caos, nadie atinaba a encontrar una respuesta. En la oscuridad de la noche, fue imposible ver los rostros de los atacantes. Además, éstos nunca se identificaron ni lanzaron consignas que pudieran dar una pista sobre su origen. Por eso, las primeras versiones fueron totalmente encontradas y absolutamente previsibles. Siendo esta una región de fuerte influencia de las FARC y el ELN, la primera reacción de las autoridades, representadas en la zona por el comandante de la XIV Brigada general Raúl Rojas Cubillos, fue atribuírle el ataque a la guerrilla. Aunque hace pocos años, una acción de estas, donde las principales víctimas son civiles y no media combate alguno, no hubiera resultado verosímil endosársela a la guerrilla, las circunstancias actuales, con antecedentes como el de Saiza, daban para aceptar como posible esta hipótesis.

Sin embargo, lo que no encajaba era el hecho de que una población con alcaldesa de la Unión Patriótica (7 de los 13 concejales son de ese grupo) y territorio político de ese movimiento, pudiera ser presa de semejante agresión por parte de la guerrilla. De ahí que, el sábado en la mañana, comenzara a coger fuerza la idea de que el ataque había sido perpetrado por un grupo paramilitar.

A las pocas horas de conocida la tragedia de Segovia, la pregunta que se hacían los colombianos giraba en torno a dónde demonios y qué demonios estaban haciendo la Policía y el Ejército cuando se produjo el ataque. Existen numerosos testimonios según los cuales, durante la hora y media de sangre y fuego, no se vio un uniformado en cuadras a la redonda. Y se sabe que ni el puesto de Policía ni el Batallón Bomboná, a poca distancia del lugar, fueron blanco del ataque.