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Histórica labor periodística del maestro Carlos Marx
Nelson Lombana Silva / Domingo 23 de febrero de 2014
 
Foto: svenwerk via photopin cc

Cierto “personaje” nos dijo por estos días que trabajara. Entendimos aquella afirmación como una cruda broma o quizás “fina” ironía. “¿El periodismo no es trabajo?”, le pregunté mirándole sus ojos color miel y me contestó –creo– con la mayor convicción: “No”.

No insistimos en el tema. Siempre hemos estado dispuestos a defender los intereses de los demás, no así los nuestros. Coincidencialmente cayó en mis manos por estos días la biografía del maestro del proletariado Carlos Marx Pressborg, escrita por Nikolái Ivanov, destacado estudioso de la vida y obra de Marx de origen soviético.

Nos llamó poderosamente la atención, además de la fructífera vida de este genio, su vida y su obra, que revolucionó de cabo a rabo el pensamiento filosófico, económico y social de la humanidad con sus tesis, su pródiga actividad periodística. Diríamos que es una faceta del más grande filósofo que ha dado la humanidad hasta ahora, poco conocida y difundida. A Marx Pressborg se le conoce como filósofo, economista, sociólogo, comunista, pero no como periodista.

Quizás por eso, personajillos como el que nos increpó diciendo con certeza que no trabajábamos, piensen así y consideren sin hígados que la actividad periodística no es un trabajo intelectual. Al tener esa percepción se intuye obviamente que, para ellos, la labor periodística no tiene valor, no tiene sentido, no tiene importancia. Son esas personas que creen ciegamente que lo que ellos hacen es lo último en guarachas y lo que hacen los demás son apenas aportes elementales de poco valor.

Carlos Marx Pressborg, con su labor periodística impecable, fluida y valiente, hace añicos esos pobres razonamientos y coloca a la orden del día la importancia del periodismo en el proceso revolucionario. Enseña que es un trabajo altamente riesgoso e importante en la lucha de clases; con su praxis en enseñó que es una poderosa arma quizás más potente que mil ojivas nucleares. Bien decían los abuelos: “¡Es que la ignorancia es muy atrevida!”.

Marx Pressborg nació el 5 de mayo de 1818 en la población de Tréveris, ciudad de la Prusia Renana y murió el 14 de marzo de 1883. Fue sepultado a lado de su mujer en el cementerio de Highgate, ciudad de Londres (Inglaterra). De él dijo el periodista Moses Hess en tiempos de juventud pero que ya descollaba en el terreno de la filosofía: “Único filósofo verdadero de los que están en vida”. Llama poderosamente la atención que un periodista hable así del joven filósofo que hacía parte de la escuela hegeliana, pero que ya sobresalía con sus razonamientos filosóficos.

Dice Nikolái Ivanov sin ambages: “En los albores de los años 40 el periodismo revolucionario era el terreno principal de la lucha contra el régimen absolutista y feudal, contra el reaccionario Estado prusiano” [1] ¿Cómo les queda el ojo a los que piensan que el periodismo no es trabajo ni tampoco importante?

En la ciudad de Colonia, la burguesía oposicionista de la provincia renana funda a comienzos de 1842 la Gaceta del Rin. El gobierno desconfiaba de este periódico liberal, pero tácticamente había permitido su circulación. Marx comenzó colaborando, siendo nombrado después redactor jefe, convirtiéndose rápidamente en el principal órgano de oposición. Dice Ivanov: “Ya en sus primeros artículos Marx dejó constancia de su talento y su espíritu combativo de periodista revolucionario” [2].

Más adelante agrega el autor en la misma obra: “En los artículos escritos para la Gaceta del Rin se perfiló la evolución de Marx del idealismo al materialismo, y del democratismo revolucionario al comunismo. Con Marx de redactor jefe, la Gaceta del Rin mejoró notablemente. A mediados de octubre tenía 885 suscriptores; al cabo de un mes, 1.800; dos meses después, 3.400. Se ganó la admiración del público gracias a los firmes principios democráticos que profesaba su redactor jefe” [3].

Resulta imposible creer que el genio que se estaba forjando estaba mamando gallo, como dice Gabriel García Márquez. Todo lo contrario. No solo estaba evolucionando sino también enseñando. En síntesis: teorizando y practicando, la esencia del marxismo-leninismo.

Pronto el enemigo de clase se percató del poder descomunal del periodismo revolucionario y comienza la infernal censura. Marx denuncia esta postura diciendo: “Sacaban los ojos a la prensa, cortaba por lo sano a los hombres pensantes y tenía por normales sólo a seres desalmados, que no reaccionaban ante nada y eran sumisos” [4].

Al descubrir el papel capital del periodismo, Marx dispara todo su arsenal y escribe distintos artículos en defensa de los campesinos viticultores de Mosela, fustigando crudamente la explotación y la expoliación de que eran objeto, así como la salvaje política represiva que contra ellos practicaba el gobierno.

La reacción del régimen no se hace esperar y la Gaceta es censurada. Nikolái Ivanov dice que a partir del 31 de marzo de 1843 y V.I. Lenin sostiene que a partir del 1 de enero de 1843 [5]. Por algo el gobierno toma tan antidemocrática, impopular y salvaje decisión. Sintió los “misiles” con pavor y desespero que lo llevó a tomar tan aberrante decisión.

En el otoño de 1843, Marx Pressborg va a París con la idea de fundar una revista con la ayuda de Arnoldo Ruge, un hegeliano de izquierda que había estado en la prisión. La revista se llamó Anales Franco-Alemanes, saliendo a la luz pública solo el primer número. Varias dificultades se presentaron, entre ellas, la discrepancia con su socio.

De esa experiencia dice V.I. Lenin: “La publicación hubo de interrumpirse a consecuencia de las dificultades con que tropezaba su difusión clandestina en Alemania y de las discrepancias de criterios surgidas entre Marx y Ruge. Los artículos de Marx en los Anales nos muestran ya al revolucionario que proclama la ‘crítica despiadada de todo lo existente’, y, en especial, la ‘crítica de las armas’, apelando a las masas y al proletariado” [6]

En septiembre de 1844 pasó por París (Francia), Federico Engels, entablando con Marx una verdadera amistad eterna. Este eximio pensador también ejerció con tenacidad el periodismo y compartió con su singular amigo todas las penurias de lo que implica ser consecuente con los intereses del pueblo, lo mismo el riesgo de ejercer esta poderosísima profesión, mil veces vilipendiada e incluso, subvalorada por personajes que posan de “consecuentes”.

En la primavera de 1847, estos dos amigos se afiliaron a la Liga de los Comunistas, tomaron parte destacada en el segundo congreso celebrado en Londres (Inglaterra) en noviembre y fueron destacados para que redactaran el famosísimo documento intitulado “Manifiesto del Partido Comunista”, colosal obra que fue dada a la luz pública en febrero de 1848, según relata Lenin.

La lucha del pueblo alemán conquistó la libertad de prensa. Eso animó a Marx. Tenía claro que era prioritario poner en circulación un medio de comunicación de esta naturaleza con la esperanza de propagar las transformaciones democráticas revolucionarias. Sin embargo, era consciente de las dificultades. Se necesitaba dinero y no lo tenían ni él ni la Liga de los Comunistas, ni los obreros.

Según cálculos se requerían mínimo 30 mil táleros, antigua moneda de plata alemana. Por suscripciones solo se habían recaudado 13 mil. Marx y Engels emprenden tesonera campaña para recaudar el dinero restante. Con miles de sacrificios se concreta el proyecto y comienza a circular el periódico llamado ahora La Nueva Gaceta del Rin.

De ella dice Nikolái Ivanov:

“Fue criatura del proletariado revolucionario en el sentido lato de la palabra y también lo fue de Marx en persona. Marx la había concebido, Marx seleccionaba los corresponsales, Marx definía la orientación de la misma, Marx escogía los textos a publicar. ‘La constitución que regía en la redacción del periódico se reducía simplemente a la dictadura de Marx. Un gran periódico diario, que ha de salir a una hora fija, no puede defender consecuentemente sus puntos de vista con otro régimen que no sea éste –escribiría Engels más tarde-. Pero además, en este caso, la dictadura de Marx era algo natural, que nadie discutía y que todos aceptábamos de buen grado. Gracias, sobre todo, a su clara visión y a su firme actitud’. La Nueva Gaceta del Rin se convirtió en el periódico alemán más famoso de los años de la revolución. El genio teórico de Marx y sus excelentes dotes de periodista, luchador y organizador revolucionario hicieron de la Nueva Gaceta del Rin el más prestigioso periódico proletario. La Nueva Gaceta del Rin fue el estado mayor del movimiento revolucionario. ‘Vivíamos una época de revolución, y trabajar durante tal época en la prensa diaria es puro placer -escribiría luego Engels-. Uno ve con sus propios ojos el impacto que produce cada palabra, ve que los artículos actúan como granadas, ve estallar los proyectiles lanzados’” [7].

A pesar de la supuesta libertad de prensa, los ataques policiales contra la publicación no se hicieron esperar, generando una sensible reducción del cuerpo de redactores y colaboradores. Federico Engels y cinco redactores más tuvieron que abandonar precipitadamente la ciudad durante largo tiempo, teniendo que Carlos Marx Pressborg asumir toda la carga periodística. Incluso, de su propio peculio se vio precisado a cancelar numerosas deudas del periódico, convirtiéndose prácticamente en propietario único de lo que era considerado sociedad anónima.

A partir de abril de 1849 el rotativo comenzó a publicar el estudio de Marx titulado “Trabajo asalariado y capital”, en el cual explicaba la esencia de la explotación capitalista y el irreconciliable antagonismo entre el capital y el trabajo. El 11 de mayo llega la represión con la orden perentoria de que tiene horas para salir de Prusia. Marx marcha en consecuencia a París (Francia), teniendo tiempo apenas para cancelar las deudas pendientes con el periódico. Escribiría Engels: “No tuvimos más remedio que entregar nuestra fortaleza, pero evacuamos con armas y bagajes, con música y con la bandera desplegada del último número, impreso en tinta roja”.

A comienzos de marzo de 1850, residenciado en Inglaterra, se publica el primer número que llevaría igual nombre del diario revolucionario de la ciudad de Colonia: La Nueva Gaceta del Rin, con la especificación que es más revista económica y política. Durante el año aparecieron seis ediciones y se publicaron entre otros documentos “Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850” de Marx y varios ensayos de Federico Engels, pero tuvieron una gran dificultad: los libreros se negaron a distribuirla.

En el año de 1851, Carlos Marx Pressborg fue invitado a colaborar en el periódico New York Daily Tribune, periódico que tenía un tiraje de 200 mil ejemplares. Al año siguiente, este periódico publicó el primer artículo de Marx; se calcula que durante una década entre Marx y Engels publicaron en este periódico cerca de 500 artículos. Marx escribía los artículos en alemán y los remitía a la ciudad de Manchester donde Engels los traducía al inglés. En enero de 1853 se atrevió a escribir un artículo en inglés, el cual, sin embargo, lo remitió a su genial amigo para que lo corrigiera. Engels lo felicitó por la escritura de éste.

La verdad es que el maestro del proletariado Carlos Marx Pressborg escribió incansablemente en distintos periódicos democráticos y progresistas. Ayudó al líder del movimiento cartista, Ernesto Jones a editar The Peoples Paper en 1852, escribiendo de paso 17 artículos. En 1861, fue a Berlín a buscar la posibilidad de publicar un periódico obrero que continuara la obra emprendida por La Gaceta del Rin.

Marx fue un abnegado periodista; tuvo la capacidad de descubrir la importancia de la prensa prodigándose a fondo. Su trabajo infatigable en las rotativas y al calor de la punzante y aguda pluma iluminó el destino de la humanidad. Claro, para entonces no existían esos críticos de pacotilla que suelen decir que el periodismo no es un trabajo. ¿Qué hubiera dicho Marx de ellos? Seguramente nada, porque comentarios de esta naturaleza no merecen ningún tipo de referencias. ¿Para qué?

[1IVANOV, Nikolái. Biografía Carlos Marx la vida, la obra y la lucha del hombre que más ha influido en la historia de la humanidad. Ediciones Instituto de Intercambio Cultural Colombo-Soviético. Redacción y adaptación Pedro Clavijo. Bogotá – Colombia. Página consultada 22.

[2Ibíd. Página consultada 23.

[3Ibíd. Página consultada 23.

[4Ibíd. Página consultada 24.

[5LENIN. Las tres fuentes y las tres partes integrantes del marxismo. Moscú editorial Progreso. Traducido al español 1977. Impreso en la URSS. Página consultada 14.

[6Ibíd. Página Consultada 15.

[7IVANOV, Nikolái. Biografía Carlos Marx la vida, la obra y la lucha del hombre que más ha influido en la historia de la humanidad. Página consultada 79.