Tres miradas al Plan Colombia

Mujeres fumigadas tienen hasta un 36% de sus células genéticas dañadas

Además hay 170 mil desplazados colombianos en Ecuador por fumigaciones con glifosato en la frontera.

Alexia Guilera Madariaga
Agencia Prensa Rural

Noviembre 26 de 2003

Prensa Rural habló con Luis Ángel Saavedra, director técnico de la Fundación Regional en Asesoría de Derechos Humanos (Inredh), con sede en Quito. Esta organización ha realizado una serie de investigaciones sobre las consecuencias -en forma de desplazamiento y de la militarización- que se están dando en el Ecuador a raíz de la ejecución del Plan Colombia.

- ¿Cuál sería el dato más alarmante de todos los que ha recopilado haciendo estos estudios?

- La principal constatación, muy alarmante, es que el Plan Colombia es parte de una gran estrategia para controlar los movimientos sociales de América Latina y los recursos de esta parte del mundo. No es gratuito que existan otros planes similares que se están implementando en diversos puntos de Latinoamérica: el Plan Dignidad en Bolivia, el Plan Opción Cero en Perú... de control militar bajo el pretexto de la coca, que se instituyen en sitios donde los movimientos sociales están más activos. Se está destinando una gran cantidad de recursos en gasto militar para controlar estos movimientos con el pretexto del control del narcotráfico y del fortalecimiento de la democracia.

- ¿Sería algo parecido al pretexto del comunismo para intervenir en ciertos países en los 60 y 70?

- La dinámica es similar, sólo que ahora encontraron un enemigo más identificable y concreto, que es la droga. El comunismo era un enemigo ideológico. Ahora el enemigo tiene rostro, tiene territorio: es la coca. Los programas que se implementaron ahora son los mismos que en los 70, con una diferencia: mayor tecnología y mayores recursos y ya una intervención de forma directa, con mayor cantidad de hombres involucrados en el conflicto armado.

-¿Por qué en otros países productores de hoja de coca, como Perú y Bolivia, no hay planes con la agresividad del Plan Colombia ni la presión de EU para erradicar la coca es tan fuerte como en Colombia?

- En Bolivia ha habido una fuerte oposición de los campesinos pero también hay un dato adicional: los ministerios de Medio Ambiente tanto de Perú como de Bolivia se han opuesto a las fumigaciones porque tienen serios cuestionamientos sobre éstas por el daño medioambiental y a la salud humana. Ambos gobiernos han buscado soluciones distintas como la erradicación manual, trasplantes, cultivos alternativos... y se ha ido erradicando de esa forma. En Colombia es paradójico que la sra. Suárez, que es precisamente quien estaba dirigiendo el Plan Colombia, que estaba de acuerdo y protegió las fumigaciones, ahora es la ministra de Medio Ambiente...

Pero, además, si nos vamos más allá, desde Ecuador, las organizaciones sociales estamos convencidas de que el plan de fumigaciones no es un plan antinarcóticos ni para erradicar la hoja de coca sino que constituye la más grande estrategia de limpieza social que se ha visto en América Latina.

- ¿Qué le hace suponer eso?

- Si hacemos un análisis de la implementación de los pactos sociales aquí en América, nos damos cuenta de que estuvieron realmente concebidos para fracasar. A ONG que no tenían nada que hacer en el territorio, que no conocían la situación, se les dio varios millones de dólares para que fueran ellas las encargadas de implementar programas en territorios que jamás conocieron.

Por otro lado, hubo un altísimo grado de corrupción en la distribución de los bienes que se entregaban a los campesinos para que pudieran erradicar los cultivos: se les acabó dando a los campesinos gallinas de criadero para que comiesen en el campo, se les dijo: "miren: esta es la plata para ustedes" pero nunca se la dieron... Tenemos la convicción de que fueron planes diseñados para fracasar y eso les daba el argumento preciso para para intervenir militarmente.

- ¿Y por qué quieren intervenir militarmente en esas zonas?

- Hay que darnos cuenta de que los programas de fumigación están precisamente en zonas donde existen grandes recursos naturales y son los indígenas y los campesinos los que están asentados en esos territorios.

- ¿Las fumigaciones también han ocasionado desplazamiento forzado?

- Sí y está siendo masivo. Lo más triste es que si se analiza el plan de contingencia que el Acnur (Alto Comisionado de la ONU para Refugiados) diseñó en la frontera Ecuador-Colombia para acoger a las víctimas de estas fumigaciones, estaba pensado para acoger un flujo de refugiados de 200 mil personas y se prepararon para eso: alistaron carpas, bidones de agua para implementar campamentos de esta naturaleza. Eso nos hace pensar que ya Acnur sabía las consecuencias de las fumigaciones del Plan Colombia. Lo único que pasó es que el desplazamiento de realizó de manera distinta a como Acnur previó: es masivo pero en vez de llegar todos a un campamento de refugiados se hizo escalonadamente y se ubicaron en comunidades porque para los indígenas, afrodescendientes y campesinos no hay fronteras, son comunidades únicas. Entonces pasaron a Ecuador donde el compadre, donde el tío, donde el hermano... no hubo ese flujo estilo Bosnia, refugiados que en algún momento iban a invadir Lago Agrio, que es lo que pensaba Acnur. Pero lo cierto es que hay alrededor de 170 mil desplazados colombianos a Ecuador por culpa de las fumigaciones del Plan Colombia desde el 2000.

- Esas consecuencias del Plan Colombia tienen otra "pata" importante: la militarización...

- Bueno, sí: esa militarización se ha concretado en la construcción de la base militar estadounidense de Manta. Es interesante analizar cómo se le ha vendido esta base a la población bajo el pretexto de que iba a llevar el progreso; se les dijo que iba a haber más progreso, más trabajo, más seguridad, que atraería a las inversiones... Entonces, toda la gente de Manta -que es un puerto del centro de la costa ecuatoriana- se preparó para recibir a los militares de los EU y creyó en esas promesas. Muchas personas de Manta pidieron préstamos para mejorar la infraestructura turística y defendió el convenio para que se construyera la base. Luego, el Gobierno se amparó en esa defensa y dijo que el convenio era aceptado por la población. Ahora, tres años después, esa misma gente que se endeudó esta arrepentida porque no tiene cómo pagar esos préstamos.

- Entonces ¿para qué construyeron los EU realmente la base de Manta?

- Supuestamente es una base de interdicción y monitoreo aéreo de narcotráfico. Pero hasta el momento, que nosotros conozcamos -y eso que le hemos pedido a la embajada de los EU una lista de cuáles han sido los resultados de la base- no hemos conocido de un solo caso de interdicción de barcos o aviones con droga. Lo que sí conocemos son casos de interdicción de barcos de emigrantes. Y si vemos la tecnología y la infraestructura instalada en la base de Manta podemos darnos cuenta, sin ser grandes especialistas, de que desde ahí se puede controlar toda Latinoamérica: es un centro geoestratégico que le permite llegar a cualquiera de los países de Latinoamérica en cuestión de minutos. Además, el tipo de pista que se instaló allí está en capacidad de recibir cualquier cantidad de equipo militar.

- ¿Cuáles son las consecuencias en la ciudad de Manta de la instalación de la base militar allí?

- Lo que nosotros hemos detectado es un acelerado crecimiento tanto de los centros de trabajo sexual y de abuso sexual infantil. Hemos hecho estudios sobre eso y vemos que cada mes se están inscribiendo nuevas trabajadoras sexuales y cada vez más jóvenes. Igual las playas y discotecas están llenas de adolescentes esperando a los soldados estadounidenses de tal manera que este es el negocio que está prosperando.

- O sea: que llegó el dólar y llegó la base de Manta...

- ... y llegó además un presidente que se declaró el mejor aliado de EU y que no dice nada frente a las amenazas y los sufrimientos de su pueblo en la frontera con Colombia. O sea: estamos ante un gobierno totalmente sumiso con los EU. Si acá en Colombia tenemos un gobierno canalla que implementa toda una estrategia de agresión a su pueblo, en Ecuador tenemos un gobierno doblemente canalla porque no sólo respalda al de aquí, sino que también niega las consecuencias del Plan Colombia que se están dando en el Ecuador.

-¿ Las fumigaciones hechas en Colombia, a cuántos kilómetros hacia adentro del Ecuador llegaron?

- Se ha constatado que han afectado a la salud de personas y al medio ambiente hasta 10 km adentro de la frontera: por eso nosotros estamos reclamando al gobierno de Colombia que fumigue 10 km adentro de su territorio.

- ¿Qué tipo de malestar se detectó en las personas?

- En un primer informe se constataron síntomas de intoxicación: mareos, diarreas, vómitos, granos... Se detectó también la muerte de cuatro niños recién nacidos. Pero el gobierno colombiano dijo que este no era un informe técnico -a pesar de que está hecho por un médico tropicalista- que eran una serie de elucubraciones y que de ahí no pasaba.

Entonces se volvió a hacer otro informe, más elaborado, y esta vez se implicó en él al laboratorio de genética molecular de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (que es el mejor del país y además es independiente absolutamente) y se recogieron muestra de 25 mujeres a 80 km del lugar de la fumigación, de la frontera. Éstas vivían en las mismas condiciones que 12 mujeres ecuatorianas que habían recibido las fumigaciones en la frontera y de 12 mujeres colombianas que también habían recibido fumigación.

- ¿Cuál fue el resultado?

- Las mujeres que recibieron fumigación tienen hasta un 36% de sus células genéticas dañadas. El daño genético las hace propensas a cáncer del cuello uterino, a tener abortos -de hecho hemos tenido un mayor índice de abortos después de iniciarse las fumigaciones-, también tienen propensión a ser infértiles.

- ¿Qué les diría usted a los campesinos cuyos cultivos de coca han sido fumigados: que renuncien y se desplacen o que sigan sembrando coca mientras siga sin haber otro medio de vida para ellos?

- Si no hubiese negocio de cocaína, es decir, si no hubiese acetona, ácido clorhídrico, ácido sulfúrico, gasolina blanca, o sea todos los precursores con los que se fabrica la cocaína... y todos ellos se producen en EU y Europa. La coca tan sólo constituye el 14% del total de ingredientes de la cocaína. Por tanto, el 86% de ingredientes de la cocaína los producen los EU y Europa. Entonces, si los campesinos están cultivando coca en forma industrial es porque hay alguien que está produciendo todos estos precursores. Además, los campesinos reciben alrededor del 0,06% del negocio de la cocaína: es una plata que está en el sistema financiero de los EU y, en menor grado, del de Europa: si se controla ese sistema financiero no habría necesidad de controlar la coca.

Yo creo que la coca tiene una serie de posibilidades nutricionales y se podría organizar una industria de la coca lícita y sería un factor de desarrollo de los pueblos campesinos, pero la cocaína no es un negocio de los campesinos de Latinoamérica: es un negocio de los grandes traficantes cuyas ganancias se quedan en EU. Hay una teoría que dice que si se elimina el negocio de la cocaína, gran parte del sistema financiero mundial se iría a la quiebra y, lógicamente, todo el de Colombia.

- Y los campesinos tampoco tienen nada que ver con la filosofía que hay detrás del mundo de la cocaína...

- Claro, fíjese: entre los campesinos y cultivadores de coca no hay adictos a la cocaína: ellos, los indígenas, simplemente mascan la hoja, de forma natural porque lo que hay acá en Colombia, en Perú, en Bolivia es un uso espiritual de la coca...

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