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Hay más de siete mil quinientos presos políticos sufriendo hacinamiento, insalubridad y tortura
 

El 15 de octubre se conmemoró el Día Nacional de los Presos Políticos en Colombia. Son miles de hombres y mujeres que están siendo juzgados o fueron condenados por razones políticas, y que se encuentran en prisiones soportando la inclemencia del sistema penitenciario colombiano, fuertemente cuestionado por la conculcación sistemática a los derechos humanos y fundamentalesde la población privada de la libertad.

Las políticas de criminalización implementadas por el Estado, reflejadas además, en las legislaciones que penalizan la protesta social, han conllevado a que se prive de la libertad a campesinos, estudiantes, defensores de derechos humanos, pobladores urbanos, sindicalistas, grupos étnicos o cualquier persona considerada como un riesgo para la “seguridad nacional”, incluidas las que decidieron ejercer el derecho a rebelarse con las armas.

En la cárceles colombianas se encuentran centenares de humildes pobladores de zonas rurales y municipios pequeños, que son víctimas de capturas masivas e indiscriminadas señalados de ser supuestos milicianos de la guerrilla; arbitrariedad que en el fondo solo busca desvertebrar las comunidades que se oponen a la implementación de grandes proyectos económicos; como sucedió con diez campesinos de Tona, actualmente recluidos en la prisión de alta seguridad de Palogordo, procesados por el delito de rebelión desde el 6 de agosto de 2010.

Aparte de soportar condenas sumamente altas, los presos políticos y en general el resto de la población carcelaria recibe una deficiente atención médica, convirtiéndose en una problemática sistemática que origina incluso la muerte. Un claro ejemplo de ello es el caso de JOSE ALBEIRO MANJARRES CUPITRE, quien murió en total abandono en el pabellón de sanidad de la cárcel Modelo de Bucaramanga el 8 de enero de 2011; o del preso político ARCECIO LEMUS, quien el 1 de junio de 2010, falleció en un Hospital de Ibagué luego de sufrir durante más de un mes la negligencia del personal médico del establecimiento penitenciario y carcelario de alta seguridad Doña Juana de la Dorada Caldas; igual sucedió con los presos políticos JORDAN JAVIER RAMIREZ y OTONIEL CALDERON OVALLE quienes perdieron la vida por falta de atención adecuada y oportuna por parte de las autoridades carcelarias y de salud.

Al desconocimiento de la obligación de garantizar los derechos humanos de la población privada de la libertad, se suma la actuación vindicativa del Estado colombiano frente a los presos políticos, que se refleja entre otros, en la negligencia o indolencia que se asume frente a quienes padecen enfermedades graves en estado terminal o los lisiados con pérdida anotómica de órganos de sus cuerpos.

Tal es el caso de JUAN EMILIO CALLE CABEZAS quien a pesar de sufrir cáncer terminal del sistema linfático, es mantenido bajo el rigor de la cárcel negándosele la detención domiciliaria, o deDIOMEDES MENESES CARVAJALINO, reducido a una silla de ruedas como consecuencia de las torturas a las que fue sometido en su captura, hoy a punto de perder su pie izquierdo por falta de atención médica apropiada. Otro caso representativo es el de ORLANDO SALCEDO BUENAHORA, detenido político de la cárcel Modelo de Cúcuta, a quien durante un traslado a Palogordo en el que permaneció totalmente encadenado, se le introdujo un insecto en el ojo derecho, ocasionándole una infección que no fue tratada a pesar de sus peticiones, avanzando a tal punto que le produjo la pérdida total de la visión de este lado, la cual ha venido avanzado hacia el izquierdo. Igual situación sufren los presos políticos MARTIN EMILIO SANABRIA y DEIVIS JOHAN OCHOA VILLANUEVA, diagnosticados con diabetes, enfermedad grave y progresiva difícil de tratar desde las prisiones colombianas.

El caso de JOSE ALBEIRO MANJARRES CUPITRE, ARCECIO LEMUS, JORDAN JAVIER RAMIREZ, OTONIEL CALDERON OVALLE se suma a los numerosos casos de presos políticos que mueren en las cárceles colombianas debido al abandono sistemático del Estado. Sus muertes constituyen no sólo una flagrante violación a las normas del derecho internacional de los derechos humanos relacionadas con el tratamiento que debe recibir la población privada de la libertad en condiciones de grave enfermedad, sino que se constituye un abierto desconocimiento del derecho internacional humanitario, por cuanto varios de los presos políticos son combatientes rebeldes capturados por el Estado Colombiano.

La FCSPP hace un llamado a conmemorar el día del preso político,reconociendo que su existencia obedece a profundas e históricas causas que han originado un conflicto social y político en nuestro país durante más de cuatro décadas, al que la sociedad colombiana debe buscar salidas. Por tanto, la libertad de los presos políticos es un asunto que compete a las organizaciones sociales y a la población en general.

Este día hacemos memoria de lo ocurrido con el preso político JOSE ALBEIRO MANJARRES CUPITRE

Nueve meses después las circunstancias de su muerte siguen sin ser investigadas. Una muerte más en las prisiones colombianas que continúa en impunidad:

JOSE ALBEIRO MANJARRES CUPITRE de 30 años edad, era un combatiente del Ejército de Liberación Nacional capturado el 2 de marzo de 2008 en el Hospital Regional del Magdalena Medio de Barrancabermeja, donde se encontraba recibiendo atención médica después de haber sido gravemente herido en combates ocurridos en el Sur de Bolívar. Fue condenado a 28 años de prisión por su condición de combatiente, siendo enviado a la cárcel de Palogordo (Girón Santander), lugar en que desde el 1 de julio de 2009 solicitó ser atendido por un fuerte dolor abdominal.

A pesar de las huelgas de hambre de los presos políticos del patio tres de Palogordo y de múltiples derechos de petición dirigidos al INPEC, JOSE ALBEIRO nunca recibió atención médica especializada manifestando los médicos de Caprecom que se trataba simplemente de una “gastritis aguda”; pero solo hasta el 17 de diciembre de 2010 le fue diagnosticado cáncer de estómago en estado terminal.

El 6 de enero de 2011 el Hospital Universitario de Santander decidió enviarlo a morir al pabellón de Sanidad de la cárcel Modelo de Bucaramanga bajo el argumento que no se podía hacer clínicamente nada; cuando es por todos conocido que las prisiones en Colombia no reúne las condiciones necesarias para atender al tratamiento paliativo que exige una enfermedad de esta naturaleza. El 12 de enero de 2011 la cárcel Modelo de Bucaramanga informó de forma accidental que JOSE ALBEIRO había muerto desde el 8 de enero de 2011 a las 10:30 de la mañana, realizando el levantamiento del cuerpo el CTI, siendo enviado a medicina legal como “NN”.