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Barcelona, Catalunya
Can Piella, un proyecto sociocultural
Catalina Carmona Ruiz / Jueves 16 de mayo de 2013
 

Hace cinco años comenzó el proyecto de Can Piella con cinco jóvenes, la mayoría vivían en Barcelona. Encontraron un espacio que no constaba en el registro de propiedad, una Masía abandonada desde había más de 10 años que tenía peligro de caerse dado que se estaba deshaciendo a pedacitos. Entraron con las ganas de rehabilitar la casa, una Masía del siglo XVII que en la actualidad esta pendiente de ser catalogada como patrimonio histórico.

La zona donde está Can Piella estaba llena de escombros, no había acceso directo al agua y poco a poco fueron recuperando el espacio, recogiendo escombros, recuperando una balsa para obtener el agua. Recogieron los escombros y se reutilizaron materiales para recuperarlos e incorporarlos en los caminos o en la casa. Se arreglaron diversos espacios de la casa, se mejoró el techo, la cocina y se construyó un horno.

Se comenzó el huerto y se generó un proyecto que daba una vida totalmente distinta a un espacio donde antes venían camiones a descargar vertidos tóxicos o basuras de todo tipo. Los camiones habían convertido el espacio en un vertedero ilegal.

Desde el 2009 los integrantes del proyecto y vecinos de la zona han recuperado no sólo la casa, sino también espacios colindantes. Sembraron frutales haciendo un cuidado respetuoso y responsable con la naturaleza. Desde entonces, Can Piella ha sido una casa donde se han realizado diversas actividades sociales y culturales. Se han realizado formaciones y cursos de diversa índole, entre ellos, sobre permacultura y huerto. Se han realizado diversas actividades culturales como recitales de poesía, performance, teatro y conciertos. Todo esto, siendo un espacio de libre acceso y gratuito.

Más adelante, se descubrió que la casa era propiedad del Grupo Alcaraz, una empresa de más de 60 años dirigida por la familia Alcaraz. El propietario de dicha empresa está relacionado con casos de corrupción urbanística. Según el semanario Directa menciona que: Manuel Alcaraz Puig “el año 1990, cuando dirigía la empresa Polizur fue detenido por la Guardia Civil por orden del Juez Emilio Soler, bajo la acusación de haber orquestado una red de fraude en el pago del IVA. Además que entidades de vecinos y grupos políticos de oposición al Consorcio de Montcada y Reixac también lo acusaron de connivencia con el alcalde César Arrizabalaga a la hora de recibir importantes beneplácitos por la construcción de edificaciones y urbanizaciones”.

Desalojando la cultura y el patrimonio.

El proyecto de Can Piella tenía una orden de desalojo cautelar que les daba cinco días para que dejaran el espacio. La orden apelaba al delito permanente de privar al propietario del uso del espacio, por el supuesto daño que se realiza a la Masía. Cuando en realidad todo demuestra que el sitio se ha mejorado, se han recogido los escombros, el terreno ha sido cultivado, recuperando usos y costumbres patrimoniales y se ha arreglado la Masía. Sin embargo, ayer a las 6:30 de la mañana comenzaron a desalojar la casa, desmontando uno de los proyectos socioculturales más activos de la zona.

Dos personas se colocaron en una torre de 18 metros para resistir el desalojo. Era un acto simbólico llamado: “el nido sobre la Masía” en el cual se arriesgaba la seguridad y la vida de las dos personas que estaban allí, como acto de desobediencia civil y rechazo al desalojo.

Alrededor de 20 furgonetas de la policía de la Generalitat de Cataluña entraron al terreno, según fuentes que se encontraban en el lugar. Los Mossos de Escuadra después de varios intentos fallidos vieron que no podían bajar a las dos personas que se encontraban en la torre. Finalmente trajeron una grúa con la que obligaron a bajar a las dos personas que se encontraban en la estructura. Durante el desalojo al parecer los Mozos de Escuadra rompieron el techo de la Masía del siglo XVII, tal vez al lanzar a bajo la torre de 18 metros, cortando las bases de la estructura metálica, que estaba sobre la casa.

El desalojo duró alrededor de 4 horas, en las que se llevaron a cinco personas detenidas quienes fueron liberadas el mismo día durante la noche. La presión social fue constante durante el desalojo, varias personas se acercaron a la Masía para apoyar el proyecto sociocultural.

Y durante todo el día del 15 de marzo, se organizaron manifestaciones y concentraciones por Montcada y por Barcelona. Decenas de manifestantes cerraron la autopista AP-7 en dirección de Girona. Realizaron una acción en unas torres de Alcaraz en Montcada donde desplegaron una pancarta que ponía en catalán: la ley siembra injusticia, #SOSCanPiella.

En Barcelona, luego de una concentración en Jardinets de Gracia, cientos de personas caminaron hacia la puerta de la inmobiliaria del grupo Alcaraz ubicada en la Avenida diagonal 468.

Una vez allí una representante del grupo de Can Piella habló con un megáfono hacia los que se encontraban allí, agradeciendo su apoyo y mencionó que: “Tenemos mucha rabia pero a la vez muchas ganas de seguir construyendo lo que estábamos haciendo porque estábamos generando una alternativa. Ahí está el futuro de todas nuestras reivindicaciones, que podamos valernos por nosotras mismas, reivindicando toda esa autonomía y practicarla.”

La puerta de la inmobiliaria quedó empapelada con comunicados e información sobre la injusticia del desalojo. De allí el grupo de manifestantes salió cortando la circulación de las calles de Diagonal, Passeig de Gracia, Gran Vía que son de las vías más importantes para acceder al centro de la ciudad. La manifestación llegó hasta plaza de Cataluña

En un comunicado de Can Piella mencionaban varias de las razones por las que están luchando, entre ellas: por la tierra, el patrimonio, el conocimiento compartido, las ansias de cooperación, la integración del entorno y las personas, la capacidad de autoorganización, de hacer las cosas por sí mismos, de trabajar colectivamente y “que la propiedad especuladora y el lucro no estén por encima de la dignidad de las personas.”.

El proyecto de Can Piella seguirá porque está hecho por personas y la búsqueda de estas para hacer un mundo más justo es un mensaje constante en sus reivindicaciones.