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Euskal Herria
Ni la criminalización ni las amenazas acabarán con la ternura entre los pueblos
«La solidaridad es la ternura entre los pueblos»; «tengo dos pueblos para amar y un mundo por el que luchar». Son dos citas de Ernesto Guevara y de Pakito Arriaran, que dan inicio al manifiesto en favor del internacionalismo y contra la criminalización de la solidaridad, y que sirven para dibujar la trayectoria de Askapena desde hace más de dos décadas.
Iker Bizkarguenaga / Jueves 29 de enero de 2009
 

Este organismo, como otros muchos en Euskal Herria, como muchos otros en el mundo, está en el punto de mira de quienes no entienden de lazos de respeto, de amistad y de amor entre pueblos. Askapena lleva tiempo apareciendo periódicamente en medios de comunicación españoles, en los de mayor tirada, no para dar cuenta del trabajo que viene realizando desde 1987 en todos los rincones del planeta, sino para sumar una muesca en su lista de organizaciones vascas lapidadas; primero en letra impresa, luego, frecuentemente, por otras vías. Al organismo internacionalista le han acusado de ser «amigo de terroristas», «colaborador de los terroristas» o, simplemente y quitando intermediarios, «terrorista».

No sólo desde Madrid. También medios americanos como «El Mercurio» chileno o «El Tiempo», de Colombia, se han fijado, para mal, en estos militantes vascos. Uno de ellos, además, sufrió el verano pasado amenazas de muerte en su propio móvil por parte de individuos que dijeron pertenecer al grupo paramilitar colombiano Águilas Negras, una amenaza que encendió todas las alarmas y fue públicamente denunciada.

Frente a estas amenazas, y contra la criminalización que «la solidaridad internacionalista está sufriendo a lo largo del mundo y en Euskal Herria», decenas de organismos sociales, políticos y sindicales, agentes culturales, grupos de música y personas a título individual -el listado puede verse en www.askapena.org- han suscrito el citado manifiesto, con el que quieren reivindicar «el valor de este principio, de este sentimiento» solidario.

«Reivindicamos y respaldamos la lucha de liberación del pueblo palestino y el boicot al estado de Israel como herramienta práctica para concretar esa solidaridad -explica el escrito su razón de ser-. Reivindicamos y respaldamos las luchas de los pueblos originarios en el mundo y sobre todo en Abya-Yala, para hacer efectivos sus derechos como pueblos: en México, Wall-Mapu, Bolivia, Ecuador, Colombia... Reivindicamos y respaldamos la lucha que lleva adelante la revolución bolivariana frente a los estados y transnacionales imperialistas y la construcción del nuevo socialismo, así como el boicot impulsado por los sindicalistas colombianos contra la Coca-Cola asesina, ladrona de tierras y aguas, financiadora de guerras y símbolo de la opresión imperialista».

Sobre ese trabajo solidario, recuerdan quienes han suscrito el manifiesto, pende ahora la espada de Damocles de los de siempre, de quienes preferirían que la realidad de Euskal Herria no existiera más allá de lo que marcan sus editoriales ni que este pueblo eche una mano allá donde le necesitan. Una labor que también está en la diana de paramilitares que «han amenazado a multitud de organizaciones, colectivos y asociaciones populares», de Colombia y también internacionales, como Askapena.

Denuncian, asimismo, que los brigadistas sufren seguimientos policiales en cada vez más lugares, y que «la solidaridad entre los pueblos anda de mano en mano en los intercambios de información policiales, en las reuniones entre jueces y ministros, como las que se producen entre Colombia, los estados español y francés, Israel y los Estados Unidos».

Contra la solidaridad con los vascos

La solidaridad vasca con pueblos como los de Palestina, Colombia, Wall Mapu, Venezuela o México, sin embargo, no es la única que sufre persecución y agresiones. En este sentido, Askapena recuerda «los ataques policiales y jurídicos» que han sufrido quienes han expresado su apoyo a los vascos, como el Comité de Solidaridad con Euskal Herria de París e Izquierda Castellana, y también la detención y torturas sufridas a manos de la Guardia Civil por el periodista parisino Sebas Bedouret, trabajador de Radio Pays-Txalaparta Irratia que permaneció, además, dos meses encarcelado.

Para hacer frente a estas agresiones, Askapena, y todos quienes han suscrito el manifiesto, reivindican el valor y la necesidad del internacionalismo, y llaman a acudir el sábado a la manifestación de Bilbo, para seguir la estela que dejaron Pakito y el Che.