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Manizales 16 y 17 de abril de 2016
Desde el Eje Cafetero se plantea la unidad para alcanzar la paz con justicia social
Declaración política cumbre regional de paz del Eje Cafetero y norte de Valle y Tolima
Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular / Martes 19 de abril de 2016
 

“Debemos insistir en todo lo que nos une y prescindir de todo lo que nos separa” Camilo Torres Restrepo

En desarrollo de una de las apuestas centrales de la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular cerca de 400 delegados de la región del Eje Cafetero se reunieron con esperanza en Manizales los pasados 16 y 17 de abril de 2016 en un encuentro histórico: la primera Cumbre Regional de Paz ’Sembrando esperanza, cosechando país’. Las laderas de los barrios de la comuna Ciudadela del Norte recibieron con alegría, entusiasmo y consciencia a las organizaciones populares y barriales. Un escenario donde se ubicaron salidas colectivas a las principales problemáticas que vive la región.

La Cumbre Agraria Campesina, Étnica y Popular surgió en el escenario político colombiano en 2013 como un proceso de unidad, articulación y movilización de los sectores populares en respuesta a las urgentes necesidades comunes de los pueblos víctimas del modelo neoliberal que está en función de los intereses de gobiernos extranjeros y grandes monopolios, centrados en el despojo y la desposesión a lo largo y ancho del territorio colombiano.

Se vive un momento convulsionado en el mundo, el país y la región; las consecuencias de la crisis económica mundial agobian a miles de seres humanos, el capital financiero especulativo hambriento de ganancias se pasea rampante por los territorios mercantilizando derechos, promoviendo el extractivismo y los agronegocios, empobreciendo a las comunidades y atizando la guerra que maximiza el sufrimiento de los pueblos abandonados por los gobiernos de turno que privatizan los bienes públicos, encarecen los costos de vida y entregan los territorios y recursos naturales a trasnacionales, complacientes con los grupos paramilitares y las bandas criminales que desplazan a las comunidades para quedarse con sus tierras.

Por estas razones esta Cumbre Regional de Paz en el Eje Cafetero, norte de los departamentos Valle y Tolima, asume que la unidad popular se edifica en la lucha y se fortalece con la organización que tiene como base el territorio. Después de dos días de encuentro y reconocimiento, de intensos debates, de búsqueda de una perspectiva común que posibilite generar respuestas a las problemáticas que presenta la región y la identificación de conflictos que se viven como los múltiples proyectos minero-energéticos, la violenta imposición de monocultivos, la presencia de grupos paramilitares que amenazan la posibilidad real de paz, la entrega de los territorios indígenas a las transnacionales, las grandes brechas culturales, sociales y políticas que impone el Estado entre campo y ciudad, la grave crisis de la red de hospitales públicos que vive la región, y la ausencia real de oportunidades laborales y de educación superior que existe para las comunidades del eje cafetero; se hace la siguiente declaración:

1. Apoyo a las negociaciones de paz en Cuba y Ecuador, deseando que pronto se hagan extensivas al resto de insurgencias; la solución política y dialogada al conflicto colombiano es una bandera que desde siempre ha sido enarbolada por el pueblo y recorre el país desde La Guajira hasta el Amazonas con la esperanza de poner fin a muchos años de conflicto, guerra, sufrimiento y dolor del pueblo.

2. Se declara oficialmente constituido el capítulo Eje Cafetero y norte de Valle y Tolima de la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular; escenario de articulación y acción que se seguirá construyendo en la región como actor protagónico de las luchas de los pueblos para conjuntamente difundir y levantar el pliego de lucha regional que se desarrollan, adaptado a las particulares condiciones, en los ocho puntos de lucha nacional acordados por el proceso de cumbre.

3. Potenciar la movilización en los territorios hacia un gran paro nacional que avance en la senda de hacer realidad las aspiraciones y sueños de hombres y mujeres del pueblo, aportando a la construcción y fortalecimiento de las fuerzas populares a través de la participación popular decisiva para una paz con justicia social y plenas garantias.

4. Se exige al Gobierno Nacional y la institucionalidad regional el respeto a los derechos sociales, políticos y de movilización y se hace un llamado urgente a los organismos defensores de derechos humanos nacionales e internacionales frente a la delicada situación de los pobladores de las minas de Marmato acosados por las multinacionales mineras y la Fuerza Pública que amenaza con desplazarlos de su territorio y lugares de trabajo. Se responsabiliza al Gobierno Nacional por la seguridad e integridad de la vida de esta comunidad y de la gobernadora indígena de la parcialidad de Cartama, Soraida, amenazada en los últimos días por defender a los mineros tradicionales y el territorio.

5. Se avanzará en la construcción de una pedagogía para la paz con justicia social que permita posicionar y socializar las reivindicaciones del movimiento social porque las comunidades son un actor central en el presente momento histórico que vive el país, por ello se exigen garantías reales para poder desarrollar este proceso.

6. Se declara la preservación de los territorios, las bases materiales de la vida, la defensa de las formas propias de organización, el enfoque artesanal y ecológico de producción agrícola y minera.

Es tiempo de marchar unidos y de apuestas conjuntas por la paz con justicia social, por la vida digna para los pueblos a partir de la lucha y la movilización.

¡Sembramos esperanza, cosechamos país!
¡Viva la unidad del pueblo colombiano!
¡Viva la paz con justicia social!
¡Viva la Cumbre Nacional, Agraria, Étnica y Popular del Eje Cafetero, Norte de Valle y Tolima!