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Sobre espionajes y violación de derechos humanos
El espionaje ilegal del gobierno colombiano en Europa
Javier Arjona, Javier Orozco Peñaranda / Miércoles 30 de octubre de 2013
 

La vieja Europa convertida en potencia subordinada de los EUA olvidó que el Tío Sam no tiene amigos sino intereses y se muestra ofendida porque descubrió que el decadente imperio a diario mete sus narices empolvadas en todas las casas de la aldea global de la que se autoerigió en vigilante, por lo que encima espera que le demos las gracias.

Los perros falderos del Tío tienen en la lucha contra el terrorismo otra excusa para justificar sus intromisiones consideradas como normales. Más allá de violar la privacidad y la dignidad de instituciones y personas, el voyerismo imperial es peligroso. El ex presidente de Colombia Alvaro Uribe Vélez -siguiendo los métodos del amo- espió en Asturias a las víctimas del terrorismo de Estado y los gobiernos –tanto del PSOE como del PP- miraron para otro lado, mientras una jueza de Madrid ve como se le paraliza el proceso por falta de apoyos institucionales.

En los años del espionaje ilegal del gobierno colombiano en Europa –desde el 2005 hasta hace pocos meses que se sepa- y que abarcó a políticos y activistas de los derechos humanos en España y a personas amenazadas de muerte en Colombia, fueron asesinados dos sindicalistas amenazados de muerte, consideradas durante su estadía de medio año en Gijón como personas “bajo especial protección del gobierno español y asturiano”.

Los asesinaron y no pasó nada. Lo presentimos por el asedio de los espías en las calles tomándonos fotos a hurtadillas, al tiempo que falsos periodistas en Oviedo, Siero y en el barrio de la Calzada de Xixón nos preguntaban por temas delicados relacionados con el conflicto armado interno. Y lo comprobamos con los documentos incautados por la fiscalía durante el allanamiento a las oficinas del DAS en Bogotá, la tenebrosa policía secreta recientemente liquidada por ser un nido de delincuentes al servicio del terrorismo de estado y de sus aliados los narcos y paramilitares, que a su vez trabajan para las multinacionales.

Los objetivos del espionaje colombiano en España fueron confesados por el jefe de la banda de policías delincuentes: recoger información personal en España, Bélgica, Italia y Francia para “neutralizar” opositores, algunos de manera definitiva, como los inolvidables sindicalistas Luciano Romero Molina y Henry Ramírez Daza, acogidos por Asturias y asesinados en Colombia en el 2005 y el 2010.

El espionaje de los EUA contra instituciones y personas afectas o no al régimen imperial capitalista más que prevenir atentados pretende en realidad chantajear y someter más a Europa. Los ciudadanos sometidos a este “gran hermano” no podemos llamarnos a engaño. Estamos frente a otra amenaza global mayor que los peligros que dice prevenir. Y deja la Soberanía nacional por los suelos.