Dinamarca perdió su inocencia

por Sven Tarp
Secretario Internacional, Partido Comunista de Dinamarca ML

1 de marzo de 2006

El diario derechista Jyllands-Posten juega con candela desde los años 30.

«Algo huele podrido en el reino de Dinamarca», escribió Shakespeare en su famoso Hamlet hace unos 400 años. Los acontecimientos de las últimas semanas y meses demuestran que las palabras de Shakespeare han cobrado nueva actualidad. Quienes vivimos y luchamos en Dinamarca podemos afirmar que algunas cosas no son como debieran ser.

Según el mito ya creado, todo empezó en mi pueblo natal, la ciudad de Aarhus, el 30 de septiembre del año pasado, cuando el periódico nacional Jyllands-Posten publicó 12 viñetas que transmitieron una imagen ofensiva y unilateral de Mahoma.

La explicación oficial que dio el director del periódico para justificar la publicación fue el deseo de desafiar la forma que en se emplea en Dinamarca la libertad de expresión que ya, según él, está amenazada por la creciente influencia de los musulmanes. Antes de la publicación se consultó a varios expertos que dejaron claro que las viñetas muy probablemente provocarían la ira de los musulmanes que se sentirían insultados por la forma en que se retrata a su profeta. O sea, desde el mismo inicio la publicación de las viñetas fue concebido como una provocación malévola.

Los verdaderos motivos

Siempre es difícil adivinar cuáles son los motivos personales de los que toman decisiones infelices. Y tales motivos son, de hecho, de poco interés. Lo que sí es importante es el contexto histórico en que se toman las decisiones y el papel que generalmente juegan los que las toman. Desde este punto de vista es fácil concluir que la publicación de las viñetas forma parte de una agenda promovida por la clase dominante de Dinamarca con un doble propósito:

1º - dividir a los trabajadores daneses en nacionales y extranjeros, cristianos y musulmanes, para debilitar su resistencia ante la brutal imposición de políticas neoliberales en un momento muy específico en que la economía danesa transitoriamente es una de las más prosperas dentro de una economía capitalista mundial en grave crisis;

2º- crear un imagen artificial del mundo musulmán como enemigo para enfrentar, con este argumento, la creciente reivindicación del pueblo danés de que las tropas danesas sean retiradas de Iraq donde participan en la ilegal ocupación encabezada por el imperialismo norteamericano.

Desde el principio, todo el caso ha sido tratado con una mezcla de arrogancia y estupidez, tanto de parte de los redactores del Jyllands-Posten como de parte del mismo gobierno danés.

Muy pronto quedó claro que los musulmanes sí se sentían insultados. La comunidad musulmana en Dinamarca, ya en el mes de octubre, organizó manifestaciones y exigió al periódico que se disculpara por las viñetas, pero este lo desestimó con el falso pretexto de defender la libertad de expresión. El 19 de octubre, los embajadores de 11 países musulmanes solicitaron una reunión con el gobierno danés. Pero el gobierno derechista de Anders Fogh Rasmussen negó dicha entrevista, que hubiera permitido evitar los acontecimientos siguientes.

En una acción sin precedente en la historia de la diplomacia danesa, 22 ex embajadores daneses salieron públicamente a criticar la negativa del primer ministro a reunirse con los representantes de los países musulmanes. Incluso les apoyó el ex ministro de Asuntos Exteriores, Uffe Ellemann-Jensen, un guerrero frío y político derechista que, sin embargo, es sensible hacia este tipo de problemas culturales. Pero el gobierno se mantuvo rígido en su posición. Parece que no le venía mal el hecho de que las viñetas desviaran la atención popular de las consecuencias sociales de sus profundas «reformas» del sistema de «bienestar» anunciadas durante los meses de otoño.

Sólo cuando la agenda nacional se transformó en una crisis internacional sin precedentes, el gobierno y el periódico decidieron echar manos a la obra, pero incluso en este momento su arrogancia les impidió que salvaran lo que pudiera salvarse. Por ejemplo, el director del Jyllands-Posten pidió disculpas por el hecho de que los musulmanes se sentían insultados, pero no por la publicación de las viñetas porque tal cosa significaría, según él mismo, una violación de su libertad de expresión. De este modo, la disculpa no fue suficiente para calmar y parar las protestas y tampoco lo fue la aparición del primer ministro ante los canales de televisión árabes y musulmanes donde no suministró el mensaje esperado.

Un periódico reaccionario

El Jyllands-Posten es uno de los mayores periódicos de Dinamarca con una larga tradición de política derechista. En los años de 1930 tuvo la mala fama de defender posiciones pro-nazis. Después de la Segunda Guerra Mundial se volvió completamente pro-OTAN. Durante la guerra de Vietnam fue un fiel aliado del imperialismo yanqui. Y hoy en día es un defensor ardiente del estado sionista de Israel y de la ocupación imperialista de Iraq y Afganistán, además de la presión contra Irán, Siria y otros países independientes.

El Jyllands-Posten es considerado la voz oficiosa del Partido Liberal del primer ministro Anders Fogh Rasmussen, y como tal, no es un actor inocente en la crisis actual. Su defensa de la libertad de expresión no pasa de ser una hipocresía.

Durante los últimos años, el Jyllands-Posten se ha transformado en una plataforma de los ataques y calumnias más infames contra los comunistas y otras personas progresistas. Hasta el catedrático más estúpido tiene libre acceso a sus columnas. La libertad de expresión practicada por el periódico se usa para tergiversar, silenciar y criminalizar las ideas comunistas y progresistas. La forma en que retrata a los antiguos países socialistas en Europa y a los comunistas daneses activos durante la guerra fría es tan insultante como las 12 viñetas.

Según la leyenda, la bandera nacional, la Dannebrog, cayó del cielo, totalmente terminada y acabada, en el año 1219 durante la batalla de Lyndanisse donde los cruzados daneses lucharon para cristianizar a los paganos estonianos. Ocho siglos después, el Jyllands-Posten y la burguesía en poder en Dinamarca presentan la libertad de expresión como un principio sagrado y absolutista que, de forma similar, cayó del cielo, totalmente terminado y acabado, en su actual versión intolerante y miope danesa.

Para los comunistas daneses, la libertad de expresión es un principio hermoso que se viste de forma concreta según el contexto histórico concreto y la clase social que lo aplica. La libertad de expresión es una necesidad para el libre desarrollo del individuo y su participación en los procesos democráticos de la sociedad moderna, pero no se puede aceptar como un derecho ilimitado de la clase dominante a insultar a otros pueblos y causar tensiones, violencia, guerras y destrucción. La libertad de expresión siempre debe subordinarse a la ética y las reglas de comportamiento civilizado entre los pueblos y las naciones.

Un gobierno reaccionario

La amplitud de las protestas anti-danesas que se han extendido por todo el mundo musulmán durante las últimas semanas ha cogido de sorpresa al pueblo de Dinamarca. Muy pocos esperaban que algo parecido pudiera pasar. Desde hace años, los daneses han sido indoctrinado con la ilusión de que viven en el mejor de todos los mundos; de que ellos mismos son tan tolerantes y los demás intolerantes, especialmente los musulmanes; de que su país es respetado y su gobierno bienintencionado y generoso; de que las tropas danesas en Afganistán y Iraq hacen un buen trabajo humanitario y son bien recibidos por los pueblos afgano e iraquí, etc.

Esta mentira ha sobrevivido y se ha enraizado porque la gran prensa danesa, aunque ella misma se autodenomina liberal y tolerante, se ha vuelto una de las más controladas y restringidas en Europa. Este fenómeno también explica por qué el pueblo danés no se ha enterado de lo que ha estado en camino desde hace varios años.

Dinamarca --que hace 20 años se conocía por su sistema socialdemócrata de bienestar, su asistencia humanitaria al tercer mundo y su política de «notas explicativas« que se opuso de cierta forma a los planes más agresivos de los EU y la OTAN-- viene transformándose en un país muy reaccionario. A nivel internacional, esto se expresa en su subordinación al imperialismo norteamericano y su participación en las guerras agresivas contra Yugoslavia, Afganistán y Iraq. Al mismo tiempo, la «ayuda» danesa al tercer mundo está cada vez más condicionada a la aceptación, por parte de los países receptores, de posiciones neoliberales y proimperialistas.

A nivel nacional, la legislación llamada «antiterrorista», los intentos de criminalizar a los comunistas y el tono cada vez más intolerante en la discusión sobre la inmigración son algunas de expresiones de un estado reaccionario que varias veces ha sido censurado por la ONU, el Consejo de Europa y Amnistía Internacional por su violación de los derechos humanos.

Ahora, el pueblo danés está pagando el precio por las estúpidas acciones de su arrogante y reaccionaria clase dominante. Hasta los periodistas de los grandes medios de comunicación que, durante años, han contado mentiras, han caído, como Hitler en 1941, en la trampa de sus propias mentiras. Aparentemente creían lo que estaban diciendo y escribiendo y se han sorprendido tanto como la mayoría del pueblo por la respuesta de los musulmanes. Pero en vez de iniciar un proceso de autocrítica, están buscando a unos chivos expiatorios, y los han encontrado entre unos imanes locales que, de hecho, han recurrido en contradicciones y manipulaciones para promover su propia agenda.

En esta situación, la respuesta arrogante del gobierno ha sido el de establecer una distinción entre musulmanes «buenos» y «malos» y promover una organización nacional de los «buenos» ignorando o insultando a los «malos». Esta táctica puede que resuelva un problema concreto en una situación concreta en que el gobierno desesperadamente está buscando a algunos aliados entre los musulmanes, pero a largo plazo es más probable que eche leña al fuego.

Una historia de más de cien años

La crisis actual no se puede explicar sólo por las viñetas y la arrogancia de los círculos dominantes de Dinamarca, aunque ellos sí tienen parte de la culpa. La explicación profunda debe encontrarse en las repetidas humillaciones sufridas por los pueblos musulmanes desde más de un siglo, primero bajo el yugo del colonialismo europeo y ahora en forma de la dominación imperialista de los Estados Unidos y Europa con sus constantes agresiones, ocupaciones e imposiciones de los intereses occidentales en sus países. La reacción musulmana ha estado en camino durante mucho tiempo. En este sentido es totalmente fortuito que haya sido precisamente Dinamarca y las viñetas las que provocaron la actual revuelta entre los pueblos musulmanes. Habría estallado más tarde o más temprano.

En la superficie, la actual revuelta está tomando la forma de una confrontación entre civilizaciones, un tipo de guerra religiosa, con todo el fanatismo irracional, diversas agendas, peligros y líneas divisoras poco claras que lleva consigo. Pero en su esencia constituye un importante movimiento antiimperialista dirigido contra el imperialismo mundial encabezado por los Estados Unidos y con Dinamarca como un hermano pequeño muy activo y arrogante. Los comunistas daneses saludamos a este movimiento y esperamos que encuentre formas de expresión cada vez más claras y consecuentes.

Sin embargo, el hecho de que haya tomado una forma religiosa mezclada con fanatismo y diversas agendas locales y regionales también crea confusión y contradicciones secundarias y hace que sea aún más difícil y complicado forjar un frente antiimperialista a nivel internacional. Por ejemplo, la quema de banderas y símbolos nacionales daneses, aunque sean justificables, hieren los sentimientos nacionales de una parte considerable de la población danesa, y de esta manera, contribuyen a reforzar a los partidos derechistas y extremistas de Dinamarca. Según los últimos sondeos, el extremista Partido del Pueblo Danés ha subido bastante durante las últimas semanas y casi empata con el Partido Socialdemócrata, estando a punto de transformarse en el segundo partido político de Dinamarca.

Sin embargo, la situación nacional es muy contradictoria. Los sondeos también indican que mientras casi el 80% de la población apoya al Jyllands-Posten cuando éste se niega a disculparse, al mismo tiempo hay un número creciente de daneses --que ahora son un poco más de la mitad de la población-- que comprenden que los musulmanes se sientan insultados por las viñetas. Por todas partes se están organizando manifestaciones espontáneas por la tolerancia y la solidaridad. Otro efecto positivo de la revuelta en los países musulmanes es que la tercera parte de los soldados daneses que están a punto de macharse a Iraq ya se niegan a ir. O sea, una importante batalla de ideas se está desarrollando dentro de la sociedad danesa.

La posición de los comunistas daneses

El Partido Comunista de Dinamarca ML, que junto con otras fuerzas comunistas está preparando la fundación de un nuevo partido comunista en un congreso de unificación en el próximo mes de noviembre, está jugando un papel activo en la actual lucha de clases y batalla de ideas. Nuestra principal línea de actividades es la lucha por la unidad de la clase obrera y la movilización de los sindicatos locales y nacionales contra la política de división de la burguesía en el poder. Al mismo tiempo exigimos que el Jyllands-Posten publique una disculpa unívoca y que el gobierno se pronuncie de modo tal que quede completamente claro que condena la provocación.

Nuestro partido también participa en las preparaciones para las grandes manifestaciones por la paz el día 18 de marzo, que se organizarán bajo la bandera amplia de retirar a las tropas de Iraq. Al mismo tiempo, estamos reforzando nuestra solidaridad con la resistencia iraquí y con el pueblo palestino y también condenamos las presiones imperialistas contra Irán, Siria y otros países independientes. Queremos aprovechar la presente crisis para reforzar el movimiento antiimperialista de solidaridad con los pueblos oprimidos de todo el planeta.

Finalmente, decimos a los hermanos musulmanes que al fin y al cabo tenemos los mismos enemigos, o sea el imperialismo mundial encabezado por la actual administración de Bush, y por lo tanto, debemos unirnos para combatir a este enemigo número uno de la humanidad.

Lo agrario Derechos humanos Plan Colombia Movimientos sociales Desarrollo regional Opinión Internacional Contáctenos Últimas Noticias Conflicto Medio ambiente ¿Qué es Prensa Rural?