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Terrorismo de estado
Sufrimos ola criminal paramilitar en el Cauca y suroccidente
En menos de una semana asesinados dos líderes agrarios. Actitud omisiva del Estado.
Athemay Sterling / Jueves 3 de marzo de 2016
 
Maricela Tombé, ex presidenta de la Asociación Campesina Ambiental (ASCAP), asesinada el 28 de febrero

Asesinaron ayer en Popayán muy cerca a la Gobernación del Cauca y a la Alcaldía de Popayán en calles aledañas al emblemático Parque Caldas en la tarde del día miércoles 2 de marzo a Willar Alexander Oime Alarcón Gobernador Indígena del Resguardo Río Blanco de Sotará.

Hecho violento ocurrido hacia las cuatro de la tarde cuando dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta le dispararan repetidamente.

Igualmente Maricela Tombé otra dirigente Campesina y comunal días atrás también fue asesinada en el Tambo Cauca.

También en zona rural de Santander de Quilichao Corregimiento Mondomo recibió atentado criminal con explosivos arrojados contra la vida e integridad personal a la compañera, también Gobernadora Indígena, Nini Johana Daza Autoridad Indígena del Resguardo Concepción.

Es de anotar las denuncias sobre patrullajes del paramilitarismo en zonas altamente militarizadas de nuestro ya martirizado Departamento del Cauca y en el sur occidente colombiano.

Lo peor es la actitud de las Instituciones del Estado que con las Autoridades nos tiene desprotegidos, configurándose la conducta omisiva que en la práctica cohonesta con esta ola criminal contra nosotros el Pueblo.

A pesar de ser beneficiarios de Medidas Cautelares ordenadas por la CIDH OEA y que el Estado Colombiano incumple.

Incumplimiento oficial Estatal que nos revictimiza y que por su omisión prevaricadora aumenta la situación vulnerable y de desprotección a los Activistas, Abogados Defensores de DDHH, Dirigentes Populares, campesinos, población civil y a los Dirigentes y Reclamantes de tierras despojadas violentamente por el paramilitarismo y su minería ilegal.

Hoy en el Cauca y sur occidente nos encontramos en la mayor vulnerabilidad ante esta ola violenta paramilitar, arremetida criminal que dice desconocer el Estado, pero ya con más y más muertos, amenazados y víctimas notorias de atentados, pruebas irrefutables del terrorismo de Estado que no se pueden desconocer irresponsablemente.

Van dos mujeres dirigentes populares víctimas de atentados criminales, clara combinación de feminicidio político y agresión a los Derechos de las comunidades y de los Pueblos a existir dignamente.

Responsabilizo directamente al Estado y a sus necróticas Instituciones por lo sucedido, y también, ante estos peligros inminentes de todos los daños irremediables que se nos llegare a causar al movimiento popular en el campo y en la ciudad, y a quienes actuamos en la lucha por los Derechos, por la Paz con Justicia Social y la Vida Digna.