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Chávez sí, Chávez no: El referéndum en Venezuela se convierte en plebiscito
AFP / Domingo 15 de febrero de 2009
 

"Hugo Chávez es el único, no hay otra alternativa", afirma convencida Conchita Reques mostrando orgullosa su dedo manchado de tinta negra tras votar en una barriada de Caracas a favor de la enmienda constitucional, que permitiría al presidente venezolano postularse nuevamente más allá de 2012.

Son las seis de la mañana y esta mujer viuda de 68 años ha querido ponerse guapa para votar, porque este 15 de febrero es para ella un día de fiesta. Cuidadosamente peinada, con camisa roja, carmín rojo, esmalte de uñas rojo, color de los adeptos de Chávez, recuerda cómo su vida ha mejorado desde 1998, año en que el mandatario ganó las elecciones.

"Me quedé viuda, tenía que matarme a trabajar para sacar adelante a mis dos hijos. Llegó Chávez, mi pensión aumentó y mi vida cambió. Nadie antes se había ocupado de nosotros. Este pueblo recuperó su dignidad", afirma emocionada.

En el 23 de enero, barriada del oeste de Caracas donde el mandatario es muy popular, las filas frente a las oficinas de votación comenzaron pasadas las cuatro de la mañana, dos horas antes de la apertura de los colegios electorales.

"Creo en este proceso revolucionario. Pero votar hoy por esta enmienda no significa que Chávez vaya a quedarse toda la vida. Dependerá de si lo hace bien o mal", explica Jesús Madrid, economista de 52 años.

De ser aprobada, esta enmienda a la Constitución de 1999 permitirá que el presidente y todos los cargos de elección popular se representen a sus cargos sin que exista un límite de mandatos. Actualmente, la Carta Magna limita los periodos presidenciales consecutivos a dos, lo cual implica que Chávez debería abandonar el poder a finales de 2012.

"Si las elecciones se celebraran mañana, yo votaría por Chávez. Su balance de gobierno es muy bueno y además, la oposición no puede regresar al poder para cometer las mismas tonterías del pasado", agrega Madrid.

Fuertemente vigiladas por efectivos militares y por testigos de ambas partes, sobre todo partidarios del gobierno, las votaciones transcurrían rápidamente y sin incidentes en Caracas.

"Queremos cambios. Cada día hay más inseguridad y el gobierno está poniendo más atención en cosas menos necesarias, como este referéndum", afirma en voz baja Karelis Villarroel, mirando con desconfianza una motocicleta que transportaba a dos adeptos del gobierno ondeando banderas rojas. "Aquí hay mucho chavista, las personas no se atreven a decir por quién van a votar", agrega.

En la mayoría de las escuelas de estas barriadas populares del oeste de Caracas, la propaganda por el "no" a la enmienda es inexistente. Los inmensos carteles a favor del "sí", las imágenes de Hugo Chávez y de los héroes de la independencia venezolana inundan las calles.

"Antes, este pueblo estaba a la deriva. Aquí entraba el dinero pero no se veía ningún resultado y ahora sirve para ayudar a la agente. ¿En qué líder de la oposición se podría confiar como confiamos en Chávez?", se pregunta Ana Llamuca, aguardando su turno para votar en Catia, otro barrio popular del oeste de la capital.

"Tenemos que buscar una renovación. El gobierno hizo cosas buenas pero ¿qué me dicen de la inseguridad, de la corrupción?", responde Javier Solórzano.

Durante la campaña, el gobierno insistió en que la enmienda es necesaria para continuar los programas públicos en educación, salud o vivienda y el argumento surtió efecto entre estas personas de escasos recursos.

"Quiero a Chávez desde que dio un golpe de Estado (fallido, en 1992, ndlr). No le cabe el corazón en el pecho. Llega a los verdaderos problemas del pueblo pero hay gente que no quiere entender todo lo que hace por nosotros", afirma Guadalupe Rodríguez, anciana de 80 años, que llegó a votar ayudada por su hijo.

"Podemos no estar de acuerdo en todo, pero ha habido muchos cambios buenos. Por encima de todo los venezolanos quieren vivir en paz y hoy vivimos en paz", explica José Luis Palacios, trabajador del gobierno