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34 veredas del sur de Bolívar quieren
sembrar paz por Isis Beleño - Vanguardia Liberal
En una rueda de prensa, la Corporación de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (Pdpmm) y la Asociación de Campesinos del Valle del Río Cimitarra (ACVC) anunciaron la realización del encuentro "Sembradores de vida digna y desarrollo" como una de las primeras acciones de la zona de desarrollo integral para el sur de Bolívar, proyecto que fue lanzado, justo, en el marco de la asamblea. Sin embargo, nadie dimensionó que el encuentro tuviera tanta trascendencia para la región. El asunto 'pintaba' como una reunión más para hablar de paz y desarrollo. El camino Como era de esperarse, la salida se retrasó; el tiempo en la zona auguraba dificultades y la camioneta que transportaría a las comisiones y medios de comunicación no llegaba. El destino suponía recorrer 42 accidentados kilómetros desde la cabecera municipal de San Pablo. En principio, un carro no tardaría más de 45 minutos haciendo el recorrido, pero debido al mal estado de la vía el viaje puede durar más de dos horas en época seca. Pendientes, lodo, enormes piedras, quebradas y caños que cruzan el camino, sumado a una constante lluvia, hacen inaccesible aquella vereda olvidada y marcada por los continuos enfrentamientos de los grupos alzados en armas. El paisaje es apabullante y contradictorio. Grandes arbustos, un verdor intenso --quizá por el invierno--, muchas quebradas, el ocre subido de la vía, el contraste de la vegetación nativa con los sembrados de coca, los parches grisáceos de la quema, la vida en contraposición a la deforestación. Coca junto a cultivos de plátano y las evidentes huellas de las fumigaciones con glifosato frente a grandes extensiones de bosque virgen. Finalmente, a las 3:30 de la tarde, seis horas después de la salida, llegaron las últimas personas al encuentro. Zona estratégica Es difícil imaginar que zonas tan apartadas, carentes de las más mínimas condiciones de infraestructura de las sociedades modernas, donde no hay luz ni teléfono, sometidas a constantes bloqueos y donde nunca se ha hecho inversión por parte del Estado, se puedan convertir en sitios de interés estratégico para la guerrilla, paramilitares y el aparato estatal. César Jerez de la ACVC explicó que hace dos años las zonas rurales de Yondó (Antioquia), Cantagallo, Remedios y San Pablo (Sur de Bolívar), fueron decretadas zonas de reserva campesina, más o menos 3.500 hectáreas, de las cuales 150 mil son zonas de reserva forestal. "Aquí se confunden los intereses del latifundio, ganadería y narcotráfico con los megaproyectos de explotación maderera, aurífera, los proyectos viales entre el Magdalena Medio y Antioquia e inclusive la explotación petrolera", sostuvo Jerez. Alto Cañabraval es un corredor que se disputan las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y las FARC. Durante los dos últimos años ha sufrido tres bloqueos que impidieron la entrada y salida de comestibles, medicinas y otros productos. Valor y persistencia Pese a todo lo anterior, sus habitantes no quieren salir de esa tierra. "Tenemos derecho a vivir aquí, a pensar en cosas mejores", dijo Jairo Pinzón de la vereda Las Virgencitas, en el municipio de Simití, al hacer su presentación durante la asamblea. Y con él estaban más de 100 campesinos a los que no les importó el mal tiempo. Algunos subieron a pie y otros en mula para asistir a una reunión en la que se definiría, en cierta manera, una parte de su futuro. Allí se presentaron los proyectos sobre los cuales se trabajará en los próximos meses y que según el Pdpmm tendrán una inversión de 356 millones de pesos, recursos de la Unión Europea. "Esto me motiva porque los paramilitares han llegado a mi corregimiento y tres veces lo han quemado; hemos sido unas personas muy resistentes. No tenemos cómo sacar los productos de pancoger, porque estamos muy alejados del pueblo y la coca es la única forma de subsistir", dijo Mario Ocampo, un campesino del corregimiento El Paraíso, jurisdicción de Simití. Nadie quiere irse porque han permanecido durante tanto tiempo internados en el campo que una vida en el pueblo o en la ciudad les resultaría extraña. "La gente está 'mamada' de huir, hay casos de personas que han tenido 14 desplazamientos porque queman los caseríos", narró Jerez. Región de desarrollo La zona de desarrollo integral del sur de Bolívar nace a partir del interés de organizaciones sociales y la comunidad internacional en sacar adelante a poblaciones rurales del Magdalena Medio donde los cultivos ilícitos son la única fuente de sustento. Sobre dos supuestos trabaja el proyecto: fortalecimiento del tejido social y la implementación de proyectos productivos. Junto a las acciones de sustitución de coca, la iniciativa busca dar acompañamiento a las comunidades para garantizar el éxito de los programas. En la primera fase del Laboratorio de Paz, la Unión Europea destinó cerca de 14 millones de euros y el gobierno colombiano aportó una contrapartida de cinco millones de euros, de los cuales se destinaron 806 millones de pesos que incluyen el proyecto de cacao y cinco iniciativas más. Para la segunda fase, que iniciará en el 2005, se estima que la cooperación internacional estará por el orden de los 30 millones de euros, aseguró Manuel Rentería, uno de los coordinadores del proyecto del Pdpmm. De esta suma, aún se desconoce cuántos recursos irán a parar en la zona de desarrollo integral, "sólo hasta cuando esté listo el diagnóstico agropecuario de la región y presentemos un plan de desarrollo, la Unión Europea señalará el monto de la cooperación", indicó el coordinador en el Sur de Bolívar de la ACVC, Andrés Gil. Sembrando cacao Hasta el momento hay diseñados seis proyectos. Uno de los más interesantes es el de siembra de cacao orgánico. "La ejecución del proyecto busca mejorar el ingreso lícito de las familias campesinas", sostuvo el coordinador de la Cooperativa de Cacaocultores, Ecocacao, Alexander Llanos. La meta es sembrar 1.800 hectáreas, 900 en seis veredas de San Pablo y la otra mitad en el sector rural de Cantagallo; para lo cual se destinarán nueve mil millones de pesos financiados por Finagro con el respaldo de un fondo de garantías creado por la Unión Europea y el apoyo del Pdpmm. La ejecución está a cargo de Ecocacao, una cooperativa qua agrupa a 1.500 pequeños productores de San Vicente, Landázuri y Carare Opón. "La comercialización ya está garantizada porque se gestionó la compra del cacao con las compañías nacionales transformadoras de cacao, además Colombia sólo produce el 50% de lo que consume", afirmó Llanos. También está la creación de dos granjas pedagógicas en Aguas Lindas-Virgencitas, en zona fronteriza entre San Pablo y Simití, el fortalecimiento de un proyecto de caña panelera, el aseguramiento de semillas de fríjol y arroz y, por supuesto, un programa de seguridad alimentaria. Sueños suspendidos Los niños de la vereda Alto Cañabraval se pusieron a pintar con témperas lo que esperan de la zona de desarrollo, hicieron cartas al niño Dios y dibujaron cómo ven a su comunidad. "La vida donde no hay vida" es el título de la pintura de un niño que muestra unas casas quemadas y al lado de ellas las nuevas edificaciones construidas por sus padres y vecinos, quienes obstinadamente desean demostrar que la muerte no puede con ellos. En un tablero colocaron sus sueños: "Todo hombre tiene derecho a ser feliz", "niño Dios quiero que haya teléfono, más casas y luz", "yo quiero ser bueno". Los niños esperan que sus peticiones puedan ser concedidas y que no les suceda como a Héctor, guerrillero de las FARC, "vigilante de la zona", que un día pensó en estudiar pero se fue para el monte por venganza y ahora reconoce que sólo puede añorar el futuro de sus hijos, "me gustaría que los niños salgan adelante, como uno acá tiene compromisos no puedo pensar en irme para la ciudad". |