Asociación Campesina del Catatumbo
:: Norte de Santander, Colombia ::
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Comunicado de la ASCAMCAT
Fumigaciones con glifosato amenazan la vida en el Catatumbo
 

La Asociación Campesina del Catatumbo- ASCAMCAT, rechaza categóricamente el pronunciamiento hecho el pasado jueves 12 de marzo, en la ciudad de Cúcuta por el Comandante de las Fuerzas Militares de Colombia general Freddy Padilla, quien anunció fumigaciones aéreas en los próximos días en la región del Catatumbo, fronteriza con la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Las fumigaciones a los cultivos de uso ilícito lo único que trae consigo es la agudización del hambre y la miseria en la región, fomentando el desplazamiento en la población inerme, sumándose a la falta de inversión social por parte del estado, donde se necesitan más escuelas y docentes para educar a los niños y niñas, el requerimiento de hospitales y centros de salud que puedan ser alicientes para atender a tiempo las múltiples enfermedades tropicales que diariamente se presentan en la región.

Pero la única inversión que se ve reflejada en la región es la militar, como mecanismo de represión, no contra la insurgencia, sino contra el campesinado Catatumbero, mediante el plan Colombia, y todas la medidas represivas en el marco de la mal llamada política de seguridad democrática, donde los únicos beneficiados han sido los amigotes politiqueros del gobierno colombiano, las multinacionales como Monsanto, los traficantes de armas, entre otros.

La implementación de las fumigaciones con glifosato no solo afectan directamente a la población campesina del Catatumbo del lado colombiano, sino también a los habitantes de la hermana República Bolivariana de Venezuela, fuera del impacto ambiental en las dos naciones, además se tensionarían una vez más las ya maltrechas relaciones fronterizas Colombo- Venezolanas, al igual que está pasando con la hermana república del Ecuador.

Los campesinos Catatumberos seguimos sosteniendo que esta medida es equivocada desde todo punto de vista, y seguimos planteando la sustitución gradual de los cultivos, como única garantía de paz en la región y la permanencia y el arraigo de los campesinos a la tierra.

Las políticas represivas del gobierno solo agudizan el conflicto interno y fomentan el desplazamiento forzoso, con estas medidas pareciera que al gobierno solo le interesa fomentar el desarraigo y desalojo de los campesinos y no garantizar la tenencia de la tierra a los que la trabajan, dejando el terreno libre para garantizar la entrada a las empresas multinacionales y trasnacionales como la Compañía Minera Río de Oro, Compañía Minera la Esmeralda, Promexco, Sopromin, Carbo Fuels and Minerals, Geofisin EU, Prominorte, Mora y Mora Multinversiones Mineras y Carbón y Progreso quienes están interesadas en la explotación de Carbón a Cielo Abierto, pues las reservas son superiores a las del Cerrejón (LaGuajira), las cuales impactarían una zona superior a 25 mil hectáreas, en los municipios de Convención, Tibu, Teorama y El Tarra.

La única inversión que se ve en la región que promete el gobierno es la construcción de una carretera que llevara el nombre de la ‘’troncal del Carbón’’ que irá de Tibu a la Mata (Cesar), que no será para la facilidad de la movilidad de los campesinos y sus medios artesanales de transporte como las mulas, los caballos y los burros, sino para facilitar el saqueo de las riquezas que le pertenecen a la región del Catatumbo y a la tierra ancestral de los indígenas Barí.

Aunque el gobierno siempre niegue que el glifosato le hace daño a las personas, animales y cultivos de pancoger, lo responsabilizamos por la integridad física y moral de campesinos, campesinas e indígenas Barí que históricamente han poblado estas tierras. Responsabilizamos al gobierno por los brotes de hepatitis, brotes epidérmicos y diarréicos que se ocasionan cada vez que se dan las fumigaciones, especialmente en los niños, mujeres embarazadas y ancianos, además del hambre y la falta de esperanza que cada gota de glifosato que cae produce sobre sus cultivos de panoger, las aguas de consumo, los animales, afectando todo el entorno ambiental. Dejando sin alternativas al campesinado por más de 7 años, mientras se puede volver a cultivar la tierra fumigada.