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Hay que acabar con los pobres, ¿pero acabarlos con hambre?
Los héroes de la “Heroica”
El llamado es a las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y a las personas de buen corazón para que no se olviden de que hay cientos de personas en Cartagena que están muriendo físicamente de hambre, mientras se invierten millones de pesos en eventos frívolos faranduleros.
Sara Elizabeth Cifuentes Ortiz / Sábado 10 de marzo de 2007
 
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Foto de Sara Cifuentes

A 20 minutos en bus del centro amurallado de Cartagena existe un barrio que se llama Olaya Herrera, que consta de más de 35 sectores ubicados en la Ciénaga de la Virgen, lugar altamente contaminado y abandonado por el estado y los gobiernos de turno.

Allí, como es normal en esta ciudad, viven seres humanos, los más pobres, olvidados, hambrientos y desesperanzados de la “Heroica”. Quizás se debería llamar así, pues cuenta con miles de héroes que tienen que sobrevivir cada día, casi de milagro, ante la mirada indiferente de los pocos millonarios que cada vez agranden sus arcas sobre los hombros de los miserables.

VOZ estuvo caminando por el Olaya, sector central (calle del Socorro) y es que hay que socorrer a todas y todos sus habitantes, pues mueren de hambre. Esta es la historia:

Lo primero que se observa, o mejor se huele es el aroma de la ciénaga de la Virgen que contiene altos niveles de basura, eso sí, sumado a la falta de alcantarillado, y se divisa en los andenes las aguas negras propias y de los vecinos, olor con el que tienen que convivir especialmente los niños que juegan en la calle, ya que obviamente no hay parques, y pues los únicos lugares de diversión son los manglares contaminados y nadar entre el agua llena de basura para refrescarse cuando hace mucho calor, ya que el agua llega muy poca y la cortan cuando no hay como pagar, o sea siempre.

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Foto de Sara Cifuentes

Doña Dortis Vega una de las mujeres que tiene que vivir en esas condiciones en pleno siglo 21, y quien se ha convertido junto con otras mujeres en líder para lograr algunas cosas, dice:

“Sufrimos mucho, todos los niños del sector están desnutridos, pues si hay desayuno, no hay almuerzo, si hay almuerzo no hay cena, a veces una sola comida, a veces ninguna. Lo peor es cuando es época de invierno, porque llueve mucho y la ciénaga se desborda con ese basural y nos inunda los ranchos y el agua no llega casi hasta la cintura”.

Respecto a las inundaciones cuenta un vecino del sector que hay algunos vivos del departamento que hacen negocio con su desgracia, pues mucha gente manda ayuda para los damnificados, pero nunca les llega o les llega lo peor. Los corruptos viven de los pobres.

Marcela Sierra, otra madre del sector dice: “Nosotros no tenemos una escuelita cerca, los pocos niños que estudian les toca ir lejos, allá por lo menos les dan algo de comer, pero a veces están tan débiles que me da pesar enviarlos caminando, sin pa un bus, aja pero ¿y cómo uno hace?”.

Las mujeres en su mayoría tienen más de cinco hijos, y muchas adolescentes ya tienen uno o dos hijos. Para subsistir tienen que a veces pedir, o trabajan a destajo, lavando ropa, limpiando casas, vendiendo lo que se pueda, cuando se pueda.

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Foto de Sara Cifuentes

Los jóvenes que son víctimas de esta miseria, se sienten desesperados y salen a robar, para poder comer y llevar algo a la casa. Los padres de familia que no han abandonado a sus hijos, trabajan como albañiles, arreglando puertas, limpiando carros, como vendedores ambulantes, pero les pagan tan mal. Un rico en Cartagena paga un promedio de cinco mil pesos por día, es decir dos dólares diarios a un trabajador como los que viven en estos barrios y pues ni modo de pelear, porque viene otro y trabaja por menos.

Un poco más allá, pero no mejor, en el Olaya sector central, calle de la Concepción, vive un grupo de desplazados de diferentes partes del país que llevan siete años viviendo en iguales condiciones de miseria que los otros habitantes ya mencionados.

Ellos dijeron a VOZ que varias organizaciones, incluyendo al Pastoral Social han recogido en varias oportunidades sus firmas, supuestamente para gestionar ayudas, pero nunca llegan y en cambio sí, ellos siguen con el hambre y la miseria esperando que el gobierno se acuerde de ellos.

La Red de Solidaridad Social para ellos es una burla, pues las oficinas quedan tan lejos desde donde ellos viven, y cada vez que van tienen que pedir prestado para el bus, y cuando llegan en la oficina les dicen que todavía no hay nada, así que se van debiendo lo del bus y sin para comer otra vez. Ellos dicen que en las noticias hablan y hablan de millones de pesos de ayudas para los desplazados, pero quién sabe que pasa, pues ellos siguen “en las mismas”.

Este grupo de desplazados viven en “casas múltiples” pero no por lo grandes, sino por que meten a cinco familias a vivir allí, en condiciones de hacinamiento, sin camas, ni ventiladores. Algunos tienen ideas para proyectos productivos, pero nadie se ha acercado a ofrecerles un patrocinio, pues ellos quieren poder subsistir por si mismos y que no les den una limosna cada vez que se le de la gana al gobierno, y más teniendo en cuenta que fueron desplazados por los paramilitares, situación que no parece importarle a la Red de Solidaridad Social, ni a nadie.

Abandonados, olvidados completamente, existen cientos de familias, niñas y niños muriendo de hambre, por enfermedades y contaminación. Sucede en Cartagena, capital de Bolívar en Colombia.

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Foto de Sara Cifuentes